316. Jardín intacto

Poema #316.

Jardín intacto.

 

Allí magnolias, tulipanes, sombras

de pétalos palpables. Aquí los senos,

el ombligo, la voz, el áureo pubis,

tu risa y las adelfas, brazos, lotos,

nenúfares en torno de tu cuello

y la noche zumbando en los pistilos…

Astros que queman en tu piel, gardenias,

tactos de orquídeas, suave olor, jadeos,

ceguedad de ese Dios que se derrama

en cada efímera corola. Y las espinas

de tanto en tanto. Pero también lirios,

y dalias otra vez, todo en tu carne.

Jardín intacto, puro y hasta pútrido,

como tal vez ocurra en ese instante

cuando fermenta el tiempo en el espanto

y acelera la flor hasta ser mustia.

Jardín con el ayer, el hoy, el nunca

y el hambre ciega de un veloz deseo,

llenándote los ojos en un éxtasis

que jamás se ha saciado.

 

Eugenio Montejo.

Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas en 1938 y falleció en Valencia en el año 2008. Fue fundador de proyectos importantes para las letras venezolanas, como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo, que todavía continúan. Este poema pertenece a sus “Papiros amorosos” (2002). En el año 1998 se le concedió el Premio Nacional de Literatura y en el 2004 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Octavio Paz.

Nenúfares, adelfas, y otras palabras difíciles de emplear por poetas contemporáneos encuentran sólido asidero en este papiro amoroso que mezcla el encuentro con la idea primordial -y constante- del jardín. Tantas flores diferentes, tantas posibilidades, tantos encuentros y maneras de crecer, de conectarse, la perfecta hilación de todas ellas en un jardín. Jardín intacto, puro y hasta pútrido, anhelando unas manos que lo cuiden y lo sacien. Muchos de nosotros nos hemos distanciado del encuentro con lo natural y nos resulta difícil retomarlo, (re)encontrarnos con lo salvaje.

@SaetasdeLuis

260. Agua salvaje

Poema 260.

Agua salvaje.

 

los dientes hambrientos del ojo

cubiertos de hollín de seda

abiertos a la lluvia

todo el año

el agua desnuda

oscurece el sudor de la frente de la noche

el ojo está encerrado en un triángulo

el triángulo sostiene otro triángulo

 

el ojo a velocidad reducida

mastica fragmentos de sueño

mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

 

el ruido ordenado en la periferia del resplandor

es un ángel

que sirve de cerradura a la seguridad de la canción

una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores

en su carne los gritos se filtran por los nervios

que conducen la lluvia y sus dibujos

las mujeres lo usan a modo de collar

y despierta la alegría de los astrónomos

 

todos lo toman por un juego de pliegues marinos

aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

 

su ojo sólo se abre para el mío

no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira

y me deja en estado de respetuoso sufrimiento

allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles

se encuentran en un soplido animal de hálito salino

aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta

carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

 

Tristan Tzara.

 

Poeta y ensayista que nace en Rumania en 1896 y muere en Francia en 1963. Su verdadero nombre, aunque él lo negó rotundamente, parece ser Samuel Rosenstock. Fue miembro fundador del dadaísmo, junto con Hugo Ball, Marcel Jank, Jean Arp y otros. Escribió los considerados primeros textos Dadá y los manifiestos del movimiento. En 1922 se distanció de Breton y sus amigos, quienes querían hacer algo más constructivo, pero en 1929 volvió a juntarse con ellos en lo que se conocería como el movimiento surrealista.  Este poema pertenece a su libro de 1923, De nos oiseaux.

Hay mucho que decir de Tristan Tzara, de lo que creó más allá de su obra poética, de la ruptura que significó el movimiento dadaísta en la historia, de la necesidad humana que expresaba el vanguardismo en el momento histórico en el que estaban viviendo. Todo lo que concierne al agitado tiempo en el que se gestaron las vanguardias, las guerras mundiales y la industrialización; la necesidad de ruptura, de reorganizar el mundo me resulta muy interesante y se refleja, por supuesto, en el arte. El arte siempre habla de lo que se está viviendo, ¿qué nos dice el arte de hoy en día? Preguntémonos eso a ver qué estamos haciendo y qué está sucediendo con la cultura y la vida.

A pesar de que este libro es publicado un año antes de los Siete manifiestos Dadá, su estilo no parece cumplir la manera de escribir que recomienda Tzara en uno de sus manifiestos (Coja un periódico, coja unas tijeras, escoja en el periódico…), el poema tiene imágenes que sorprenden, que intrigan, que generan algo rítmicamente dentro de nosotros, que nos asombran. Sin signos de puntuación, nosotros mismos le damos el ritmo, y sentimos sus imágenes de una manera particular. El poema se mueve como un agua salvaje, y el encuentro también.

“su ojo sólo se abre para el mío/ no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira”

@SaetasdeLuis

15. De marzo del ’79

Poema # 15

De marzo del ’79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras,

……………………………………………..pero no lenguaje,

Parto hacia la isla cubierta de nieve.

Lo salvaje no tiene palabras.

¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!

Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.

Lenguaje, pero no palabras.

Tomas Tranströmer

Poeta sueco nacido en Estocolmo, el 15 de abril de 1931. Es psicólogo, poeta y traductor. Su obra ha sido traducida en más de 50 lenguas. Entre sus poemarios podemos nombrar: El cielo a medio hacer (1962), La barrera de la verdad (1978), La plaza salvaje (1983), 29 jaicus y otros poemas (2003), entre otros. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los cuales destaca el Premio Nobel de Literatura 2011. Se dice que su poesía toma como temas importantes la cotidianidad y lo natural.

El poeta que parte… o quizás es el lector. Él cansado ya de la forma sin sustancia, del verbo sin propiedad, sin trascendencia.  ¿Hacia dónde va? En mi opinión, la pregunta correcta es: ¿Hacia dónde regresa? Nos hemos alejado tanto del origen… Regresar, volver al principio, al lugar de donde partió una vez el lenguaje, de donde zarpamos hace mucho tiempo ya.

“Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.” Allí en la naturaleza, en la sustancia pura hay lenguaje, está  la esencia del principio, un lenguaje puro que habla desde la acción, desde el rastro del acontecimiento. Un lenguaje que narra a través de los sentidos y, entonces, yo veo desplegarse “las páginas no escritas”  tendidas allí, esperando ser llenadas por el elemento, por la materia.

Volver para detenerse. Detenerse para utilizar los sentidos. Ver lo salvaje, sentir el lenguaje sin palabras para así, creo, hablar desde él… a través de un yo nuevo, revestido desde la sustancia.

¿Dónde estás “isla cubierta de nieve”? ¿Será hacia ti que debemos direccionar las brújulas?

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 2011 (en inglés): http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2011/

@LauraAlessR