600. Una playa sin fin

Poema #600

Una playa sin fin

A Valentin Flamerich Ossott,
por los poemas que quiere escribir

Sí, habría que escribirlo así, elevado, devoto, casi total
si fuese posible, un gran poema.
Pero hay interrupciones, los ruidos de la casa,
.                              la respiración del marido. El gato.

Y allí entraría sobre todo el mar
.               convulso él, alto, encrespado
.               golpeando playa y costa, insaciable
.               y el ardor, los cangrejos, siempre arrepentidos.
.               La culpa.     Lo echado a perder, las cosas rotas.
Ese gran poema que lo contuviera todo.
Los vientos.     La melancolía.     El arrastre.
Las largas noches.      Una enumeración de estados.
.            Fiebres.                                        Calores.
Y habría miradas que cruzan palabras para detenerlas.
.            Ojos fijos, casi silentes, propios.
Hablaría de la mentira
.             la casi insostenible mentira, al ras.
Expresaría lo imposible, instalado en el centro del corazón
.             como esperanza.
El poema podría ser como un fluir de aguas
.             en torno a un centro improbable.
Estarían allí los árboles, los amantes, las fuentes,
Dios, la respiración, la sangre, los libros, las muñecas,
las estrellas.

Habría que escribirlo así, abrazado a una totalidad
.                                que se borra en la muerte
.                                como si todo se desvaneciera y se creara
.                                eternamente.

Habría que decir que en él late la pasión
.               una sangre bullente, una efervescencia.

Un poema fuego
honra a algún dios
honra de un lar de la casa, de un resquicio
atento a la tensión de la calidez.

Si se pudiera, si se pudiera escribir
.                              el poema innumerable
.                              el único, el entero
.                              tenso, vibrante
el atravesado por la gravedad y la divinidad
.                              el zanjado por el horror.

Pero el gato nos ocupa
.                                     la cocina nos llama
la solicitud nos distrae.

También irían allí atravesadas las calles, los hombres
.                               las pugnas, las separaciones
y <los pájaros que nos hablan en griego> cuando enloquecemos
.                               de tanto no entender.

Por ello daríamos un salto al infinito. Por ello, el poema.
.                                Si llegase.
Y si llega, viene con él la dicha de ver
la felicidad de contar todos los números del universo
.                              las funciones, los espectáculos
.                              las rarezas, las individualidades

si llegase
..                            la totalidad inundaría mi alma.
.                             Lo absoluto invadiría.
.                             Un dios se haría en nosotros.

Estoy ahora en una playa sin fin. Soy estrella y musgo

.                             Me encrespo.

El poema ha llegado de mi carencia, de mi pobreza.

Hanni Ossott

Poeta y ensayista venezolana, nace en 1946 y fallece en el año 2002. Fue profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Recibió en el año 1972 el Premio José Antonio Ramos Sucre, y en el año 1988 el Premio CONAC de Poesía. Entre sus poemarios se encuentran: “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”, “El reino donde la noche se abre”, “Plegarias y penumbras”, “Cielo, tu arco grande”, “Casa de agua y de sombras” y “El circo roto”.

A trazos el poema, a trazos las memorias. La cotidianidad de la vida y el esfuerzo (necesidad, entusiasmo) por la poesía. El recorrido sin final, la admiración por la belleza y la elementalidad. Y la mar, siempre la mar, que nos aleja y nos acerca, al sentido, al camino. Viaje entre la verdad y la mentira, entre lo femenino y lo masculino, un viaje gracias a la otredad. Un poema infinito, abrazado a la totalidad, un poema que es acumulación de trazos para construir una memoria. Una abundancia, una pasión poética nacida desde la pobreza, desde la carencia.

@LauraAlessR

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596. Nocturno 2

Poema #596.

Nocturno 2.

 

Respira la noche,

bate sus claros espacios,

sus criaturas en menudos ruidos,

en el crujido leve de las maderas,

se traicionan.

Renueva la noche

cierta semilla oculta

en la mina feroz que nos sostiene.

Con su leche letal

nos alimenta

una vida que se prolonga

más allá de todo matinal despertar

en las orillas del mundo.

