80. Amor constante más allá de la muerte

Poema #80.

Amor constante más allá de la muerte.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día;

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no desotra parte en la ribera

dejará la memoria, en donde ardía;

nadar sabe mi llama el agua fría

y perder el respeto a ley severa.

 

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado

médulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejarán, no su cuidado,

serán ceniza, mas tendrá sentido,

polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Francisco de Quevedo.

 

Anteriormente publicamos otro soneto de Quevedo en Trazos de la memoria. Escritor español en el que se puede apreciar detalladamente lo que fue la España del Barroco, con su honor, sus vicios, su zeitgeist. Es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió obras memorables en otras áreas de la literatura. Fue caballero de la Órden de Santiago y vivió entre el favor y el desprecio de la corte, por los sonetos que escribía sobre los poderosos; en ocasiones halagadores, usualmente no.

Este soneto es reconocido como uno de los más hermosos de la lengua española. Se han escrito infinidad de comentarios al respecto de lo que dice, de su estructura, de todo lo que influye para que logre expresar, de manera tan grata, el amor. Son muchas las cuestiones que influyen en el ritmo del poema, y en todo el desarrollo del soneto que va creando un ambiente particular hasta el último terceto, en el que enuncia con claridad lo que el título ya dijo: un amor tan constante, tan apasionado, que “será ceniza, mas tendrá sentido, polvo será, mas polvo enamorado”… Y queda resonando la palabra final en nuestra lectura, manteniendo la sensación del poema.

Además de eso, el soneto plasma algunos de los tópicos recurrente de la poesía amorosa de la época, que definía el sentimiento del siglo, como el contraste entre la muerte y el amor, así como entre fuego y agua; el cruce del Leteo, la muerte que nos borra la memoria, la relación con aspectos de una mitología que no es la cristiana, pero que se mantiene en la escritura poética. Quevedo elabora uno de los más extraordinarios sonetos amorosos hablando de un amor ideal, un amor constante más allá de la muerte.

@SaetasdeLuis

Anuncios