494. Reversos

Poema #494.

Reversos.

 

Pero la tempestad

sabe un secreto

que no alcanza jamás la calma.

 

Pero la calma

sabe un secreto

que no alcanza jamás la tempestad.

 

Fina García Marruz.

Poeta e investigadora cubana nacida en el año 1923. Ha recibido numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio Nacional de Literatura de su país (1990), el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2007) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011). Participó en el grupo Orígenes durante los años 1944-1956. Este poema pertenece a sus “Nociones elementales y algunas elegías”.

Opuestos aparentemente irreconciliables. Cada cual con sus partidarios, seguidores y detractores. Calma y tempestad se entrelazan en nuestras vidas, y cada una tiene un secreto que la otra desconoce, una oportunidad que mostrar. Veamos los reversos y reflexionemos con ellos, con sus secretos, con sus posibilidades. Ambos son necesarios, es la vida.

@SaetasdeLuis

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376. La palma

Poema #376.

La palma.

 

En la siesta cálida

ya ni sus abanicos

mueve la palma…

 

José Juan Tablada.

Diplomático, periodista y escritor mexicano, nació en 1871 y falleció en 1945 en la ciudad de Nueva York. Ocupó puestos diplomático en múltiples ciudades del mundo, entre ellas Japón, donde conoció y aprendió la técnica del haikú, que posteriormente introduce a la lengua castellana. Durante dos años que estuvo en París, entró en contacto con las vanguardias poéticas y compuso textos que llamó “poemas ideográficos”. Este poema pertenece a su libro “Un día… poemas sintéticos”, dedicado a Bashō y con una influencia clara del haikú japonés.

La breve precisión de catorce sílabas, para nuestro idioma fragmentadas en tres versos, que buscan transmitir una imagen del mundo a través de una pequeña rendija, abierta con un alfiler. Es poco lo que vemos en la imagen, pero es mucho lo que nos permite ver, si la miramos con atención y dejamos que las posibilidades se expandan.

@SaetasdeLuis

La palma - trazosdelamemoria

La palma, imagen que acompaña al poema de José Juan Tablada.

316. Jardín intacto

Poema #316.

Jardín intacto.

 

Allí magnolias, tulipanes, sombras

de pétalos palpables. Aquí los senos,

el ombligo, la voz, el áureo pubis,

tu risa y las adelfas, brazos, lotos,

nenúfares en torno de tu cuello

y la noche zumbando en los pistilos…

Astros que queman en tu piel, gardenias,

tactos de orquídeas, suave olor, jadeos,

ceguedad de ese Dios que se derrama

en cada efímera corola. Y las espinas

de tanto en tanto. Pero también lirios,

y dalias otra vez, todo en tu carne.

Jardín intacto, puro y hasta pútrido,

como tal vez ocurra en ese instante

cuando fermenta el tiempo en el espanto

y acelera la flor hasta ser mustia.

Jardín con el ayer, el hoy, el nunca

y el hambre ciega de un veloz deseo,

llenándote los ojos en un éxtasis

que jamás se ha saciado.

 

Eugenio Montejo.

Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas en 1938 y falleció en Valencia en el año 2008. Fue fundador de proyectos importantes para las letras venezolanas, como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo, que todavía continúan. Este poema pertenece a sus “Papiros amorosos” (2002). En el año 1998 se le concedió el Premio Nacional de Literatura y en el 2004 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Octavio Paz.

Nenúfares, adelfas, y otras palabras difíciles de emplear por poetas contemporáneos encuentran sólido asidero en este papiro amoroso que mezcla el encuentro con la idea primordial -y constante- del jardín. Tantas flores diferentes, tantas posibilidades, tantos encuentros y maneras de crecer, de conectarse, la perfecta hilación de todas ellas en un jardín. Jardín intacto, puro y hasta pútrido, anhelando unas manos que lo cuiden y lo sacien. Muchos de nosotros nos hemos distanciado del encuentro con lo natural y nos resulta difícil retomarlo, (re)encontrarnos con lo salvaje.

@SaetasdeLuis