La noche que respira

nuestro pausado aliento de vencidos

nos preserva y protege

“para más altos destinos”.

 

Álvaro Mutis.

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Considerado uno de los grandes escritores hispanoamericanos contemporáneos. En 1953 aparece por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: “Los elementos del desastre”, personaje  que acompaña al escritor a lo largo de toda su obra. Ente los premios que ha obtenido destacan: Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997 y y el Premio Cervantes en 2001. Este poema pertenece a “Los trabajos perdidos”.

La noche. Para algunos es sólo un lugar donde refugiarse y desaparecer, para otros es el despertar de todos los fuegos. La noche renueva y altera la vida. Sus oscuridad nos envuelve y nos preserva, nos habla de los hilos que nos unen, que a veces pensamos que podemos ver en el reflejo de la luna. Y aguardamos, y esperamos, y nos mecemos en ella y sus respiraciones. ¿Qué dice la noche? Es un himno de silencio que nos preserva y espera.

@SaetasdeLuis

592. Desenlace

Poema #592.

Desenlace.

 

Yo vivo solo

al borde del agua sin esposa ni hijos.

He girado en torno a muchas posibilidades

para llegar a lo siguiente:

 

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,

con las ventanas siempre abiertas

hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

 

Mas somos lo que hemos hecho.

Sufrimos, los años pasan,

dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

 

de cargar con algo. El amor es una piedra

que se asentó en el fondo del mar

bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

 

la poesía sino buenos sentimientos,

ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,

podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

 

y en una vida inmaculada

por la mediocridad y la basura

vivir al modo de las rocas.

 

Voy a olvidar la sensibilidad,

olvidaré mi talento. Eso será más grande

y más difícil que lo que pasa por ser la vida.

 

Derek Walcott.

Poeta, dramaturgo y artista visual antillano. Nació en Castries, Santa Lucía, en 1930. Se mantuvo independiente de las escuelas de realismo mágico que se desarrollaron alrededor de la época en la que comenzó a escribir. A partir de 1981 vivió en Estados Unidos, dictando clases en la Universidad de Harvard. Actualmente alterna su residencia entre Trinidad y Boston, dictando la Cátedra de Literatura en la Universidad de Boston. Obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio Nobel de Literatura, en el año 1992.

¿Cómo acaba la vida? Cuando te detienes a pensar en el poema, a pensar en la página en blanco, en todo lo que va y lo que viene y en el flujo del tiempo que percibes, entonces, como una marea ralentizada. ¿Dónde estás? ¿Hacia dónde vas? Parece que elegimos, pero ¿qué es lo que realmente elegimos de todo esto, de todo lo que queda? Detenerse también le da nuevos movimientos a nuestra historia.

@SaetasdeLuis

585. Sólo una ventana

Poema #585

Sólo una ventana

Qué pena
que no llegue el poema
y que el jardín de rosas entreveradas
no esté allí

Qué pena que no haya sido una desazón
y que uno no pueda inventar nada
sino una silla y una aventura
mirando a lo imposible

Rasgaduras, lentitudes, aplazamientos
cuánta soledad
sólo un canto, un aria
lenta

Qué pena
Haber perdido a los hijos, a los hombres
A los caballos
A las libélulas.

Hanni Ossott 

Poeta venezolana. Nació  el 14 de febrero de 1946. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la U.C.V. Entre sus poemarios se encuentran: “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”, “El reino donde la noche se abre”, “Plegarias y penumbras”, “Cielo, tu arco grande”, “Casa de agua y de sombras” y “El circo roto”. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre y el Premio Nacional de Poesía. Fallece el 31 de diciembre de 2002. Podrás encontrar otros poemas de ella publicados con anterioridad en este blog.

Una ventana delante y el mundo del otro lado. La memoria, la vida y el futuro son ahora ajenos a la emoción. No hay más que esperar un algo que traiga el poema, el dolor, la ira, el miedo, cualquier sentimiento que mueva el alma. Mientras tanto una pena se dibuja poco a poco, una añoranza habita la hoja y anida unos versos.

@LauraAlessR

584. Sucesión

Poema #584.

Sucesión.

 

Aunque renazca el sol

los días no vuelven.

 

José Emilio Pacheco.

