588. [Una querencia tengo por tu acento]

Poema #588.

 

Una querencia tengo por tu acento,

una apetencia por tu compañía

y una dolencia de melancolía

por la ausencia del aire de tu viento.

 

Paciencia necesita mi tormento

urgencia de tu garza galanía,

tu clemencia solar mi helado día,

tu asistencia la herida en que lo cuento.

 

¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:

tus sustanciales besos, mi sustento,

me faltan y me muero sobre mayo.

 

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,

a serenar la sien del pensamiento

que desahoga en mí su eterno rayo.

 

Miguel Hernández.

Poeta y dramaturgo español, nació en Alicante en el año 1910 y falleció en 1942. Hijo de campesinos, guiado por su amigo Ramón Sijé se inició en la poesía desde los 20 años. Durante la guerra civil militó activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Este poema pertenece a sus sonetos amorosos agrupados en “El rayo que no cesa” .

Un rayo de amor que no cesa, una querencia por el acento, por el viento y por el estímulo de cada sentido que espera al amor ausente. Paciencia para la urgencia que no cesa, y el ritmo del soneto que clama por quien no viene. Así es el amor, quien lo probó lo sabe.

@SaetasdeLuis

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338. Buenos Aires

Poema #338.

Buenos Aires.

 

Y la ciudad, ahora, es como un plano

de mis humillaciones y fracasos;

desde esa puerta he visto los ocasos

y ante ese mármol he aguardado en vano.

 

Aquí el incierto ayer y el hoy distinto

me han deparado los comunes casos

de toda suerte humana; aquí mis pasos

urden su incalculable laberinto.

 

Aquí la tarde cenicienta espera

el fruto que le debe la mañana;

aquí mi sombra en la no menos vana

 

sombra final se perderá, ligera.

No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.

 

Jorge Luis Borges.

 

Es considerado uno de los más importantes escritores argentinos del siglo XX. Nació en Buenos Aires en 1899 y falleció en Ginebra en 1986. Su primer poemario se titula “Fervor de Buenos Aires”, y lo publica en 1923.

Siempre existe, aunque viajemos mucho, aunque seamos nómadas infatigables, esa ciudad, esa memoria a la que estamos atados, ese lugar que guarda algo de nosotros. Está entramada de recuerdos y de imágenes, un laberinto por el que caminamos entre distintos tiempos. Y, pues sí, en ocasiones no sabemos si lo que nos une a una ciudad es el amor o el espanto… y caminamos.

@SaetasdeLuis

250. Regreso al mar

Poema #250.

Regreso al mar.

 

Siempre es el mar donde mejor se quiere,

fue siempre el mar donde mejor te quise;

al amor, como al mar, no hay quien lo alise

ni al mar , como al amor, quien lo modere.

 

No hay quien como la mar familiarice

ni quien como la ola persevere,

ni el que más diga en lo que vive y muere

nos dice más de lo que el mar nos dice.

 

Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte

la hora más azul para besarte

y el lugar más allá para quererte,

 

donde el agua es al par agua y abismo,

en la alta mar, en donde el aire mismo

se da un aire al amor y otro a la muerte.

 

Andrés Eloy Blanco.

 

Este abogado, escritor, humorista y político venezolano nació un 6 de agosto como hoy, pero de 1896 en Cumaná, y falleció en México en el año 1955. Desde muy joven se dedicó a la actividad política con una postura crítica, y formó parte de la disidencia ante la dictadura de Juan Vicente Gómez, hecho que lo llevó a estar preso por un tiempo, y también a estar constantemente fuera del país.

Sin duda “siempre es el mar donde mejor se quiere”, lo sabemos bien, por eso siempre volvemos y siempre queremos volver, como nos dice este soneto. Es que hay tanto en el océano que se extiende hasta más allá del horizonte que es indudable que nos apasionemos ante eso; que es una fuerza imposible de moderar, alisar o controlar, que se desborda y nos desborda. Sumergirnos en la mar es hacerlo también en nosotros mismos, en algo que nos conecta al mundo, un lugar sin duda para amar. El amar y la mar algo se parecen.

