463. Los trabajos y las noches

Poema #463

Los trabajos y las noches

Para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente

Alejandra Pizarnik

Poeta argentina nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Es representante del surrealismo poético. Titulada por la Universidad de Buenos Aires en Filosofía y Letras. Fallece el 25 de septiembre de 1972 debido a una intensa depresión. Podrás encontrar varios poemas de ella, ya publicados en Trazos de la memoria.

He sido toda ofrenda para poder decir la palabra inocente.

@LauraAlessR

449. Viniste a visitarme…

Poema #449

Viniste a visitarme…

Viniste a visitarme
en sueños

pero el vacío
que dejaste cuando
te fuiste

fue realidad

Ernesto Cardenal

Poeta nicaragüense nacido en Granada en 1925. Terminó el bachillerato con los Jesuitas y se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009.

Un sentimiento descansa cómodamente en estos versos. Recostado en una silla, nos mira y sonríe con frialdad. Él comenzó el juego que nosotros perdimos.

@LauraAlessR

434. [Era una vieja costumbre]

Poema #434.

 

Era una vieja costumbre.

Casi todas las noches

me ponía a oír mis propios pensamientos.

Me iba ausentando de mí mismo

hacia otros lugares.

Veía entre las aguas del río

aquel cuerpo de ondina

que con sus movimientos mi vida atormentaba.

Oculto entre los matorrales

mis ojos se agigantaban

y un temblor descalabraba mis piernas.

Exhalaba palabras apagadas

tendido en el follaje.

Un escalofrío bajaba por mi columna vertebral.

Cerraba los ojos.

Los abría de nuevo y veía aquel cuerpo

alejándose cada vez más de mí

y perdiéndose en lo lejos

en las curvas de mundo.

Allí sólo lloraba.

Pero hoy la hora del destino

sin remisión ha llegado.

El azar acerca hasta mis manos

aquel cuerpo improbable

y deslumbrante de entonces,

dolorosamente me arranca del pasado

y me sobresalta ahora y en otras circunstancias

con su más temible realidad.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

Es mejor pensar en algunas situaciones como improbables más que como imposibles. Improbable es que un poema de 1981 tenga parecido con un antiguo poema de amor fulbe, que las situaciones se parezcan, que el tema lo podamos sentir igual de cotidiano y cercano. Es improbable que el azar acerque ciertas cosas hasta nuestras manos. Es improbable que un Papa renuncie, que un dictador ceda el poder o que ciertos ensueños se hagan realidad. Improbable, sí, mas no imposible.

@SaetadeLuis

412. Gacela VII. Del recuerdo de amor

Poema #412.

Gacela VII. Del recuerdo de amor.

 

No te lleves tu recuerdo.

Déjalo solo en mi pecho,

 

temblor de blanco cerezo

en el martirio de enero.

 

Me separa de los muertos

un muro de malos sueños.

 

Doy pena de lirio fresco

para un corazón de yeso.

 

Toda la noche, en el huerto

mis ojos, como dos perros.

 

Toda la noche, comiendo

los membrillos de veneno.

 

Algunas veces el viento

es un tulipán de miedo,

 

es un tulipán enfermo,

la madrugada de invierno.

 

Un muro de malos sueños

me separa de los muertos.

 

La niebla cubre en silencio

el valle gris de tu cuerpo.

 

Por el arco del encuentro

la cicuta está creciendo.

 

Pero deja tu recuerdo,

déjalo solo en mi pecho.

 

Federico García Lorca.

Escritor granadino considerado parte de la Generación del 27. Nace en 1898, y en 1936 es ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española. Este poema pertenece a su libro Diván del Tamarit, escrito entre 1931 y 1934.

Si te vas, deja tu recuerdo, déjalo solo en mi pecho, que con eso me encargaré de mantenerte con vida, de tenerte presente (como la llama de una vela), porque hay lazos más fuertes de lo que podemos comprender, lazos que atan mientras así lo queramos, a pesar del dolor, del miedo y de los malos sueños, única diferencia entre este amante que recuerda, y los muertos.

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

Viñeta de Quino sobre el recuerdo y el amor.

394. Leyenda

Poema #394.

Leyenda.

 

Mis enemigas prudentes, mis guantes que decapitan días

lluviosos, un valle negro para la huida de mis sienes.

Anoche multitud de pájaros y bueyes invadieron estas

calles sumisas. Yo miraba y me decía: ‘Bajo la tempestad

una rueca hila niños delgados, el demonio enloquece las

aguas taciturnas’. Anoche yo no había nacido todavía. De

allí el desfile, las nupcias terriblemente lejanas, el parque de

fulminante rocío.