Nació en Ciudad de México en el año 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la “Generación de los años 50”. Coeditó las principales revistas culturales de los sesenta mexicanos, como “México en la Cultura”. Obtuvo, entre otros, los Premios Nacionales de Poesía y de Periodismo Literario de su país, así como el Premio Octavio Paz en el 2003 y el Cervantes en el 2009. Este poema pertenece a la cuarta parte de “Irás y no volverás”.

No hay mucho más que decir. Es un tema recurrente. “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”, dijo Heráclito. Las posibilidades son ilimitadas, y a cada instante hemos de escoger, limitándolas.

@SaetasdeLuis

577. Duda

Poema #577

Duda

Estoy solo en esta tarde silenciosa
Y sólo pienso en ti, en ti.

Tomo un libro y te descubro en cada página
Vago en ti ebrio y perturbado.

Me dejo caer sobre la cama
La almohada me quema…no, no puedo dormir, sólo esperar.

Inseguro, me acerco a la ventana.
Contemplo la luna y la humeante pradera.

En un rincón del huerto me dijiste “sí”
Y ese “sí” me ha acompañado toda la vida.

De pronto caigo en cuenta
Que siempre fuiste indómita.

Que ese “sí”, ese estremecimiento tuyo allá en el huerto,
Esos besos -fueron tan sólo un delirio en la primavera y el sueño.

Nikolai Gumiliov

Poeta ruso nacido en Kronshtadt en 1886. Escribió sus primeros poemas a la edad de 8 años y su primer cuando tenía sólo 19 años. En 1910 se casó con la poeta Anna Ajmatova, con quien inició un nuevo movimiento literario conocido como “Acmeismo”. Se divorció ocho años después. Militó en el marxismo, después de la Revolución de 1917 se declaró abiertamente monárquico. Durante el régimen soviético su poesía fue prohibida. En 1921 fue detenido y fusilado en agosto del mismo año.

Ella indómita, un sí que siempre está en duda. Ella, como la buena poesía, deja libre el recorrido y el sentido. Ella la que aguarda allá lejos en un sueño, que no sabe si es delirio o realidad.

@LauraAlessR

576. Signos en el polvo

Poema #576.

Signos en el polvo.

 

Como el dedo que pasa

sobre la superficie polvorienta

del mueble abandonado y deja un surco

brillante que acentúa la tristeza

de lo que ya está al margen de la vida,

de lo que sigue vivo y ya no puede

participar de nuevo, ni aun con esa

pasiva y tan sencilla

manera de estar limpio allí, dispuesto

a servir para algo; como el dedo

que traza un vago signo, ajeno a todo

significado, sólo

llevado por la inercia del impulso

gratuito y que deja

constancia así en el polvo de un inútil

acto de voluntad, así, con esa

dejadez, inconsciencia casi, siento

que alguien me pasa por la vida, alguien

que, mientras piensa en otra cosa, traza

conmigo un surco, se entretiene

en dibujar un signo incomprensible

que el tiempo borrará calladamente,

que recuperará de nuevo el polvo

aún antes de que pueda interpretarse

su cifrado sentido, si es que tuvo

sentido, si es que tuvo

razón de ser tan pasajera huella.

 

Rafael Guillén.

 

Poeta español (Granada, 1933). Ha dedicado su vida a la actividad literaria, destacándose en el campo de la narrativa, el ensayo y, especialmente, en la poesía. Pertenece a la Generación del 50. Ha dirigido importantes publicaciones y su obra literaria se encuentra traducida a numerosos idiomas. Ha colaborado en Andalucía con recuperar la cultura poética. Ha publicado más de veinte libros obteniendo numerosos premios entre los que se destacan: Premio Países Hispánicos, II Premio Internacional del Círculo de escritores Iberoamericanos, entre otros.

Como el ritmo del poema, la vida nos muestra sus idas y venidas, sus discursos célebres y su olvido en el polvo. Nos lleva a darnos cuenta que somos un vago trazo, y es así, como caminando entre tanto recuerdo, cambiamos nuestra perspectiva; lucimos más pequeños y más humanos. Entonces es tiempo de que [hablemos en blanco], como nos contó Hanni.

@cbonilla20