571. Fuego mudo

Poema #571

Fuego mudo

A veces el silencio
convoca algarabías
parodias de coraje
espejismos de duende
tangos a contrapelo
desconsoladas rabias
pregones de la muerte
sed y hambre de vos

pero otras veces es
solamente silencio
soledad como un roble
desierto sin oasis
nave desarbolada
tristeza que gotea
alrededor de escombros
fuego mudo

Mario Benedetti

Poeta y novelista uruguayo. Nació el 14 de septiembre de 1920. Integrante de la Generación del 45 . En España obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. Entre sus poemarios se encuentran: “Poemas de la oficina” (1956) “A ras de sueño” (1967) “Las soledades de Babel” (1991) “Insomnios y duermevelas” (2002). Fallece el 17 de mayo de 2009.

Entre el amor y el deseo habita el fuego. En ocasiones quema, chispea, llama la atención y hace ruido. Otras veces, solo hace más profundo el vacío, más vasta la noche y revela la sombra de la ausencia de vos.

@LauraAlessR

536. Me perseguían en las sombras

Poema #536.

Me perseguían en las sombras.

 

Con sus caras de perro

y sus brazos de serpientes

me perseguían en las sombras.

Allí ululaban como un viento maligno.

Un ruido aciago

con furor penetraba en mis oídos

y atrozmente me torturaba.

Se enardecían mis terrores atávicos.

La cabeza me empezaba a dar vueltas

perdida en el espacio,

giraba sin control

aturdida por aquellas bestias de tinieblas.

Dentro de mí

me confinaban en una tierra desolada.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio, Tabla redonda y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro publicado en 1981. Falleció el domingo 26 de mayo del año 2013.

Ese rito secreto de la escritura nos habla también del tiempo por venir, aunque no escribamos pensando en él. Cuando las palabras logran abrir un espacio en la página, se sitúan en otro tiempo fuera del tiempo, en un espacio que es también todos los espacios. Ahí, quizás, quedamos más allá de nosotros mismos, confinados.

@SaetasdeLuis

65. El santuario de la cumbre

Poema #65

El santuario de la cumbre

La cumbre, el monasterio.

Ya es de noche. Alzo la mano

y toco a las estrellas.

Hablo en voz baja: temo

que se despierte el cielo.

Li Po

Poeta chino (701-762). Ya mencionado anteriormente su poema: “Zazen en la montaña Ching –Ying”.  Es reconocido como uno de los grandes poetas chinos y  fue un maestro en el arte de la espada.  Un hombre errante que estudió el taoísmo. Él y cinco compañeros eran los “Seis bohemios del río de bambúes”, por llevar a vida de los iniciados taoístas.  También fue maestro de los dos tipos de poesía de su época.

Y me retiro, me alejo del ruido apabullante del mundo: los trabajos, el transporte, las llegadas tarde, el niño malcriado, las angustias de las deudas. Distanciado de todo aquello que desde adentro desbarata la simple existencia. Un lugar donde reposar, allí me detengo y miro, y escucho… nada. A esa distancia más de uno se pregunta dónde perdió el alma. Así, como cerca del cielo, de la inmensidad, de la simple existencia de la naturaleza. Y siento como se desacelera el pulso, aquí desde lo alto pido permiso, espero no molestar a todas esas grandes cosas que me enseñan sobre la sencilla y delicada manera de vivir. Aquí “hablo en voz baja: temo / que se despierte el cielo.”

@LauraAlessR