584. Sucesión

Poema #584.

Sucesión.

 

Aunque renazca el sol

los días no vuelven.

 

José Emilio Pacheco.

Nació en Ciudad de México en el año 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la “Generación de los años 50”. Coeditó las principales revistas culturales de los sesenta mexicanos, como “México en la Cultura”. Obtuvo, entre otros, los Premios Nacionales de Poesía y de Periodismo Literario de su país, así como el Premio Octavio Paz en el 2003 y el Cervantes en el 2009. Este poema pertenece a la cuarta parte de “Irás y no volverás”.

No hay mucho más que decir. Es un tema recurrente. “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”, dijo Heráclito. Las posibilidades son ilimitadas, y a cada instante hemos de escoger, limitándolas.

@SaetasdeLuis

550. El arroyo

Poema #550.

El arroyo.

 

Ha pasado mucha agua bajo los puentes

y enormes cantidades de sangre

Pero a los pies del amor

corre un gran arroyo blanco

Y en los jardines de la luna

en los que cada día se celebra tu fiesta

ese arroyo canta mientras duerme

Y esa luna es mi cabeza

donde gira un enorme sol azul

Y ese sol son tus ojos

 

Jacques Prévert.

Poeta y guionista francés, nace en 1900 y fallece en 1977. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial, así como el tiempo de entreguerra y de posguerra, todo esto lo afectó y puede notarse en muchos de sus poemas, así como en los temas que trabaja en su escritura. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario.

Ha pasado mucha agua -y mucha poesía- bajo los puentes y los días. Ha pasado mucho y continúa fluyendo mucho; lo sabemos, es un cauce inagotable. Es así, el arroyo canta mientras duerme, y en cada trazo, en cada memoria, un enorme sol que son tus ojos, día tras día, trazo tras trazo. Las palabras, embuidas de sencillez, se extienden por el mundo abriendo perspectivas: lo importante es lo que te dice la palabra, lo que te hace ver.

@SaetasdeLuis

474. [Proscrito está todo retorno]

Poema #474.

 

Proscrito está todo retorno

 

Nos signan

soles

implacables

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura en La Universidad de La Sorbona (París).

Cada sol que transcurre ahonda en la cicatriz y el abismo. Cada vez más lejano, menos posible, el retorno está proscrito. Los griegos lo sabían bien, no hay nada que ocultar a la mirada de Helios.

@SaetasdeLuis

439. La noche junto a mí…

Poema #439

La noche junto a mí
y tanto sol
adentro.

Ana María del Re

Nació en Caracas y es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Estudió la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde ejerció como docente desde 1975 hasta el año 2000. Cursó un Doctorado en Literatura en la Universidad de La Sorbona, en París y ha traducido a múltiples poetas italianos, así como textos del poeta francés Eugène Guillevic.

Sentir así, sin importar la hora o la fecha. En ocasiones, la noche es ella y se permite acompañarnos a plena luz del día. Durante la noche, es todavía más noche. La luna nos mira con envidia.

@LauraAlessR

423. Un año

Poema #423

Un año

Vuelvo a contarme aquí mi vida
otra tarde de otoño
viejo de treinta y tres vueltas al sol.
Vuelvo a replegarme en esta silla
palpando su inocencia de madera
ahora que el año hace su estruendo
y me sacude fuerte, de raíz.
En la terraza inicio otro descenso
al infierno, al invierno.
Sangran en mí las hojas de los árboles.

Eugenio Montejo

Poeta y ensayista venezolano. Nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Se han publicado varios de sus poemas anteriormente en Trazos de la memoria. Fallece en Valencia, el 5 de junio de 2008.

El transcurso de la vida y del tiempo. Así nos resume un momento, una vida, el poeta. Ahora, en la terraza, él inicia un nuevo descenso. Del viaje hacia lo insondable él nos trae la poesía, mientras los árboles nos dan cuenta de ello.

@LauraAlessR

378. Solsticio de invierno

Poema #378.

Solsticio de invierno.

 

Mi ropa irradia

un resplandor azul.

Solsticio de invierno.

Tintineantes panderetas de hielo.

Cierro los ojos.

Hay un mundo sordo,

hay una grieta

por la que los muertos

traspasan la frontera.

 

Tomas Tranströmer.

Psicólogo, traductor y poeta sueco. Nace en Estocolmo en 1931, publica su primer libro, “17 poemas”, en 1954. Ha obtenido múltiples premios por su obra, como el Bonnier, el Neustadt, Oevralids, Petrach y, finalmente, el Premio Nobel de Literatura en el año 2011. Su poesía, centrada en lo cotidiano, lo natural del ser humano, ha sido traducida a más de 50 lenguas. Este poema pertenece a su libro, publicado en 1996, “Góndola fúnebre”.

A propósito de una fecha que se acerca este año, cercana a su cierre, el solsticio de invierno; Tranströmer escribe un poema de frases cortas, precisas. Una palabra tan misteriosa y hermosa como lo es solsticio, en nuestro idioma; el significado que conlleva para nosotros la posición del sol en dos días particulares del año (verano y, en este caso, invierno) y sus connotaciones extrasensoriales. Con palabras que transmiten una sensación de frío y de detenimiento, se abre una grieta que traspasan los muertos, no sabemos en qué dirección. Es el preludio a un escalofrío, a la noche más larga del año, en el frío de Suecia.

@SaetasdeLuis

O "Mar helado"

“Naufragio del Esperanza” de Caspar David Friedrich.

362. Más adentro

Poema #362.

Más adentro.

 

En la gran entrada a la ciudad

cuando el sol está bajo.

El tráfico se hace denso, repta.

Es un pesado dragón reluciente.

Soy una de las escamas del dragón.

De pronto está el sol rojo

frente al parabrisas

e inunda el carro.

¡Estoy iluminado

y una escritura se hace visible

dentro de mí,

palabras con tinta invisible

que aparecen

cuando el papel se acerca al fuego!

Sé que debo ir lejos,

atravesar la ciudad y luego

más allá, hasta que sea hora de ir

a caminar largamente por el bosque.

A seguir las huellas del tejón.

Se oscurece, se dificulta la visión.

Allí, en el musgo, hay piedras.

Una de esas piedras es valiosa.

Ella puede transformarlo todo,

puede hacer brillar la oscuridad.

Es un interruptor para todo el país.

Todo depende de ella.

Verla, tocarla…

 

Tomas Tranströmer.

Premio Nobel de Literatura 2011, porque “a través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos permite el acceso a la realidad”. Psicólogo, escritor y traductor sueco, nacido en 1931. Su poesía se centra en lo cotidiano y lo natural, desarrollando lo que se ha considerado el lenguaje del siglo XX. Este poema pertenece a su libro “Senderos”, y la traducción al castellano, como las de los otros poemas que están ya en el blog, es de Roberto Mascaró.

Adentrarse en sí mismo, en la naturaleza. En ocasiones son senderos inesperados los que nos llevan a obtener revelaciones, sorpresas, iluminaciones. El dragón reluciente avanza con pesada lentitud, y el hombre atrapado en él cae en cuenta de su escritura secreta, de su búsqueda, de sí mismo.

@SaetasdeLuis