550. El arroyo

Poema #550.

El arroyo.

 

Ha pasado mucha agua bajo los puentes

y enormes cantidades de sangre

Pero a los pies del amor

corre un gran arroyo blanco

Y en los jardines de la luna

en los que cada día se celebra tu fiesta

ese arroyo canta mientras duerme

Y esa luna es mi cabeza

donde gira un enorme sol azul

Y ese sol son tus ojos

 

Jacques Prévert.

Poeta y guionista francés, nace en 1900 y fallece en 1977. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial, así como el tiempo de entreguerra y de posguerra, todo esto lo afectó y puede notarse en muchos de sus poemas, así como en los temas que trabaja en su escritura. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario.

Ha pasado mucha agua -y mucha poesía- bajo los puentes y los días. Ha pasado mucho y continúa fluyendo mucho; lo sabemos, es un cauce inagotable. Es así, el arroyo canta mientras duerme, y en cada trazo, en cada memoria, un enorme sol que son tus ojos, día tras día, trazo tras trazo. Las palabras, embuidas de sencillez, se extienden por el mundo abriendo perspectivas: lo importante es lo que te dice la palabra, lo que te hace ver.

@SaetasdeLuis

546. Más allá de la memoria

Poema #546.

Más allá de la memoria.

 

Así toda la vida; errancias, cantos,

mares, desiertos, ciudades,

reflejos fugaces

de todo lo perdido para siempre.

 

La llama se agita, suenan las trompetas,

corceles amarillos brincan en el aire

mientras la gente inquieta habla,

al parecer de la felicidad.

 

Otra vez el éxtasis y la aflicción.

Otra vez, como antes, como siempre,

el mar agita sus crines plateadas

y los desiertos y las ciudades se levantan.

 

Cuándo será -al fin- que sublevado

del dueño seré yo de nuevo yo,

un aborigen sencillo, adormecido

en alguna tarde sagrada.

 

Nikolai Gumiliov.

 

Poeta ruso, nació en Kronshtadt en el año 1886. Fue detenido y fusilado en el año 1921. Escribió sus primeros poemas a los ocho años y publicó su primer libro de poesía a los diecinueve. En 1910 se casó con la poeta Anna Ajmátova, con quien inició el movimiento literario llamado “acmeísmo”. Aunque muy joven militó en el marxismo, se declaró monarquista después de la revolución de 1917.

Los matices del recuerdo, sus colores y sus imágenes que nos envuelven en las distintas memorias: la inmediata, la imaginada, la real, la arquetípica y la primigenia. Todas ellas nos hablan con sus voces particulares, y entre todas construyen nuestra realidad. ¿Será posible, ya, para nosotros salir del tiempo y alcanzar esa esencia primordial? Dicen que el Paraíso nos está vedado.

@SaetasdeLuis

514. Única sabiduría

Poema #514.

Única sabiduría.

 

Lo único que sabemos

es lo que nos sorprende:

que todo pasa, como

si no hubiera pasado.

 

Silvina Ocampo.

Poeta argentina (Buenos Aires, 1903-1994). Desde pequeña mostró inclinación por la pintura y la poesía. Estuvo casada con Adolfo Bioy Casares, a quien conoció a través de Jorge Luis Borges, de quien fue gran amiga. Obtuvo numerosos premios en su país, entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía, dos veces el Gran Premio Nacional de Literatura y la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

Tanto saber, y tanto aprender, para saber que ya sabemos en nosotros la única sabiduría necesaria, para sorprendernos de la sencillez de la vida, de que todo pasa y todo ha pasado, de que vivimos y algo en nosotros ya sabe lo que vivimos, de que en lo esencial está el mundo y todas sus posibilidades.

@SaetasdeLuis

32. Llegas

Poema #32.

Llegas.

Llegas. Tus ojos vienen firmes.
Gallardos, con las armas de los internos fuegos.
Yo quiero ser sencilla como el hilo sin perlas,
ágil como en la copa es la gota del borde.

 

Yo quiero ser sencilla, pero tú me complicas
alzándome a una estrella trémula e invisible.
Yo quiero ser sencilla. Y me colmo de quiebras,
y soy un laberinto y mi clave se pierde.

 

Quiero el ritmo sereno y mi inquietud florece.
Y la flor indecisa, con hojas asustadas,
desploma tu firmeza.

 

Y descanso en la fuga de tus ojos vencidos.
Y soy ligera y simple, como el hilo sin perlas;
ágil como la gota del borde.

 

Enriqueta Arvelo Larriva.

Poeta venezolana, nace en Barinitas en 1886 y muere en Caracas en 1962. Su primer poemario, de 1939, Voz aislada, enuncia lo que fue el desarrollo de su obra poética, en gran parte sin salir de su pueblo natal, entre los llanos y los Andes. En Enriqueta, dijo Alfredo Silva Estrada “imagen y ritmo fluyen unidos en un solo movimiento”. Es considerado por algunos críticos que su obra funda la voz poética femenina en Venezuela. Juan Liscano dijo en su Panorama de la literatura venezolana actual que ella “encontró la vida en un guijarro, en una brizna que vuela, en la de una fruta, en el reflejo del agua, en el vuelo del pájaro”.

Alfredo Silva Estrada dice también que “ser poeta, simplemente, es tener una voz. Tener voz es buscarla interminablemente mediante un sondeo profundo. Enriqueta parece haberlo intuido así desde un comienzo. La Poesía es por igual un intenso decir y un concentrado escuchar”. Una conversación con el paisaje y el universo mismo, con todo lo que sucede; decir y escuchar, fluir en un solo movimiento. La escritura de Enriqueta Arvelo Larriva contiene esa pureza del paisaje que se mantiene no sólo en las imágenes que crea, sino también en el mismo ritmo que mantiene su poema, en la intimidad de una figura que parece fundirse con el paisaje, con los elementos.

Poco (o quizás mucho) puedo agregarle al poema y a lo que dice, con la claridad y la pureza de un cristal nervioso (título de otro de sus poemarios, 1941), ése que tiembla ante la llegada del otro, porque es, también, transparente ante su mirada. Me atrevo, también, ya que publico esto un primero de enero, a extender el significado y permitir que el poema le hable también al nuevo año que llega; queremos ser sencillos, ritmo sereno y ligereza, y esperamos que así sea durante todo el año, “ligeros y simples, como el hilo sin perlas; / ágiles como la gota del borde”. Gracias por leernos, por comentar, y por estar aquí de nuevo, al comienzo del 2012.

@SaetasdeLuis