561. Un día

Poema #561

Un día

Un relámpago en la colina de enfrente
Un trueno en la colina de atrás
entre las dos
una piedra muda

Ko Un

Poeta, novelista y ensayista coreano nacido en Gunsan en 1933. Procedente de una familia campesina, desde muy pequeño estudió los clásicos chinos y se interesó por el cultivo de la poesía. Su primera publicación importante, “Cantos a la orilla del mar” fue publicada en 1966. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido importantes premios entre los que se cuentan El Premio Coreano de Literatura en 1974 y 1987, el Premio Manhae de Literatura en 1989, el Premio Sueco de Literaturapara autores asiáticos en 2006 y el premio canadiense “Griffin Poetry Prize Lifetime” en 2008. Desde 1983 se trasladó a Anseong, Gyeonggi-do, Corea del Sur.

De un momento a otro, el silencio. Breve instante, breve abismo. Quieta lucidez de piedra.

@LauraAlessR

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504. [Como velos negros]

Poema #504.

 

Como velos negros flotaban las nubes.

Abajo el hombre

encorvado torpemente caminaba.

Pesaba un gran silencio sobre su cabeza.

Abría y cerraba los ojos hundidos

y miraba por momentos hacia arriba.

Relámpagos lejanos parecían encandilarlo.

El infinito le hablaba en voz muy baja.

Abandonaba el mundo de afuera.

Huraño, agobiado por las confidencias,

regresaba a su cuarto

iluminado apenas por una luz rojiza.

Su cerebro ardía entre fuegos virtuales.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

Más allá que aquí, más en el ensueño que en la realidad; el mismo mundo, el mismo paisaje, arde con llamas distintas para él. Surgen sus palabras y sus versos de los trazos con los que ve su realidad, los relámpagos que lo encandilan, los silencios que le pesan, los fuegos. El poema construye un caminar fuera del tiempo, el recorrido de este hombre encorvado, que no empieza ni termina.

@SaetasdeLuis

436. Tus ojos

Poema #436.

Tus ojos.

 

Tus ojos son la patria

del relámpago y de la lágrima,

silencio que habla,

tempestades sin viento,

mar sin olas, pájaros presos,

doradas fieras adormecidas,

topacios impíos como la verdad,

otoño en un claro del bosque

en donde la luz canta en el hombro

de un árbol y son pájaros todas las hojas,

playa que la mañana

encuentra constelada de ojos,

cesta de frutos de fuego,

mentira que alimenta,

espejos de este mundo,

puertas del más allá,

pulsación tranquila del mar a mediodía,

absoluto que parpadea, páramo.

 

Octavio Paz.

Poeta y ensayista mexicano (1914-1998). En 1943 recibió la beca Guggenheim. Trabajó como diplomático mexicano en países como Francia, India y Japón, que tuvieron importante influencia en su obra. En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Es considerado uno de los más importantes escritores del siglo XX. Entre sus libros de ensayo destacan “El laberinto de la soledad”, “El arco y la lira” y “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, entre otros.

Ya lo hemos escuchado, quizás hasta lo hemos deseado, vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Tus ojos que son patria del relámpago y de la lágrima. El encuentro, la mirada, produce la ennumeración y la contradicción que desarrolla el poeta. En el instante se condensa el infinito, un absoluto que parpadea.

@SaetasdeLuis

281. Las sendas de Oku (Fragmento)

Poema #281

Las sendas de Oku (Fragmento)

¿Admirable,
aquel que no piensa: “la vida huye”
al ver el relámpago?

Matsuo Bashō

Poeta japonés. Nacido en Ueno, 1644. El poeta más famoso del período Edo de Japón. Durante su vida, Bashō fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga. Es considerado uno de los cuatro grandes maestros del haikú junto a Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki. Bashō cultivó y consolidó el haikú con un estilo sencillo y con un componente espiritual. Su poesía ha conseguido renombre internacional, y en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales.. Fallecido en Osaka, 1694. Ya publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

La vida es un instante. Sin embargo, vuelve a nacer la ola, vuelve la lluvia y vuelve el relámpago. Ya no será la misma ola o la misma lluvia, no serán, quizás los mismos ojos los que miren el relámpago; pero allí están latentes las manifestaciones de la vida, su brevedad y su continuidad.

266. A una que pasa

Poema #266.

A una que pasa.

 

El fragor de la calle me envolvía en aullidos.

Alta, esbelta, de luto, majestuoso dolor,

vi pasar la mujer que con mano fastuosa

levantaba y mecía de su falda los bordes.

 

Noble y ágil, luciendo una pierna de estatua.

Yo bebía, crispado, como un ser peregrino,

en sus cárdenos ojos, cielos hechos borrasca,

la dulzura que embriaga y el placer que da muerte.

 

Un relámpago… luego sólo noche. Belleza

fugitiva que mira devolviendo la vida,

¿no he de verte otra vez más que fuera del tiempo?

 

Oh, muy lejos de aquí, tarde ya, ¡tal vez nunca!

Yo no sé adonde huyes, donde voy tú lo ignoras,

tú a quien yo hubiese amado, tú que bien lo sabías.

 

Charles Baudelaire.

 

Ya hemos publicado varios poemas de este escritor, crítico de arte y traductor francés (1821-1867), considerado por María Zambrano “el padre, al par que redentor, de la poesía”. Exponente del simbolismo en Francia, rompió con las formas poéticas clásicas, y compartió opiniones sobre la modernidad, el arte, la cultura y la poesía. Este poema es parte de las Estampas Parisienses de sus “Flores del mal”.

Uno se pregunta: ¿Podría acaso un relámpago ser eterno? ¿Podría mantenerse en el tiempo y no dar paso a la oscuridad subsecuente? Una pasa, uno la admira, desea que no pase, ¿no he de verte otra vez más que fuera del tiempo? La mujer pasa, el instante se acaba y sólo queda el poema y el recuerdo fuera del tiempo. Quién sabe si se encontrarán alguna otra vez, quién sabe qué hubiese pasado, todo lo que podría haber sido, aunque el poeta afirme con certeza que ella es “a quien yo hubiese amado”, ella “que bien lo sabía”. ¿Será posible?

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

El Relámpago del Catatumbo, en el lago de Maracaibo.