522. Defectuosa formación del plural

Poema #522.

Defectuosa formación del plural.

Disfraz, persona unitiva

Lezama Lima.

Cuántos días baldíos

haciéndome pasar por lo que soy.

 

Máscara sin memoria, líbrame

de parecerme a aquel que me suplanta.

 

Uno solo será mi semejante.

 

José Manuel Caballero Bonald.

Escritor español, nacido en Cádiz en el año 1926. Estudió astronomía y, posteriormente, filosofía y letras. Poeta, novelista, ensayista, militó en contra de Franco y forma parte del grupo poético de los 50. Ha obtenido numerosos premios entre los que destacan el Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía en 2004, el Premio Nacional de las Letras en 2005, el Premio Nacional de Poesía en 2008, y recientemente el Premio Cervantes.

Librarnos de las máscaras, de lo que somos y de lo que no somos, abrirnos a nosotros mismos y encontrar allí la singular unidad. Las palabras buscan decir más de lo que dicen, hablar entre líneas y más allá de ellas; ahí, en lo no visible, está su revelación.

Varias voces recitaron ayer a la voz de José Manuel Caballero Bonald: Sabina, Serrat, Ríos y Aute rindieron homenaje al poeta declamando algunos de sus poemas, dándoles su propio tono a lo escrito por Caballero Bonald, quien luego también recitó dos estrofas escritas por él. Una tarde para recordar.

@SaetasdeLuis

516. La palabra de la tierra

Poema #516.

La palabra de la tierra.

 

Sujétate

Agárrate como un árbol a la tierra

tenso entre sus raíces

fibra y cuerpo

para lo difícil

los vientos

la precariedad

el beso de lunas

 

Asiéntate con fervor

entre lo duro y lo rocoso

ama eso que te debate

pues te concentra

en el secreto

del íntimo horror

la palabra de la tierra.

 

Hanni Ossott.

Poeta venezolana. Nace el 14 de febrero de 1946 y muere el 31 de diciembre del año 2002. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1972) y el Premio Nacional de Poesía otorgado por el CONAC en 1988.

Aferrarse a la tierra, hundir las raíces en ella, resistir las inclemencias del tiempo, asentarse, encontrar en el suelo aquello que es necesario para nuestras palabras, entre lo duro y lo rocoso; encontrar, en aquello que nos aterra, las respuestas que necesitamos, en aquello que no podemos sentir. El secreto que se abre, que se nos revela, que penetramos y nos muestra la revelación.

@SaetasdeLuis

478. Casida IV. De la mujer tendida

Poema #478.

De la mujer tendida.

 

Verte desnuda es recordar la Tierra,

la Tierra lisa, limpia de caballos,

la Tierra sin un junco, forma pura,

cerrada al porvenir; confín de plata.

 

Verte desnuda es comprender el ansia

de la lluvia que buscar débil talle,

o la fiebre del mar de inmenso rostro

sin encontrar la luz de su mejilla.

 

La sangre sonará por las alcobas

y vendrá con espadas fulgurantes,

pero tú no sabrás dónde se ocultan

el corazón de sapo o la violeta.

 

Tu vientre es una lucha de raíces.

Tus labios son un alba sin contorno.

Bajo las rosas tibias de la cama

los muertos gimen esperando turno.

 

Federico García Lorca.

Poeta, dramaturgo y prosista granadino, parte de la Generación del 27. Nace en 1898 y muere ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española, en el año 1936. Una “casida”, según explica Emilio García Gómez, “es el nombre que se le da en árabe a todo poema de cierta longitud, con determinada arquitectura interna (…) y en versos monorrimos, medidos con arreglo a normas escrupulosamente estereotipadas”. Pertenece a su libro “Diván del Tamarit”, que está dividio en dos secciones: gacelas y casidas.

Recordar la Tierra, ver la Tierra; su vastedad, su esplendor, sus motivos y el recorrido incierto de la vida que da vueltas sobre un tiempo que va y viene en la mujer tendida y desnuda: máxima revelación.

@SaetasdeLuis

52. XXXI [Si digo a veces que las flores sonríen]

Poema #52.

XXXI.

Si digo a veces que las flores sonríen

y si dijese que los ríos cantan,

no es porque yo crea que hay sonrisas en las flores

y canciones en el correr de los ríos…

Es porque así hago sentir más a los hombres falsos

la existencia verdaderamente real de las flores y los ríos.

 

Porque escribo para que ellos me lean, me sacrifico a veces

a su estupidez de sentidos…

No estoy de acuerdo conmigo, pero me absuelvo

porque sólo soy esa cosa seria, un intérprete de la Naturaleza,

porque hay hombres que no perciben su lenguaje,

porque ella no es lenguaje alguno.

Alberto Caeiro.

Heterónimo de Fernando Pessoa. Caeiro, nacido en Lisboa, fue la mayor parte de su vida un campesino que sólo cursó la instrucción primaria, pero es considerado el maestro entre los heterónimos. Murió de tuberculosis después de vivir en casa de su tía-abuela con una modesta renta posterior a la muerte de su padre y madre. Es conocido como el poeta-filósofo, aunque él rechazaba el título y pregonaba una “no-filosofía”, creía que los seres simplemente son: se irritaba con la metafísica y cualquier tipo de simbolismo de la vida. Poesía en un lenguaje estético directo, concreto, simple, pero bastante complejo desde el punto de vista reflexivo. Aquí pueden leer sobre Fernando Pessoa.

La lucidez de no pensar nada es, en ocasiones, necesaria para alcanzar ciertas revelaciones, para percibir lo que parece vedarse por el entendimiento, para sentir el lenguaje de aquello que no tiene lenguaje. Podemos creer que lo sabemos todo, y responder a las imágenes diciendo “pero las flores no sonríen”, “los ríos no cantan”, y nos negamos la revelación, “la existencia verdaderamente real de las flores y los ríos”. Esta reflexión de Alberto Caeiro sobre su manera de hacer poesía y de “hacer sentir” la Naturaleza es una revelación del mundo que percibe, que siente.

El poeta confiesa su necesidad de ser leído por otros que, quizás, no lo entienden por tener sus sentidos nublados, como si hubiese salido del mito de la caverna, pero se negara a abandonar a los que siguen allí, queriendo interpretar la Naturaleza que él ve, y transmitirla a los “hombres falsos” que no la logran percibir. “No estoy de acuerdo conmigo, pero me absuelvo” nos confiesa, lúcido, confesándose sólo un intérprete de la Naturaleza.

@SaetasdeLuis