416. Me estoy riendo

Poema #416.

Me estoy riendo.

 

Un guijarro, uno solo, el más bajo de todos,

controla

a todo el médano aciago y faraónico.

 

El aire adquiere tensión de recuerdo

y de anhelo,

y bajo el sol se calla

hasta exigir el cuello a las pirámides.

 

Sed. Hidratada melancolía de la tribu errabunda,

gota

a

gota,

del siglo al minuto.

 

Son tres Treses paralelos,

barbados de barba inmemorial,

en marcha    3          3         3

 

Es el tiempo este anuncio de gran zapatería,

es el tiempo, que marcha descalzo

de la muerte                    hacia                  la muerte.

 

César Vallejo.

Poeta peruano, nace en 1892 y muere en París, en 1938. Publicó en Lima sus dos primeros poemarios, Los heraldos negros, y Trilce. En 1926 editó con Juan Larrea una fugaz revista que sólo llegó a dos números, titulada “Favorables París Poema”, a la que pertenece este texto, y que se puede leer aquí.

En el ejemplar del que extraigo este poema, Vallejo habla de la “poesía nueva”, de una poesía simple y humana, y critica a la poesía “pedante de novedad”, diciendo que se notan sus posturas, sus gestos forzados, su empeño por ser nueva. Lo nuevo siempre es relativo; nos estamos riendo de todas esas cosas, jugando con el lenguaje, con las palabras, con la poesía, y creando.

@SaetasdeLuis

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284. Cantos nuevos

Poema #284.

Cantos nuevos.

 

Dice la tarde: “¡Tengo sed de sombra!”

Dice la luna: “¡Yo, sed de luceros!”

La fuente cristalina pide labios

y suspira el viento.

 

Yo tengo sed de aromas y de risas,

sed de cantares nuevos

sin lunas y sin lirios,

y sin amores muertos.

 

Un cantar de mañana que estremezca

a los remansos quietos

del porvenir. Y llene de esperanza

sus ondas y sus cienos.

 

Un cantar luminoso y reposado

pleno de pensamiento,

virginal de tristeza y de angustias

y virginal de ensueños.

 

Cantar sin carne lírica que llene

de risas el silencio

(una bandada de palomas ciegas

lanzadas al misterio).

 

Cantar que vaya al alma de las cosas

y al alma de los vientos

y que descanse al fin en la alegría

del corazón eterno.

 

Federico García Lorca.

Poeta, dramaturgo y prosista español, parte de la llamada Generación del 27. Nace en Granada en 1898 y muere en 1936 ejecutado tras la sublevación militar de la Guerra Civil Española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Cantos nuevos pertenece a su “Libro de poemas” publicado en 1921.

¿Quién no quiere un amor nuevo, un amor que no cargue amores muertos, al que no le pesen los recuerdos ni los cantos viejos sino que pueda ir con el alma al viento y llena de alegría, entregándose cuando encuentra el amor, sin tristezas, sin angustias ni tormentos pasados. Algunos no superan jamás lo que han vivido, y se estancan en amores muertos, con lirios –usuales ornamentos de las tumbas– y otros pesos. Todos queremos cantares nuevos -aromas, risas, vida y esperanza- con los que podamos entregarnos a la alegría sin heridas no cicatrizadas. ¿No?

@SaetasdeLuis