482. [Nos cegará la luz]

Poema #482.

 

Nos cegará la luz

la transparencia

del alba

entre las islas

 

Pasará una gaviota

sobre un velero blanco

y una voz muy lejana

 

El mar     el mar

la costra ardiente

de un sueño

milenario y abolido

 

Honda será la travesía

Hondo el grito

bajo las aguas

Hondo el hallazgo

 

Ana María del Re.

Nació en Caracas y se licenció en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Cursó la maestría en literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar y el doctorado en literatura de la Universidad de La Sorbona. Ha traducido a los poetas italianos Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugeno Montale, Mario Luzi, Roberto Mussapi; a J.R. Wilcock y a Eugène Guillevic. Realizó también la traducción al italiano del libro Amante, de Rafael Cadenas.

Hondo será el encuentro después de haberme sumergido en las profundidades de siete mares, después de una larga travesía por la Tierra, después de ahondar en tus ojos oceánicos. Hay que reconocerlo, nos cegará la luz.

@SaetasdeLuis

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304. La mala suerte

Poema #304.

La mala suerte.

 

¡Para alzar una carga tan pesada

se requiere el valor que tuvo Sísifo!

Aunque se ponga el alma en trabajar,

el Arte es largo y nuestro tiempo corto.

 

Lejos de sepulturas afamadas,

iré hacia un camposanto solitario;

mi corazón, como un tambor de luto,

redoblando con fúnebres fanfarrias.

 

Muchas joyas están bajo la tierra

en medio de tinieblas y de olvido,

donde no llegan sondas ni azadones.

 

Muchas flores despiden sin quererlo

su perfume más dulce y más arcano

envueltas en profundas soledades.

 

Charles Baudelaire.

Poeta, crítico de arte y traductor francés (1821-1867), exponente del simbolismo, quien rompió con las formas poéticas clásicas compartiendo opiniones sobre la modernidad, el arte, la cultura y la poesía. Sus “Flores del mal”, a las que pertenece este poema, fueron perseguidas y mutiladas por la ley, buena parte de la sociedad de la época lo excluyó y quedó para la historia como un “poeta maldito”.

La mala suerte que proclamó fue casi una profecía de su vida y su funeral. Un perfume dulce y arcano despidió su escritura en su profunda soledad, y sus flores del mal se han mantenido a través de los años, adquiriendo importancia y reconocimiento. Cierto es que el arte es largo y la vida corta, que nos parecemos mucho a Sísífo, quien debe empujar la piedra sin cesar hasta la cima para verla caer y empezar de nuevo. ¡Vaya valor necesitamos para no perder el ímpetu! Y seguimos trabajando, aunque se nos acalambre el alma y nuestro esfuerzo sea minúsculo ante la infinitud del arte.

@SaetasdeLuis