573. En el principio

Poema #573

En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero Muñoz

Poeta español nacido en Bilbao en 1916. Blas de Otero Muñoz Uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta en España. Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria. Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959 y el Fastenrath de la Real Academia en 1961. “A modo de antología” y “Todos mis sonetos” son sus obras más representativas. Fallecido en Madrid en 1979.

Al margen, en el antes y en el después, me quedará la palabra. Sin voz, sin nadie a quien le interese, me quedará la palabra. Esa palabra ya gastada, usada mil veces por viejos y nuevos poetas. Esa palabra que gime, la palabra del principio, la que desea regresar. Después de ustedes, después de mí, quedará la palabra gastada como la patria.

@Laura AlessR

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382. Peregrino

Poema #382.

Peregrino.

 

¿Volver? Vuelva el que tenga,

tras largos años, tras un largo viaje,

cansancio del camino y la codicia

de su tierra, su casa, sus amigos,

del amor que al regreso fiel le espere.

 

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,

sino seguir libre adelante,

disponible por siempre, mozo o viejo,

sin hijo que te busque, como a Ulises,

sin Itaca que aguarde y sin Penélope.

 

Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto.

 

Luis Cernuda.

Poeta y crítico literario español, nació en Sevilla en el año 1902 y falleció en México, en 1963. Estudió Derecho y Literatura Española, se adscribió a la llamada Generación del 27. Exiliado después de la Guerra Civil, impartió clases en Glasgow, Cambridge, Londres, Estados Unidos y México.

Nunca se vuelve realmente. Nunca se vuelve siendo el mismo, nunca es igual el lugar que dejaste. Vuelve quien tiene una Ítaca, una Penélope que lo espera, un familiar que lo busca. ¿Para qué más volver? Seguir, errante, haciendo camino y enfrentándose a lo nunca visto, sin cansancio ni detenimento.

@SaetasdeLuis

294. Cada hombre

Poema #294.

Cada hombre.

 

Cada hombre

tiene una manera de traicionar

la revolución

Ésta es la mía

 

Leonard Cohen.

Poeta, novelista y cantante canadiense, nacido en Montreal en el año 1934. Es miembro de la Orden de Canadá y de la Orden Nacional de Quebec. En el año 2011 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Es conocido especialmente por su faceta de cantautor, con temas como el amor y la religión, generalmente con un tono pesimista.

Traicionar la revolución con palabras, sólo palabras, versos inofensivos. La revolución es un oficio inextinguible; siempre existe, sí, y siempre está moviendo al mundo. Todos tenemos nuestra manera de traicionarla y de seguir moviéndonos, seguir cantando cuando ésta se vuelve obsoleta. Hay que saber que llega el momento en el que hay que abandonar a la revolución, traicionarla, reaccionar…

192. Alta traición

Poema #192.

Alta traición.

 

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es inasible.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

por diez lugares suyos,

cierta gente,

puertos, bosques de pinos,

fortalezas,

una ciudad deshecha,

gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

montañas

y tres o cuatro ríos.

 

José Emilio Pacheco.

Poeta, ensayista, traductor, cuentista y novelista mexicano, perteneciente a la llamada “Generación de los años cincuenta”. Nació en el año 1939 y ha recibido una extensa serie de premios y galardones, entre los que resaltan el Premio Nacional de Poesía, en su país; el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en el año 2004; y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en el año 2009; así como el Premio Cervantes, en el mismo año.

El tema del poema da para extensas disertaciones, así como el concepto del que habla: patria. Es una alta traición, ciertamente, decir que no se ama a la patria, a ese lugar que debería ser motivo de amor y orgullo incondicionales, según dicen, y entre otras tantas cosas. Pero es cierto lo que dice: el fulgor abstracto de la patria es inasible, y en vez de llenarnos la boca hablando de ideologías y conceptos que son inasibles, resulta más honesto, más real, decir lo que dice el poeta: daría la vida por diez lugares suyos, por una mirada en la que me sumerjo, por una montaña, cierta gente, algunas calles, una ciudad deshecha. Estos detalles conforman nuestra patria íntima, lugares que podemos considerar realmente nuestros, y a los que nos sentimos ligados, y que también conforman un todo. ¿Es esto una alta traición o es nuestra más sincera muestra de fidelidad?

@SaetasdeLuis

126. El extranjero

Poema #126.

El extranjero.

 

-¿A quién amas tú más, hombre enigmático, dime? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, o a tu hermano?

-No tengo padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.

-¿A tus amigos?

-Usted se sirve de una palabra cuyo significado aún me es desconocido hasta este día.

-¿A tu patria?

-Ignoro en qué latitud está situada.

-¿A la belleza?

