382. Peregrino

Poema #382.

Peregrino.

 

¿Volver? Vuelva el que tenga,

tras largos años, tras un largo viaje,

cansancio del camino y la codicia

de su tierra, su casa, sus amigos,

del amor que al regreso fiel le espere.

 

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,

sino seguir libre adelante,

disponible por siempre, mozo o viejo,

sin hijo que te busque, como a Ulises,

sin Itaca que aguarde y sin Penélope.

 

Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto.

 

Luis Cernuda.

Poeta y crítico literario español, nació en Sevilla en el año 1902 y falleció en México, en 1963. Estudió Derecho y Literatura Española, se adscribió a la llamada Generación del 27. Exiliado después de la Guerra Civil, impartió clases en Glasgow, Cambridge, Londres, Estados Unidos y México.

Nunca se vuelve realmente. Nunca se vuelve siendo el mismo, nunca es igual el lugar que dejaste. Vuelve quien tiene una Ítaca, una Penélope que lo espera, un familiar que lo busca. ¿Para qué más volver? Seguir, errante, haciendo camino y enfrentándose a lo nunca visto, sin cansancio ni detenimento.

@SaetasdeLuis

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257. Ulises a Telémaco

Poema #257

Ulises a Telémaco

Querido Telémaco,
……………………………..la Guerra de Troya
ha terminado. No recuerdo quién venció.
Los griegos, debe ser: los griegos, quién si no,
pueden dejar en tierra extraña tantos muertos…
De todos modos, el camino que me lleva al hogar
resulta que se alarga demasiado.
Como si Poseidón, mientras perdíamos el tiempo,
hubiera dilatado el espacio.
Ignoro dónde estoy y lo que veo ante mí.
Al parecer, una isla, sucia, arbustos,
casas, gruñir de cerdos, un jardín
abandonado, cierta reina, hierba y pedruscos…
Telémaco, querido, en verdad
todas las islas se parecen una a otra
cuando es tan largo el viaje: el cerebro ya
va perdiendo la cuenta de las olas,
el ojo, tiznado de tanto horizonte, echa a llorar,
la carne de las aguas obtura el oído.
No recuerdo ya cómo acabó la guerra,
ni cuántos años tienes hoy recuerdo.

Hazte hombre, Telémaco, y crece.
Sólo los dioses saben si hemos de encontrarnos.
Tampoco ahora ya no eres el chiquillo
ante el cual detuve aquellos toros.
Hoy, de no ser por Palamedes, estaría a tu lado.
Pero tal vez sea mejor así: pues sin mí
te has librado de los males de Edipo,
y en tus sueños, Telémaco, ignoras el pecado.

Joseph Brodsky

Poeta ruso nacido en San Petersburgo en 1940. De formación autodidacta. Fue influenciado por los poetas clásicos, los metafísicos ingleses y los poetas polacos modernos. En 1972 emprendió el camino al exilio, obteniendo la nacionalidad estadounidense en 1977. Sus “Poemas selectos”, que reúnen una importante colección de su poesía, se publicaron en versión inglesa en 1973, seguidos de “Partes de la oración” en 1980 e “Historia del siglo XX” en 1986. En 1987  fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Muere en Nueva York el 28 de enero de 1996.

Al lugar del que partiste ya no regresarás. El tiempo lo cambia y a quienes dejaste no volverás a ver. Verás, quizás, lo que serán tus seres queridos, las variaciones que en ellos harán las lunas. Eso vale el viaje, eso es preciso entregarlo, dejar atrás lo que has amado. Y verás grandes paisajes, conocerás hermosas costas y agradecerás el viaje, aún así desde la distancia añorarás. Querido Ulises, has viajado demasiado encarnando infinitas posibilidades en la literatura. Eterno viajero después de tantos años, así como Telémaco, aprendemos de ti a través de historias.

@LauraAlessR

3. Ítaca

Poema #3

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Constantino Cavafis

Constantino Cavafis, poeta griego nacido en Alejandría (Egipto) vivió entre 1863 y 1933, es considerado una figura representativa de la poesía moderna. Entre sus poemas destacan: La ciudad, El dios abandona a Antonio, Ítaca, entre otros. Es un poeta de la vejez, como dijera él mismo en 1929, señalando que es necesario el paso del tiempo para que los acontecimientos sean inspiración al ser evocados.

El destino de los eternos viajeros… Ítaca es el pueblo de Ulises, al cual retorna luego de la guerra de Troya, según Homero en La Odisea. El retorno de Ulises es complejo y lleno de travesías. Cavafis hace en este poema la evocación de ese viaje, pero no acercándolo a lo difícil y triste que fue para Ulises, sino como la posibilidad de vivir, como la celebración del recorrido: “Pide que el camino sea largo. / Que muchas sean las mañanas de verano / en que llegues -¡con qué placer y alegría!- / a puertos nunca vistos antes.”. Es sentir como Ítaca se estaciona en alma para “tenerla siempre en mente”, ella es el motivo, el lugar al cual es necesario llegar, donde te esperan, pero como dice el poema, lleno ahora de nuevas experiencias, sabio.

Ítaca brinda esta oportunidad al viajero, le da la razón para la travesía. Pero recuerda: disfruta del viaje, porque será la historia que recitarás para ser recordado.

¿Qué significa Ítaca? Emprende el viaje…

@LauraAlessR