Un fragmento de “El viejo y el mar” de Hemingway, dice la siguiente genialidad: “Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban alto, empleaban el artículo masculino, lo llamaban el mar. Hablaban del mar como de un contendiente o un lugar, o incluso un enemigo, pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía evitarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer.”

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

Mar cerca de Le Havre – Claude Monet

132. Soneto de tus vísceras

Poema #132.

Soneto de tus vísceras.

 

Harto ya de alabar tu piel dorada,

tus externas y muchas perfecciones,

canto al jardín azul de tus pulmones

y a tu tráquea elegante y anillada

 

Canto a tu masa intestinal rosada,

al bazo, al páncreas, a los epiplones,

al doble filtro gris de tus riñones

y a tu matriz profunda y renovada.

 

Canto al tuétano dulce de tus huesos,

a la linfa que embebe tus tejidos,

al acre olor orgánico que exhalas.

 

Quiero gastar tus vísceras a besos,

vivir dentro de ti con mis sentidos…

Yo soy un sapo negro con dos alas.

 

Baldomero Fernández Moreno.

Fue médico y profesor de literatura, argentino (1886-1950). Leopoldo Lugones apuntaba en 1916 que “es un espíritu de piedad, de sencillez y dulzura. Su don  especial consiste en florecer suavemente como el árbol primaveral después de la lluvia”. Escribió varios libros como “Por el amor y por ella”, “Cantos de amor, de luz, de agua” y “Libro de Marcela”.

El soneto es, en sí mismo, un cambio en la temática habitual utilizada para describir a la amada: la enumeración de las características externas, de la cabeza hasta los pies, que exaltan sus múltiples perfecciones. “Harto ya”, tanto el autor como su época, de eso mismo, comienzan a buscar alternativas y atreverse a hacer algo como esto, que probablemente en otras épocas hubiese resultado impensable. Manteniendo la estructura de soneto, su rima y ritmo, describe de forma hermosa el “interior” de la amada, con una ordenada enumeración que va descendiendo desde los pulmones hasta las vísceras. Y el último verso abre un poco más, a mi parecer, el atrevimiento de los tiempos que están cambiando… De los temas que se van haciendo diferentes en la poesía. Una hermosa, y diferente, manera de cantarle a la amada, de quien adora hasta su “matriz profunda y renovada”.

@SaetasdeLuis

120. Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero

Poema #120.

Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero.

 

¿Miras este gigante corpulento

que con soberbia y gravedad camina?

Pues por de dentro es trapos y fajina,

y un ganapán le sirve de cimiento.

 

Con su alma vive y tiene movimiento,

y adonde quiere su grandeza inclina;

mas quien su aspecto rígido examina

desprecia su figura y ornamento.

 

Tales son las grandezas aparentes

de la vana ilusión de los tiranos:

fantásticas escorias eminentes.

 

¿Veslos arder en púrpura, y sus manos

en diamantes y piedras diferentes?;

pues asco dentro son, tierra y gusanos.

 

Francisco de Quevedo.

Escritor español nacido en Madrid en 1580 y fallecido en 1645. Nadie resume como él lo que fue la España del Barroco. Quevedo es conocido principalmente por su poesía, sin embargo escribió piezas de teatro, textos filosóficos, entre otros.  Hemos publicado con anterioridad dos de sus poemas amorosos. Éste pertenece a la musa Polimnia, según la división de sus poemas de acuerdo a las Musas, y “canta exprimiendo las costumbres del hombre y las procura enmendar”.

El soneto embiste directamente contra los poderosos, como muchos otros poemas de Quevedo, aprovechando para comparar la diferencia entre lo que es la apariencia física y la verdadera; se extrapola a cualquier persona, y a cualquier momento de la historia. Resulta problemático idealizar a una figura de poder, olvidar que es humana y es tal como cualquiera de nosotros. La distancia resulta en una “grandeza aparente”, una “vana ilusión” que acrecienta el poder de los tiranos. No importa todo lo Grande y poderoso que pueda ser, dentro son, igualmente, “tierra y gusanos.” Suele ser importante que recordemos esto con muchos gigantes soberbios que se creen grandes águilas de soberbia y gravedad, “pues asco dentro son.”

