473. Espejo

Poema #473

Espejo

Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.
Cuanto veo, lo trago inmediatamente
tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.
No soy cruel, sólo veraz:
ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.
Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo
que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.
Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna.
Veo su espalda y la reflejo fielmente.
Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
Soy importante para ella. Que viene y se va.
Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.
En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja
se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.

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Sylvia Plath

Poeta y ensayista norteamericana. Nació en Boston el 27 de octubre de 1932. Escribió sus primeros poemas a los ocho años de edad. Sometida a un intenso tratamiento psiquiátrico, se gradúo en Smith College. Se casó con el poeta inglés Ted Hughes en 1956. Sylvia Plath es inscrita dentro de la poesía confesional. Fue la primera poeta en recibir post-mortem el Premio Pulitzer por el conjunto de su obra. Se suicida en Londres el 11 de febrero de 1963.

¿Quién es ella, la mujer del espejo? Pero, intriga más, quién es él… Ese que media entre las dos, que desarrolla paciencia para aguantar interminables tardes de escrutinios. Ese que contiene a una en la otra, y viceversa. Ese que calla y aguarda. Él, que se sorprende una mañana sin reflejo, inoportuno acusador. Cómplice del tiempo.

@LauraAlessR

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436. Tus ojos

Poema #436.

Tus ojos.

 

Tus ojos son la patria

del relámpago y de la lágrima,

silencio que habla,

tempestades sin viento,

mar sin olas, pájaros presos,

doradas fieras adormecidas,

topacios impíos como la verdad,

otoño en un claro del bosque

en donde la luz canta en el hombro

de un árbol y son pájaros todas las hojas,

playa que la mañana

encuentra constelada de ojos,

cesta de frutos de fuego,

mentira que alimenta,

espejos de este mundo,

puertas del más allá,

pulsación tranquila del mar a mediodía,

absoluto que parpadea, páramo.

 

Octavio Paz.

Poeta y ensayista mexicano (1914-1998). En 1943 recibió la beca Guggenheim. Trabajó como diplomático mexicano en países como Francia, India y Japón, que tuvieron importante influencia en su obra. En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Es considerado uno de los más importantes escritores del siglo XX. Entre sus libros de ensayo destacan “El laberinto de la soledad”, “El arco y la lira” y “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, entre otros.

Ya lo hemos escuchado, quizás hasta lo hemos deseado, vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Tus ojos que son patria del relámpago y de la lágrima. El encuentro, la mirada, produce la ennumeración y la contradicción que desarrolla el poeta. En el instante se condensa el infinito, un absoluto que parpadea.

@SaetasdeLuis