Transformación

Poema selecto.

 Transformación.

 

En la gran entrada a la ciudad

cuando el sol está bajo.

El tráfico se hace denso, repta.

Es un pesado dragón reluciente.

Soy una de las escamas del dragón.

De pronto está el sol rojo

frente al parabrisas

e inunda el carro.

¡Estoy iluminado

y una escritura se hace visible

dentro de mí,

palabras con tinta invisible

que aparecen

cuando el papel se acerca al fuego!

Sé que debo ir lejos,

atravesar la ciudad y luego

más allá, hasta que sea hora de ir

a caminar largamente por el bosque.

A seguir las huellas del tejón.

Se oscurece, se dificulta la visión.

Allí, en el musgo, hay piedras.

Una de esas piedras es valiosa.

Ella puede transformarlo todo,

puede hacer brillar la oscuridad.

Es un interruptor para todo el país.

Todo depende de ella.

Verla, tocarla…

 

Juan Luis Mamen Llumás.

 

Escritor argentino (1901-1986). Nació en Buenos Aires pero, por diversos motivos, eminentemente políticos, tuvo que mudarse a Lisboa, donde permaneció hasta su muerte. Sus poemas tratan sobre las profundidades del ser humanos y descubren en ellas transformaciones y sutilezas fantásticas. Entre sus libros de poemas resaltan Abecedario de la tormenta y Todos los discursos hablan del silencio.

Encontrar en lo más cotidiano para nuestra vida urbana un vuelco, una seña fantástica que nos hace, repentinamente, volver a cuestionar nuestra forma de existir, nuestra memoria, nuestras imágenes, nuestros mismos sentidos. ¿Qué es real y qué no? ¿Cuánto de lo que vemos existe, y cuánto no es más que un juego de nuestra imaginación? Una fantasía abriéndonos los brazos.

@Trazosdelamemoria

564. Un caballo de ojos azulverdosos

Poema #564.

Un caballo de ojos azulverdosos.

 

Lo que ves es lo que ves:

los manicomios raramente

se exhiben.

 

Que todavía paseemos y

nos rasquemos y encendamos

cigarrillos

 

es más milagroso

 

que bellezas bañándose

que las rosas y las mariposas.

 

Sentarse en una habitación pequeña

y beberse una lata de cerveza

y liar un cigarrillo

mientras se escucha a Brahms

en una pequeña radio roja

 

es haber regresado

con vida

de una docena de guerras

 

oír el ruido

de la nevera

 

mientras las bellezas bañándose

se pudren

 

y las naranjas y las manzanas

ruedan.

 

Charles Bukowski.

 

Nace en Alemania en 1920 y a los dos años es trasladado a Los Ángeles, Estados Unidos, donde fallecerá en 1994. Es considerado uno de los grandes exponentes del “realismo sucio” norteamericano, así como de la literatura independiente. Publicó más de cincuenta libros, entre novelas, poemarios, cuentos y demás. Logro (sobre)vivir de su escritura por buena parte de su vida.

Un guiño a esa gente que lee a Bukowski, que escucha sus consejos y ahonda en su realidad sucia”, que se deja asombrar por lo que ve en las líneas y entre ellas. En ocasiones, basta una pequeña habitación para hablar de guerras, del sueño americano, de quién somos y a dónde vamos, de todo y de nada. Lo que ves es lo que ves: la realidad, tu realidad.

@SaetasdeLuis

556. Inventario

Poema #556.

Inventario.

 

De qué sedas están hechos tus dedos,

de qué marfil tus muslos lisos,

de qué alturas llegó a tu andar

la gracia de gamuza con que pisas.

 

De qué moras maduras se extrajo

el sabor acidulado de tu seno,

de qué Indias el bambú de tu cintura.

el oro de tus ojos, de dónde vino.

 

A qué mecer de ola vas a buscar

la línea serpentina de tus caderas,

de dónde nace la frescura de esa fuente

que sale de tu boca cuando ríes.

 

De qué bosques marinos se soltó

la hoja de coral de tus puertas,

qué perfume te anuncia cuando vienes

a rodearme de deseo las horas muertas.

 

José Saramago.

Poeta, novelista, periodista y dramaturgo portugués. Nació en Portugal en el año 1922 y falleció en Lanzarote, España, en el año 2010. Entre otros premios y doctorados honoris causa, en el año 1998 se le otorgó el premio Nobel de literatura por “volver comprensiva una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Publicó novelas como “Ensayo sobre la ceguera” y “El evangelio según Jesucristo”. Toda su obra invita a plantearse la realidad desde diferentes perspectivas.

