389. Vives piel adentro…

Poema #389

Vives piel adentro.
Ignoras
que ser
significa: alcanzable.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nace en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985. Ha traducido a grandes poetas como: Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy, entre otros. Entre sus obras se pueden nombrar: “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966), “Intemperie” (1977), “Amante” (1983), “Dichos” (1992), “Gestiones” (1992), entre otros.

Ser sustancia domada. Ser sustancia lograda, ya sin miedo. Permitir(se) el roce, el peligro, el dolor. Permitir(se) la caricia, el abrazo, el recuerdo. Viviendo los riesgos constantes de ser tocado: alcanzado.

@LauraAlessR

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303. El reposo del fuego

Poema #303

El reposo del fuego
(Don de Heráclito)

Pero el agua recorre los cristales
musgosamente:
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.

José Emilio Pacheco

Escritor mexicano, perteneciente a la llamada “generación de los años 50″. Nació en 1939 en Ciudad de México. Ha obtenido importantes galardones a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de Periodismo Literario y el Premio Octavio Paz. Ya varios de sus poemas publicados en Trazos de la memoria.

Hablar del fuego ante su opuesto es amor, espera y encuentro. Él reposa pero vive en su sustancia la explosión, el impulso. Los cambios del fuego son rápidos, sin embargo, necesita tiempo para tomar forma. Fuego que arde y se extingue, eternamente. Fuego en cambio ante la mar, que habla con palabras prestadas. Ser y dejar de ser, ante la inmensidad nada en suficiente.

@LauraAlessR

277. Cambio

Poema #277

Cambio

.
¿Tú crees que es fácil cambiar?
Ah, es muy arduo cambiar y ser diferente,
significa atravesar las aguas del olvido.

.
D.H. Lawrence

Escritor inglés. Nació el 11 de septiembre de 1885. Entre su obra se encuentran novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, entre otros. Este poema, como otros publicados aquí en Trazos de la memoria, pertenece a  “Pansies” (Pensamientos) “…que son verdaderos e inoportunos cuando el humor y la circunstancia cambian”, señala el propio autor. Su novela más conocida fue: “El amante de Lady Chatterley”  de 1928.  Fallece a causa de la tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, a los 44 años de edad.

Las aguas del olvido, creo, deben ser saladas. Esas aguas que conoce bien un personaje como Hamlet, quien por un azar del destino tiene un encuentro muy peculiar en alta mar. Este viaje al príncipe de Dinamarca lo llevaba hacia su inminente asesinato, hacia su muerte. Al tomar en cuenta que viajar es morir un poco, el recorrido de Hamlet le da la oportunidad de olvidar, de olvidarse de sí mismo, algo en su sustancia muere.  Al regresar el protagonista de esta tragedia tiene mucha más determinación, algo que anteriormente era increíble que él pudiera lograr. Para cambiar, entonces, es preciso morir un poco acuáticamente.

@LauraAlessR

199. Las paces

Poema #199

Las paces

Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y te cree suyo cuando te siente brotar de ella
como una sustancia
que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad,
empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.
Poema,
apártate de mí.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nacido en Barquisimeto, en el año 1930. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV, entre otras muchas cosas. Este poema pertenece a su poemario de 2004, “Poemas selectos”. Varios poemas de este autor han sido publicados anteriormente en Trazos de la memoria.

De la creación poética. Darle cuerpo propio al poema, dejar que sea. Un acuerdo entre el que escribe  y la voz. Una voz que es deseo, que es necesidad. Ella va tomando forma palabra a palabra. Luego es poema y cuando reposa en su hoja de papel, cuando ha alcanzado su plenitud y se torna indispuesto a los cambios, ya no necesita nada más. Luego del amasado de las palabras y del laborioso trabajo de desprenderse llega el momento de decir: “ya no te forzaré más”.   Poema, no perteneces a nadie y sin embargo, te entregas a cualquiera que te acepte, que te haga presente y tangible en una lectura.  Trasciende poema, “apártate de mí”.

@LauraAlessR

193. Adicción

Poema #193

Adicción

No, no ingiero drogas.

Desde pequeña

sé intoxicarme sola.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el  12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

La infancia. Cuando la materia era maleable, aprendimos a mezclarnos con más facilidad. Uno podía entonces aceptar el amor y el odio con menos barreras. Así, los sentimientos entraban y salían como sustancias admitidas por el cuerpo. Solo en ese entonces se puede asimilar el proceso individual de intoxicarse. El proceso natural de envenenar y corromper el propio cuerpo, el propio ser.

@LauraAlessR