527. La palabra infinito

Poema #527

La palabra infinito

La palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.

¿Es más que su sabor el gusto de la vida?

Ida Vitale

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924. Estudió Humanidades. Fue profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio. Es una de las voces principales de la llamada generación del 45, y en la actualidad, es uno de los nombres imborrables de la poesía hispanoamericana. Es autora de artículos periodísticos y de crítica literaria, así como de numerosas traducciones. Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: “La luz de esta memoria”, “Palabra dada”, “Oidor andante”, “Jardín de sílice”, “Plantas y animales”, entre otros.

La vida definida en palabras, pues cómo precisarla. Vivir la vida en palabras, dejar la vida por la palabra. El viaje que te lleva al resplandor, un vuelo inexplicable.

@LauraAlessR

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196. Somari

Poema #196.

Somari.

 

De saber que te llamabas penumbra

yo habría sido escondite

agujero

o zanja solitaria

 

Pero te hiciste llamar mediodía

y no te hallo

en el resplandor.

 

Gustavo Pereira.

Escritor venezolano nacido en Margarita en el año 1940. Obtuvo un doctorado en la Universidad de París, y es fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Tiene una extensa obra publicada y ha obtenido una serie de premios como el Nacional de Literatura en el año 2000, el Ramos Sucre en 1997 y el premio de Fundarte en 1993.

En la penumbra uno puede encontrarse con el otro con mayor facilidad, acogiendo a la sombra en algún escondite o resquicio. La sombra es más amable con nosotros, estamos acostumbrados a ella y la conocemos, podemos acercarnos, recibirla. Pero si esperamos una penumbra, y un encuentro en penumbras, y nos sorprende lo contrario, el mediodía, la ceguera es inevitable, la luz desdibuja todas las formas y todos los contornos y todos los colores, y es imposible hallar algo en el resplandor. No se le puede mirar de frente, no se puede encontrar. La luz nos desborda, y nos convertimos en sombra, detrás del resplandor.

@SaetasdeLuis

129. Poesía

Poema #129

Poesía

La calma,
lejana, íntima
que tiene el ímpetu audaz
del monte altivo.
El resplandor dormido,
más rojo que el rojo
y menos rojo
que el rojo,
sobre la inquieta llama
o en la llama agonizante.
El punto
indefinido
de donde regresa la mirada
insegura,
de conquistar la nada
de su origen.
La palabra buena,
la palabra mansa
que al fin de muchas luchas,
y triunfos y derrotas,
encuentra,
que sólo sabe comprender, callada.

Fernando Paz Castillo

Poeta, crítico literario y diplomático venezolano.  Nació en Caracas el 11 de abril de 1893.  Cofundador de la revista “Cultura” y miembro fundador del Círculo de Bellas Artes. A partir de 1936 inició una larga carrera diplomática por numerosos países de Europa y América. El 28 de octubre de 1965 ingresó como Miembro de Número en la Academia Venezolana de la Lengua, y en 1967 recibe el Premio Nacional de Literatura. Algunas de sus obras más conocidas  son: “La voz de los cuatros vientos”, “Reflexiones de atardecer”, “Signo”, “Entre pintores y escritores”, entre otras. Fallece el 30 de julio de 1981.

¿Todavía puede la poesía conquistar a la nada de su origen? ¿Los poetas, de hoy, comprenden callados? ¿Cómo se mueve la poesía? ¿Acaso los poetas deben moverse con ella? ¿Dónde está el cambio? ¿Cuánto tiempo lleva la poesía regresándonos la mirada? Es que si la llama cambia, la palabra que musita en torno a ella debería acompañarla. Esa llama de pasiones, de necesidad, de vida, de muerte.

@LauraAlessR