Hacer un inventario de la vida, de lo percibido y lo imaginado, de lo perceptible y lo imaginario. La realidad, esa sustancia intangible en la que existimos y navegamos, nos puede cegar o abrir los ojos, nos puede hacer ver cuestiones tan diferentes. ¿De qué está hecha? Las respuestas son un abanico de peces que se difuminan ante cualquier acercamiento.

@SaetasdeLuis

496. Casida VIII. De la muchacha dorada

Poema #496.

De la muchacha dorada.

 

La muchacha dorada

se bañaba en el agua

y el agua se doraba.

 

Las algas y las ramas

en sombra la asombraban

y el ruiseñor cantaba

por la muchacha blanca.

 

Vino la noche clara

turbia de plata mala

con peladas montañas

bajo la brisa parda.

 

La muchacha mojada

era blanca en el agua

y el agua, llamarada.

 

Vino el alba sin mancha,

con cien caras de vaca,

yerta y amortajada

con heladas guirnaldas.

 

La muchacha de lágrimas

se bañaba entre llamas

y el ruiseñor lloraba

con las alas quemadas.

 

La muchacha dorada

era una blanca garza

y el agua la doraba.

 

Federico García Lorca.

Poeta, dramaturgo y prosista granadino, parte de la Generación del 27. Nace en 1898 y muere ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española, en el año 1936. Una “casida”, según explica Emilio García Gómez, “es el nombre que se le da en árabe a todo poema de cierta longitud, con determinada arquitectura interna (…) y en versos monorrimos, medidos con arreglo a normas escrupulosamente estereotipadas”. Pertenece a su libro “Diván del Tamarit”, que está dividio en dos secciones: gacelas y casidas.

Como la muchacha, todo cambia, transforma, se transforma. Ritmo, cadencia, imágenes. La muchacha dorada se transforma en agua y en fuego, y en agua dorada otra vez de vuelta, blanca garza y silueta, y movimiento cíclico que nos lleva y nos trae. Encontrarse esta imagen, y su paso que define su propio tiempo, que abre una brecha en la realidad, es una revelación.

@SaetasdeLuis

491. Ando sucia…

Poema #491

Ando sucia
para el silencio.

Jacqueline Goldberg

Nacida en Maracaibo el 24 de noviembre de 1966. Es Licenciada en Letras, poetisa, narradora, ensayista, escritora testimonial, dramaturga, autora de literatura para niños y editora. Publicada anteriormente en Trazos de la memoria.

Lo intenté mucho tiempo, en ocasiones lo logré. Pero han pasado demasiados años. Es necesario romper esta cotidianidad que asfixia. Esto amerita un cambio, merece una oportunidad. A estas alturas “ando sucia para el silencio”.

@LauraAlessR

484. Tormenta

Poema #484.

Tormenta.

 

De pronto, el caminante encuentra aquí el viejo,

enorme roble, como un alce petrificado con su interminable

cornamenta, frente a la fortaleza verdinegra del mar de

septiembre.

 

Tormenta nórdica. Es el tiempo en que

los racimos de serbas maduran. Despierto en la oscuridad,

oigo a las constelaciones piafar en sus establos, en las alturas,

sobre los árboles.

 

Tomas Tranströmer.

 

Poeta, psicólogo y traductor sueco. Su obra ha sido traducida a más de 50 lenguas y ha tenido una profunda influencia en su país y en el mundo. Nació en Estocolmo en 1931 y ha recibido múltiples premios por su trayectoria, entre los que están el Bonnier, Neustadt, Petrach, y el Premio Nobel de Literatura en el año 2011 “porque a través de imágenes condensadas y translúcidas nos permite el acceso a la realidad”. Este poema pertenece a su libro de 1954, “17 poemas”.

Despertar y caer en consciencia de la vida más allá de la vida, de la realidad que sucede un poco más allá de lo perceptible. Escuchar a la tormenta, a la oscuridad, a las constelaciones.

@SaetasdeLuis

435. En el sueño la imagen

Poema #435

En el sueño la imagen

En el sueño la imagen se advierte en blanco y negro;
es un espacio incierto, igual que las palabras.
Los ojos adivinan de aquel cuerpo el contorno,
las sombras, los oídos. Los odios dan aromas.
El que sueña no sabe por qué tanto alboroto:
quién penetra, perturba, perpetra, parapeta;
quién, intruso, introduce el uso del temor;
quién atisba y observa lo que el sueño desarma.
Todos tienen derechos para entrar a tu sueño,
pero el sueño, cuidado, es solamente un sueño.
Habrás de despertar y negarte. Negarte
a que haya cancerberos cuidando lo que sueñas.
Pero todo era un sueño, sudoroso recuerdas
que ayer te recostaste en esta misma cama,
que eres tú y es tu misma habitación. Por eso
estás contento. Miras a tu mujer dormida,
apacible y desnuda como el volcán cercano
que descansa al oriente, detrás de tu ventana.
Y repentinamente no sabes si ella es otra
o la tuya. Miraste otras espaldas, nunca
creíste que dudabas, confundías o mezclabas
la memoria y el sueño. No despiertes entonces.