 

No existimos; sin embargo el mar aplacaría tu graciosa

cabellera, y los remolcadores izarían tulipanes llameantes

para abrevar en tus labios deshechos por el amor.

 

Juan Sánchez Peláez.

 

Elena y los elementos, su primer poemario, fue publicado en 1951. En 1922, en Altagracia de Orituco, nació este poeta venezolano que publicaría a lo largo de su vida una serie de libros que lo llevarían a obtener el Premio Nacional de Literatura en el año 1975. Vivió un tiempo en Chile, donde se relacionó con el grupo de poetas surrealistas La mandrágora.

Una sucesión de potentes imágenes relatan una historia que va de un pasado de ensueño a una inexistencia presente. El poema niega el mundo que abre, y aún así en él se mueven la noche, el amor, el (des)encuentro.

@SaetasdeLuis

374. Así era

Poema #374.

Así era.

 

Canta, me dices. Y yo canto.

¿Cómo callar? Mi boca es tuya.

Rompo contento mis amarras,

dejo que el mundo se me funda.

Sueña, me dices. Y yo sueño.

¡Ojalá no soñara nunca!

No recordarte, no mirarte,

no nadar por aguas profundas,

no saltar los puentes del tiempo

hacia un pasado que me abruma,

no desgarrar ya más mi carne

por los zarzales, en tu busca.

 

Canta, me dices. Yo te canto

a ti, dormida, fresca y única,

con tus ciudades en racimos,

como palomas sucias,

como gaviotas perezosas

que hacen sus nidos en la lluvia,

con nuestros cuerpos que a ti vuelven

como a una madre verde y húmeda.

 

Eras de vientos y de otoños,

eras de agrio sabor a frutas,

eras de playas y de nieblas,

de mar reposando en la bruma,

de campos y albas ciudades,

con un gran corazón de música.

 

José Hierro.

Poeta español nacido en 1922 y fallecido en 2002. Su obra toca muchos temas sociales relacionados con la guerra desde su experiencia. Durante la guerra civil se dedicó a actividades clandestinas que lo llevaron a prisión en 1939. En 1942 fue liberado, y se dedicó a diversos oficios hasta asentarse en Madrid y dedicarse a la escritura. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1953, el Premio Adonais en 1947 y el Premio Cervantes en 1999, entre muchos otros. Este poema pertenece a uno de sus libros más reconocidos, “Alegría”.

Así era, así es y, quizás, así siga siendo. Canta, me dices, y yo canto. Sueña, me dices, y yo sueño. Eras todo, parte de todo, pero quizás, como las estaciones, des paso al invierno y, luego, a una nueva primavera. La música sigue en movimiento, y no siempre las aguas son profundas. Canta, me dices, y yo te canto, con mi ritmo.

@SaetasdeLuis

368. Postales negras

Poema #368.

Postales negras.

 

I

La agenda llena, futuro desconocido.

El cable canturre la canción popular sin patria.

Nieve sobre el mar inmóvil como plomo. Luchan

sombras en el muelle.

 

II

En mitad de la vida sucede que llega la muerte

a tomarle medidas a la persona. Esta visita

se olvida y la vida continúa. Pero el traje se va cosiendo en

silencio.

 

Tomas Tranströmer.

Nació en Estocolmo, Suecia, en 1931. Es psicólogo, traductor y poeta. En el año 2011 obtuvo el Premio Nobel de Literatura (información oficial en inglés al respecto). Su obra -centrada en lo cotidiano y lo natural del ser humano- ha sido traducida a más de 50 idiomas. Este poema pertenece a su poemario “La plaza salvaje”, de 1983.

Estas son las verdaderas postales negras: un conjunto de imágenes como sombras, que conocemos y desconocemos. Postales que nos deja la muerte en su visita de sastre, cuando viene a nosotros a tomarnos medidas; visitas de las que que sólo guardamos pequeños recuerdos, apenas vislumbrados. Pero aún así, el traje se va cosiendo en silencio. Quizás por eso, cuando la vemos llegar, resulta una vieja conocida que no reconocemos.

@SaetasdeLuis

346. El vino de los amantes

Poema #346.

El vino de los amantes.

 

¡Hoy me parece espléndido el espacio!

Sin freno, sin espuelas y sin brida,

cabalgando en el vino atravesemos

esos cielos divinos y fantásticos.

 

Vamos a ser los dos como unos ángeles

que abrasa una implacable calentura,

en el cristal azul de la mañana,

sigamos los remotos espejismos.