Algunos términos que pueden causar confusión: gigante, se refiere también metafóricamente a los poderosos y los Grandes de España; la fajina es leña menuda, astillas y desechos; un ganapán es un individuo de poco valor, cualquiera; el púrpura era el color de la realeza.

@SaetasdeLuis

88. Definición del amor

Poema #88.

Definición del amor.

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien, centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño,

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño,

esto es amor; quien lo probó lo sabe.

 

Lope de Vega.

Fray Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), llamado “El fénix de los ingenios” fue poeta y dramaturgo, de los más importantes y prolíficos del Siglo de Oro español. Gozó de mucha fama en vida, y fue gran amigo de Quevedo y Juan Ruíz de Alarcón, enemigo de Góngora y envidiado por Cervantes. Renovó las fórmulas del teatro español y se las arregló para disfrutar de una buena posición en su época, gracias a sus obras y sus escritos.

Hace tiempo publicamos otra definición del amor, escrita por uno de sus contemporáneos, Francisco de Quevedo. Es interesante ver las diferencias y las similitudes con las que ambos escritores hablan del tema en ambos sonetos. Por parte de Lope de Vega, es una muestra de atrevimiento y de su habilidad e ingenio el utilizar tantos adjetivos para articular su definición del amor, pues como diría, mucho después, Vicente Huidobro: “el adjetivo, cuando no da vida, mata”.

De igual manera, la definición del amor de Lope de Vega también juega con los extremos -un estilo recurrente de la época- para hablar de lo que es el amor; todo el soneto es un oxímoron que va señalando algunas de las características, y que puntualiza en el último verso que sólo “quien lo probó lo sabe”, y puede entender las contradicciones que implica el sentimiento.

@SaetasdeLuis

80. Amor constante más allá de la muerte

Poema #80.

Amor constante más allá de la muerte.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día;

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no desotra parte en la ribera

dejará la memoria, en donde ardía;

nadar sabe mi llama el agua fría

y perder el respeto a ley severa.

 

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado

médulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejarán, no su cuidado,

serán ceniza, mas tendrá sentido,

polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Francisco de Quevedo.

 

Anteriormente publicamos otro soneto de Quevedo en Trazos de la memoria. Escritor español en el que se puede apreciar detalladamente lo que fue la España del Barroco, con su honor, sus vicios, su zeitgeist. Es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió obras memorables en otras áreas de la literatura. Fue caballero de la Órden de Santiago y vivió entre el favor y el desprecio de la corte, por los sonetos que escribía sobre los poderosos; en ocasiones halagadores, usualmente no.

Este soneto es reconocido como uno de los más hermosos de la lengua española. Se han escrito infinidad de comentarios al respecto de lo que dice, de su estructura, de todo lo que influye para que logre expresar, de manera tan grata, el amor. Son muchas las cuestiones que influyen en el ritmo del poema, y en todo el desarrollo del soneto que va creando un ambiente particular hasta el último terceto, en el que enuncia con claridad lo que el título ya dijo: un amor tan constante, tan apasionado, que “será ceniza, mas tendrá sentido, polvo será, mas polvo enamorado”… Y queda resonando la palabra final en nuestra lectura, manteniendo la sensación del poema.

Además de eso, el soneto plasma algunos de los tópicos recurrente de la poesía amorosa de la época, que definía el sentimiento del siglo, como el contraste entre la muerte y el amor, así como entre fuego y agua; el cruce del Leteo, la muerte que nos borra la memoria, la relación con aspectos de una mitología que no es la cristiana, pero que se mantiene en la escritura poética. Quevedo elabora uno de los más extraordinarios sonetos amorosos hablando de un amor ideal, un amor constante más allá de la muerte.

@SaetasdeLuis