Eduardo Langagne

Poeta mexicano. Nace en Ciudad de México el 21 de diciembre de 1952. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, Profesor de portugués y traductor. Cofundador de El Ciervo Herido, El Oso Hormiguero y Práctica de Vuelo. Obtuvo en 1980 el Premio Casa de las Américas de Cuba, y en 1994 el Premio de Poesía Aguascalientes.

Y el laberinto es el regreso. En cada final la realidad y el sueño. En uno se cree y en otro se descompone. Algunos recuperan en el medio tono, en el borde de la luz, un pedacito de trascendencia. He allí la reconquista de la imagen.

@LauraAlessR

434. [Era una vieja costumbre]

Poema #434.

 

Era una vieja costumbre.

Casi todas las noches

me ponía a oír mis propios pensamientos.

Me iba ausentando de mí mismo

hacia otros lugares.

Veía entre las aguas del río

aquel cuerpo de ondina

que con sus movimientos mi vida atormentaba.

Oculto entre los matorrales

mis ojos se agigantaban

y un temblor descalabraba mis piernas.

Exhalaba palabras apagadas

tendido en el follaje.

Un escalofrío bajaba por mi columna vertebral.

Cerraba los ojos.

Los abría de nuevo y veía aquel cuerpo

alejándose cada vez más de mí

y perdiéndose en lo lejos

en las curvas de mundo.

Allí sólo lloraba.

Pero hoy la hora del destino

sin remisión ha llegado.

El azar acerca hasta mis manos

aquel cuerpo improbable

y deslumbrante de entonces,

dolorosamente me arranca del pasado

y me sobresalta ahora y en otras circunstancias

con su más temible realidad.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

Es mejor pensar en algunas situaciones como improbables más que como imposibles. Improbable es que un poema de 1981 tenga parecido con un antiguo poema de amor fulbe, que las situaciones se parezcan, que el tema lo podamos sentir igual de cotidiano y cercano. Es improbable que el azar acerque ciertas cosas hasta nuestras manos. Es improbable que un Papa renuncie, que un dictador ceda el poder o que ciertos ensueños se hagan realidad. Improbable, sí, mas no imposible.

@SaetadeLuis

414. Hoy mismo

Poema #414.

Hoy mismo.

 

Mira las cosas que se van,

recuérdalas,

porque no volverás a verlas nunca.

 

José Emilio Pacheco.

 

Poeta, ensayista, cuentista, novelista y traductor mexicano. Nace en 1939. Coedita las principales revistas literarias de los años sesenta mexicanos, obtiene los Premios Nacionales de Poesía y Periodismo, así como el Octavio Paz, y escribe una extensa obra. En el año 2009 le otorgan el Premio Cervantes. Este poema, breve y con vestigios de otros poetas elementales, pertenece a la cuarta parte de Irás y no volverás.

Nada sucede dos veces, diría Szymborska, y lo que fue no volverá a ser, ni volveremos a verlo nunca. Recuérdalas, nos recomienda el poema, aunque otro poeta nos diría que el recuerdo es una traición de la naturaleza. Nada volverá de la misma manera -ni siquiera tú- así que hoy mismo mira las cosas, vívelas.

@SaetasdeLuis

342. 9

Poema #342.

9.

 

Es recio haber sido

sin saberlo, un jugador

y encontrarse

tocando

como una carta

el destino.

Ya no hay más jugadas sino un ponerse

en manos desconocidas.

 

Rafael Cadenas.

 

El poema número 9 de Intemperie, publicado en 1977 por este poeta, ensayista, profesor de literatura de la Universidad Central de Venezuela y Premio Nacional de Literatura en el año 1985. Durante el período 1987-1988 disfrutó de una beca Guggenheim. En su obra ensayística, así como en su poesía, se puede apreciar una preocupación y fascinación por el lenguaje, la literatura y la realidad, expresada desde distintas perspectivas. Algunos de sus libros de ensayos son: “Realidad y literatura” y “En torno al lenguaje”.

Haber sido -sabiéndolo o sin saberlo- un jugador. Uno más en la mesa, ante las infinitas vueltas del azar; rozar las cartas, el destino, sonreirle de vuelta, conocerlo, creer que se conoce el juego y perderse, perderse de nuevo; ponerse en manos desconocidas, sin saber ya nada de jugadas ni de destino. Entregarse al presente, olvidarse del juego, quedar a la intemperie.

@SaetasdeLuis