-Yo la amaría voluntariamente, diosa e inmortal.

-¿Al oro?

-Lo odio como usted odia a Dios.

-¡Eh! ¿Qué amas entonces, extraordinario extranjero?

-Amo las nubes… las nubes que pasan… allá… ¡las maravillosas nubes!

 

Charles Baudelaire.

“Poeta maldito”, crítico de arte y traductor francés (1821-1867), importante exponente del simbolismo en Francia y lúcido escritor de su época. Este texto pertenece a sus 50 Pequeños poemas en prosa, también conocidos como El Spleen de París. La escritura de ese libro representa la ruptura definitiva de las formas poéticas clásicas, reduciendo la brecha que antes mantenía prosa y poesía separadas.

Me resulta imposible no pensar en una novela posterior que juega con la misma palabra, en francés: “L’étranger” de Albert Camus, donde el personaje de la obra es un ser al que le resultan indiferentes e incomprensibles las convenciones humanas y la vida social. El hecho de ser un extranjero, un extraño, un individuo que no se adapta a lo que está visto como normal en la sociedad, atrae la atención del sistema, que buscará la manera de eliminarlo del mismo, como si fuese un virus dentro del organismo. L’étranger resulta todo eso, una figura enigmática y extraordinaria para esta persona que le hace una serie de preguntas ante las que se le revela extraño e incomprensible, puesto que carece de las ataduras sociales que estipulan, usualmente, el contacto humano.

Qué incomprensible, enigmático y fascinante nos resulta este personaje, así como aquello que ama, y que tiene una fantástica sonoridad en francés: “J’aime les nuages… les nuages qui passent… là-bas… les merveilleux nuages!”, esas nubes que sentimos pasar, que resultan hermosas, y que definen lo más amado e importante de la existencia de este extranjero que no sabe de familia, amigos, patria ni dinero.

@SaetasdeLuis

111. Salir

Poema #111

Salir

Salí, sin ser notada

San Juan de la Cruz

Salir, siempre salir. El éxodo es mi patria.

Encontrarse saliendo una y otra vez

del hogar esclavizante. Afrontar

la libertad de partir continuamente

al retomar la llave que impedía

el paso decisivo: despedirse.

Que la casa se transforme en campamento

a desmantelar cada mañana. Que la marcha

se inicie, puntual, en la precisa hora,

la que obliga a encarar el adelante

y no mirar hacia atrás, no prolongar

el adiós junto a la inminencia del trayecto.

Jugar la apuesta cifrada por el ir

permanente, en perseverante riesgo. Abdicar

del poder que acumula lo individual

encerrado  en un glóbulo monádico y lo social

establecido.  Renunciar a lo anterior ya confortable

y a lo exterior vuelto adherencia. Destapar

significados no fijables al sentido de todo.

Desconfiar ante la situación que parece detener

el tiempo y el espacio de este fluido universo

cuyo objeto es expandirse. Escapar de la parálisis

marmórea fabricada por el éxito.  Preferir, más bien,

la elástica materia del fracaso

con la que se puede moldear una figura

fugitiva de la gloria: ella aligera el equipaje.

Alejarse del dogma intransitivo. No atender

la fórmula mapificada  como límite

de la constante expedición que amplía la verdad.

Arriesgarse al nomadismo de la mente,

el que descubre las infinitas aperturas

de un cuerpo, de un texto, de un momento,

de un paréntesis monótono, de un clausurado círculo.

No proyectar lo imprevisible. Imitar

la sobreabundancia trascendente

que penetra, hasta el tuétano, este mundo

pero no sedentariza en él su plenitud

invitando a la perpetua búsqueda.

Mas el deseo central que explica la salida,

su auténtico móvil, su horizonte,

es, a semejanza del autoolvido de Dios,

quien creó fuera de él otra realidad

diferente a la absoluta tan sólo para dársele,

el abandono de sí mismo en el amor.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Publicados anteriormente aquí: “¿Y si fuera verdad..?” , “La noche del deseo” y “Causa perdida”. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  “Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios.

Y aprendes a despedirte, a decir adiós, para cambiar. Porque existe una inquietud que te mueve, que desea arriesgarse por todo aquello que está afuera, que aún no has visto. “Salir, siempre salir”… como aprendido desde siempre, porque nacemos para partir.  “Arriesgarnos al nomadismo de la mente”,  el darse la oportunidad sagrada de sorprenderse,  invitando a la búsqueda, al eterno movimiento.

Pasar del adiós al encuentro, del resguardo a la apertura y penetrar el mundo, abandonarse, una y otra vez,  al amor. Redescubrir (se) amerita movimiento.

Gracias mom, este poema va para vos.

@LauraAlessR