468. [Necesidad]

Poema #468.

 

Necesidad

de tenerte a mi lado

en la penumbra

de una habitación

intacta

 

Uno en el otro

uno soñándose

en el otro

mientras sigue

la noche

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura por la Universidad de La Sorbona (París). Ha traducido poetas italianos como Ungaretti, Saba, Montale y Mussapi. También tradujo al poeta francés Eugène Guillevic.

Un sueño dentro de un sueño dentro de un sueño. Una necesidad dentro de una necesidad dentro de una necesidad. Sigue la noche. Seguimos, nosotros, repitiéndonos en el ensueño.

@SaetasdeLuis

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32. Llegas

Poema #32.

Llegas.

Llegas. Tus ojos vienen firmes.
Gallardos, con las armas de los internos fuegos.
Yo quiero ser sencilla como el hilo sin perlas,
ágil como en la copa es la gota del borde.

 

Yo quiero ser sencilla, pero tú me complicas
alzándome a una estrella trémula e invisible.
Yo quiero ser sencilla. Y me colmo de quiebras,
y soy un laberinto y mi clave se pierde.

 

Quiero el ritmo sereno y mi inquietud florece.
Y la flor indecisa, con hojas asustadas,
desploma tu firmeza.

 

Y descanso en la fuga de tus ojos vencidos.
Y soy ligera y simple, como el hilo sin perlas;
ágil como la gota del borde.

 

Enriqueta Arvelo Larriva.

Poeta venezolana, nace en Barinitas en 1886 y muere en Caracas en 1962. Su primer poemario, de 1939, Voz aislada, enuncia lo que fue el desarrollo de su obra poética, en gran parte sin salir de su pueblo natal, entre los llanos y los Andes. En Enriqueta, dijo Alfredo Silva Estrada “imagen y ritmo fluyen unidos en un solo movimiento”. Es considerado por algunos críticos que su obra funda la voz poética femenina en Venezuela. Juan Liscano dijo en su Panorama de la literatura venezolana actual que ella “encontró la vida en un guijarro, en una brizna que vuela, en la de una fruta, en el reflejo del agua, en el vuelo del pájaro”.

Alfredo Silva Estrada dice también que “ser poeta, simplemente, es tener una voz. Tener voz es buscarla interminablemente mediante un sondeo profundo. Enriqueta parece haberlo intuido así desde un comienzo. La Poesía es por igual un intenso decir y un concentrado escuchar”. Una conversación con el paisaje y el universo mismo, con todo lo que sucede; decir y escuchar, fluir en un solo movimiento. La escritura de Enriqueta Arvelo Larriva contiene esa pureza del paisaje que se mantiene no sólo en las imágenes que crea, sino también en el mismo ritmo que mantiene su poema, en la intimidad de una figura que parece fundirse con el paisaje, con los elementos.

Poco (o quizás mucho) puedo agregarle al poema y a lo que dice, con la claridad y la pureza de un cristal nervioso (título de otro de sus poemarios, 1941), ése que tiembla ante la llegada del otro, porque es, también, transparente ante su mirada. Me atrevo, también, ya que publico esto un primero de enero, a extender el significado y permitir que el poema le hable también al nuevo año que llega; queremos ser sencillos, ritmo sereno y ligereza, y esperamos que así sea durante todo el año, “ligeros y simples, como el hilo sin perlas; / ágiles como la gota del borde”. Gracias por leernos, por comentar, y por estar aquí de nuevo, al comienzo del 2012.

@SaetasdeLuis