541. Digo de mí…

Poema #541

Digo de mí

trafico de grietas
incendio merecido

Jacqueline Goldberg

Nacida en Maracaibo el 24 de noviembre de 1966. Es Licenciada en Letras, narradora, ensayista, escritora testimonial, dramaturga, autora de literatura para niños y editora. Ya varios poemas de ella publicados en Trazos de la memoria.

Entonces uno se descubre leyéndose. Línea a línea se va dibujando un breve retrato, poco a poco, la revelación merecida. Ante tus ojos tú y el resto de la hoja en blanco.

 @LauraAlessR

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472. A Ajmátova

Poema #472.

A Ajmátova.

 

¡Oh musa del llanto, la más bella de las musas!

Oh loca criatura del infierno y de la noche blanca.

Tú envías sobre Rusia tus sombrías tormentas

y tu puro lamento nos traspasa como flecha.

 

Nos empujamos y un sordo ah

de mil bocas te jura fidelidad, Anna

Ajmátova. Tu nombre, hondo suspiro,

cae en es hondo abismo que carece de nombre.

 

Pisar la tierra misma que tú pisas, bajo tu mismo cielo;

Llevamos una corona.

Y aquél a que a muerte hieres a tu paso

yace inmortal en su lecho de muerte.

 

Sobre esta ciudad que canta brillan cúpulas,

y el vagabundo ciego canta loas al Señor…

Y yo, yo te ofrezco mi ciudad con sus campanas,

Ajmátova, y con ella te doy mi corazón.

 

Marina Tsvetáieva.

Poeta rusa, nace en Moscú en 1892 y fallece en 1941. Hija de un profesor especializado en Bellas Artes, estudió en Moscú y en La Sorbona. Vivió muchos años en el extranjero. Es considerada una de las figuras más relevantes de la literatura rusa del siglo XX.

Un retrato y una exaltación de otra gran poeta rusa, Anna Ajmátova, definiéndola con diversas características, entre ellas “musa del llanto”, a quien describe y agradece por su escritura, por sus luchas, por su compañía en una época cruel y difícil. Es una ventana, desde otra perspectiva, a la vida de Ajmátova, con los ojos de Tsvetáieva.

@SaetasdeLuis

26. Retrato de mujer

Poema #26.

Retrato de mujer.

Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,

sola, en tu espejo, libre de marido, desnuda

en la exacta y terrible realidad del gran vértigo

que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,

y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

 

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire

para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,

sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo

que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,

aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

 

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,

y quémame en el último cigarrillo del miedo

al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste

con la herida visible de tu belleza. Lástima

de la que llora y llora en la tormenta.

 

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago

tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,

una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa

que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela de tu frente,

mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

 

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,

y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo

de la noche, y me besas lo mismo que una ola.

Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás

conmigo. Aquí, mujer, te dejo tu figura.

 

Gonzalo Rojas.

Poeta chileno (1917-2011) que falleció recientemente, ganador del Premio Nacional de Literatura de Chile y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992, entre otros premios. Su vasta obra literaria se enmarca dentro de las vanguardias literarias latinoamericanas y el surrealismo. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue diplomático en China y Cuba y profesor en universidades chilenas y extranjeras, incluyendo la Universidad Simón Bolívar, en Caracas.

En toda su obra la mujer es de suma importancia: encontramos poemas con títulos de mujeres, con dedicatorias, preguntas, afirmaciones y planteamientos sobre la mujer con cuerpo, nombre e instantes particulares. Su poesía, además, tiene muchas imágenes surrealistas y un ritmo particular en muchos de sus poemas que no es fácil de mantener al leerlos en voz alta. Para mí, además, el asunto del “retrato” en la poesía me parece muy interesante, puesto que es algo muy difícil de lograr y, a su vez, muy enriquecedor. A través de versos y palabras, el poeta crea “la figura”, la imagen de la mujer como si fuese un retrato y de manera que el lector pueda verla al leer el texto, y en esos casos no sólo ve lo físico, sino las emociones, gestos y aspectos más internos de la persona retratada en el poema.

Esto es, me parece, lo que hace Gonzalo Rojas en este poema… Retrata no sólo la figura de la mujer, que “pinta en un relámpago” de cuatro líneas “tal como es”, sino que también habla de su cuerpo, de su vestido rojo y de su historia con ella, de su personalidad, de sus besos y de eso que, siempre, es toda mujer para nosotros: enigma. “Enigma fuiste. Enigma serás.” O la desciframos, o somos devorados.

 

@SaetasdeLuis