524. Solitario invencible

Poema #524.

Solitario invencible.

 

Resbalando

Como canasta de amarguras

Con mucho silencio y mucha luz

Dormido de hielos

Te vas y vuelves a ti mismo

Te ríes de tu propio sueño

Pero suspiras poemas temblorosos

Y te convences de alguna esperanza

 

La ausencia el hambre de callar

De no emitir más tantas hipótesis

De cerrar las heridas habladoras

Te da una ansia especial

Como de nieve y fuego

Quieres volver los ojos a la vida

Tragarte el universo entero

Esos campos de estrellas

Se te van de la mano después de la catástrofe

Cuando el perfume de los claveles

Gira en torno de su eje

 

Vicente Huidobro.

Nació en Santiago de Chile, en el año 1893, falleció en 1948. Poeta y narrador, publicó su primer libro de poemas antes de cumplir los 20 años, donde se podían notar los aires modernistas. Es considerado uno de los poetas vanguardistas más importantes de la primera mitad del siglo XX, y fue el fundador del creacionismo. Vivió en París, donde hizo grandes amistades con las personalidades vanguardistas que vivieron allí en esa época.

Algunos poemas son ventanas a nosotros mismos, revelaciónes no intencionales, claves oníricas, como ese sueño que nos ayuda a descubrirnos. El poeta va y vuelve, busca la esperanza de que sus poemas dejen de ser temblorosos, de volverse invencible con ellos. Y siente, a su vez, que se expanden más allá de él, como una explosión, como un movimiento estelar, y que giran allí y aquí. No habla ya del poema, lo hace florecer.

@SaetasdeLuis

Anuncios

494. Reversos

Poema #494.

Reversos.

 

Pero la tempestad

sabe un secreto

que no alcanza jamás la calma.

 

Pero la calma

sabe un secreto

que no alcanza jamás la tempestad.

 

Fina García Marruz.

Poeta e investigadora cubana nacida en el año 1923. Ha recibido numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio Nacional de Literatura de su país (1990), el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2007) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011). Participó en el grupo Orígenes durante los años 1944-1956. Este poema pertenece a sus “Nociones elementales y algunas elegías”.

Opuestos aparentemente irreconciliables. Cada cual con sus partidarios, seguidores y detractores. Calma y tempestad se entrelazan en nuestras vidas, y cada una tiene un secreto que la otra desconoce, una oportunidad que mostrar. Veamos los reversos y reflexionemos con ellos, con sus secretos, con sus posibilidades. Ambos son necesarios, es la vida.

@SaetasdeLuis

34. Si

Poema #34.

Si.

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos pierden la suya y te echan la culpa;

 

si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o, siendo engañado, no pagar con mentiras,
o, siendo odiado, no dar cabida al odio,
y aún así no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría;

 

Si puedes soñar -y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar -y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar a esos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por bribones para trampear a los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;

 

Si puedes hacer un hatajo con todos tus triunfos
y arriesgarlos en una sola jugada,
y perder, y comenzar de nuevo desde tus orígenes
y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,

y aguantar cuando ya no queda nada de ti
excepto La Voluntad que les dice “¡Resistan!”;

 

Si puedes hablar con multitudes y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos

 

tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y -lo que es más- serás un Hombre, hijo mío.

 

Rudyard Kipling.

 

Escritor y poeta británico, nació en la India en 1865 y murió en Londres en 1936. Publicó, entre otras obras, la colección de relatos El libro de la selva (1894) y la novela de espionaje Kim (1901). Escribió este poema en 1896, con 31 años de edad. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1907, siendo el primer inglés en recibirlo. “If” de Rudyard Kipling, en inglés, en The Wondering Minstrels.

Éste es de los pocos poemas que recuerdo haber leído y escuchado en mi infancia, de esos poemas que tuve la oportunidad de encontrarme en mi crecimiento y de ir leyendo desde diferentes puntos de mi vida. Recuerdo a mi padre mostrándomelo y compartiéndolo conmigo. Ahora que lo releo, encuentro que mucho de lo que plantea hizo eco en mí. Kipling plantea una filosofía de vida que acepta las dificultades de la existencia y que propone una actitud para afrontarlas. Sabemos lo difícil que resulta arriesgarlo todo, así como volver a comenzar, pero debemos comprender que, en muchas ocasiones, esto es necesario, es parte de la vida y es lo que nos permite disfrutar los sesenta segundos de cada uno de nuestros minutos sobre la Tierra y, como dice Kipling, más que eso, ser hombres (y mujeres). Cada uno de los versos de Kipling invita a la reflexión, sus palabras quedan en nuestras mentes y nuestros corazones germinando, haciéndonos mejores. ¿No es ése el propósito de la poesía?

@SaetasdeLuis