423. Un año

Poema #423

Un año

Vuelvo a contarme aquí mi vida
otra tarde de otoño
viejo de treinta y tres vueltas al sol.
Vuelvo a replegarme en esta silla
palpando su inocencia de madera
ahora que el año hace su estruendo
y me sacude fuerte, de raíz.
En la terraza inicio otro descenso
al infierno, al invierno.
Sangran en mí las hojas de los árboles.

Eugenio Montejo

Poeta y ensayista venezolano. Nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Se han publicado varios de sus poemas anteriormente en Trazos de la memoria. Fallece en Valencia, el 5 de junio de 2008.

El transcurso de la vida y del tiempo. Así nos resume un momento, una vida, el poeta. Ahora, en la terraza, él inicia un nuevo descenso. Del viaje hacia lo insondable él nos trae la poesía, mientras los árboles nos dan cuenta de ello.

@LauraAlessR

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422. Verano 1966

Poema #422.

Verano 1966.

 

Cuando me extiendo junto al mar,

existe el agua y su palpitación

y un cielo azul cuya profundidad

es demasiado grande para mí.

 

Sentir el mar, su lentitud viviente,

es la magnificencia y el olvido,

pero sentir la vida de los camaradas

en ser el camarada de uno mismo.

 

El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,

pero la razón que hay en nosotros

existirá aún cuando este cielo

hay sido borrado por el viento y el frío.

 

Antonio Gamoneda.

 

Poeta español nacido en Oviedo, en 1931. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ciudad donde reside desde hace más de tres años. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1988; el Premio Europa 1993; y el Premio Cervantes, en 2006. Formó parte de la resistencia intelectual al franquismo. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las voces importantes de la poesía española actual.

Soberbia es pensar que las razones contenidas en nosotros perdurarán luego de que el cielo se borre. Ese cielo, sin embargo, el de ese verano del ’66, se borra pronto, con el cambio de las estaciones; y continúa la razón de los camaradas, la lucha ante injusticias y durezas. Las estaciones cambian con vertiginosa velocidad, y uno aprende con ellas a escuchar sus ritmos, a seguirlos, a adaptarse a ellos. Todo aquel que ha escuchado hablar a Gamoneda por un rato, sabe ya que él insiste en decir que un poema es, para él, lo que ocurre entre una inexistencia y otra inexistencia. El poema “abre” allí un espacio, y se instaura, nada más que un instante, un trazo de la memoria.

@SaetasdeLuis

134. [Lo escrito]

Poema #134.

Lo escrito

queda

definitivamente

en el olvido

de lo escrito.

José Ramón Medina.

Escritor venezolano, poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en el país y en el extranjero. Miembro del grupo Contrapunto, de la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a su libro “Aún en el otoño”.

Es tanto lo que hacemos para el olvido, son tantas las cosas que escribimos para que se borren de la memoria; no puedo evitar sorprenderme por el afán de posteridad con el que vivimos, por las preocupaciones que nos atormentan como si la vida fuese eterna, o quedase grabada en la memoria (individual o colectiva) por siempre. Si cayésemos en cuenta de que la mayor parte de lo que hacemos quedará, definitivamente, en el olvido, ¿cómo viviríamos? ¿Nos aterraría, quizás, lo efímero? El olvido es inevitable… ¿podemos soportarlo? Le escribimos al vacío.

@SaetasdeLuis