 

Blandamente mecidos sobre el ala

del torbellino que es inteligente,

en medio de un delirio paralelo,

 

oh hermana mía, nadaremos juntos,

huyendo sin reposos y sin treguas,

hacia aquel paraíso de mis sueños.

 

Charles Baudelaire.

 

María Zambrano dijo de este poeta francés, nacido en 1821 y muerto en 1867, que “es el padre, al par que redentor, de la poesía. Y la ha redimido por aquello que parecía faltarle: la conciencia.” Se interesó por el arte y escribió textos críticos sobre diversos temas al respecto. La buena sociedad de la época lo rechazó y sus Flores del mal, a las que pertenece este poema, fueron perseguidas y mutiladas por la justicia.

Sobre la serie de efectos del vino ya hay un poema publicado en el blog. Éste es el vino de quienes se aman, quienes flotan juntos en esa nube de placer que les otorga la alegría del amor, reforzada por la alegría del vino, que les despoja de todas las barreras y las inhibiciones y los permite nadar hacia ese paraíso de sus sueños. En el delirio del vino y del amor vuelan, y hacen todo posible, porque no importa nada más en ese mundo, sino ellos dos, y su paraíso particular.

@SaetasdeLuis

317. Leí hasta altas horas de la noche

Poema #317

Leí hasta altas horas de la noche

Olvidada de las cuentas del día
y flotando en el ritornello de la lluvia
y del silencio
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
Mientras el agua parodiaba
la paz de las tuberías
y los demás se entregaban a la brutalidad
del sueño
y cada quien se perdonaba
mascullando indecencias
y yo también con ellos
me conciliaba y parecía
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
así Eliot
en medio de elevadas transcendencias
registraba
el trivial placer de haber leído
.                                    hasta altas horas de la noche
.
Pero yo
profana y atea
de trascendencia ninguna
sólo me multiplico en milagros
cuando leo
.                                  hasta altas horas de la noche

Lo he decidido con todas las garras:
.                                  será el único hueso de la belleza
.                                  que no entregaré
.                                  ni en el postrero aliento.
Márgara Russotto

Nacida en Palermo, Italia, en el año de 1946. Russotto se ha desempeñado como poeta, profesora universitaria y crítico literario. Ha sido reconocida con el Premio de Poesía de la Bienal “José Rafael Pocaterra” por su obra Brasa (Fundarte, 1979); con el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal por Tópicos de la retórica femenina (Monte Ávila, 1993); y con el Premio de Poesía de la Bienal “José Antonio Ramos Sucre” por Épica mínima (UDO, 1996). También podemos mencionar los poemarios Restos del viaje (Monte Ávila, 1979), Viola d’amore (Fundarte, 1986) y Éxtasis. Poemas apócrifos de Sor Juana (El pez soluble, 2000).

La noche, siempre cómplice de la literatura, se refleja en el poema de Russotto como ese sitio seguro, ajeno a cualquier perturbación de la vida cotidiana que le roba a la mujer tiempo preciado para disfrutar los placeres de la lectura. La voz poética encuentra, entre el susurro de la lluvia y la quietud de la madrugada, una trinchera protegida por el sueño de los otros, un espacio en el que la vida alrededor carece de importancia y sólo en las páginas de un libro pueden ocurrir milagros, trascendencias; encuentra, además, un lugar al que resulta casi delictivo renunciar. El contrapunto entre la condición femenina que requiere espacios para nutrir el alma y los “deberes” impuestos a la misma por la sociedad son el pilar de este poema que sirve como alegato, manifiesto, protesta, que busca defender con arrojo el sentimiento de plenitud que regala leer “hasta altas horas de la noche”.

Ezioly Serrano.

(Contribución)

310. [Sobre la arena…]

Poema #310.

 

Sobre la arena trazo con mis dedos una doble línea interminable como señal de la infinita duración de este sueño

 

José Ángel Valente.

Poeta, ensayista y traductor español, nacido en Orense, en 1929. En un primer momento su poesía parece adscribirse a la de la llamada Generación de los años 50, pero luego cambia acercándose a lo que se conoce como “Poética del silencio”, con grandes exigencias verbales que se aproximan a la mística y buscan hablar desde la insuficiencia: decir más con cada vez menos palabras. Falleció en el año 2000.

Una línea que se desdobla sobre la arena haciendo un gesto efímero -tan efímero como puede ser cualquier cosa sobre la arena- que busca señalar el infinito. La arena, el sueño, la infinitud: grandes palabras que se escriben con minúscula, que no podemos abarcar por completo, que nos llenan de significado. Un leve trazo que busca señalar el infinito.

@SaetasdeLuis