500. Destino de poeta

Poema #500.

Destino de poeta.

 

¿Palabras? Sí, de aire,

y en el aire perdidas.

Déjame que me pierda entre palabras,

déjame ser el aire en unos labios,

un soplo vagabundo sin contornos

que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde.

 

Octavio Paz.

Poeta, ensayista y diplomático mexicano (1914-1998). En 1943 recibió la beca Guggenheim. Trabajó como diplomático en países como Francia, India y Japón, que tuvieron importante influencia en su obra. En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Es considerado uno de los más importantes escritores del siglo XX. Entre sus libros de ensayo destacan “El laberinto de la soledad”, “El arco y la lira” y “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, entre otros.

¿Para qué decir más? ¿Palabras? Sí, de aire…

@SaetasdeLuis

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436. Tus ojos

Poema #436.

Tus ojos.

 

Tus ojos son la patria

del relámpago y de la lágrima,

silencio que habla,

tempestades sin viento,

mar sin olas, pájaros presos,

doradas fieras adormecidas,

topacios impíos como la verdad,

otoño en un claro del bosque

en donde la luz canta en el hombro

de un árbol y son pájaros todas las hojas,

playa que la mañana

encuentra constelada de ojos,

cesta de frutos de fuego,

mentira que alimenta,

espejos de este mundo,

puertas del más allá,

pulsación tranquila del mar a mediodía,

absoluto que parpadea, páramo.

 

Octavio Paz.

Poeta y ensayista mexicano (1914-1998). En 1943 recibió la beca Guggenheim. Trabajó como diplomático mexicano en países como Francia, India y Japón, que tuvieron importante influencia en su obra. En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Es considerado uno de los más importantes escritores del siglo XX. Entre sus libros de ensayo destacan “El laberinto de la soledad”, “El arco y la lira” y “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, entre otros.

Ya lo hemos escuchado, quizás hasta lo hemos deseado, vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Tus ojos que son patria del relámpago y de la lágrima. El encuentro, la mirada, produce la ennumeración y la contradicción que desarrolla el poeta. En el instante se condensa el infinito, un absoluto que parpadea.

@SaetasdeLuis

395. Aquí

Poema #395

Aquí

Mis pasos en esta calle
resuenan
en otra calle
donde
oigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

sólo es real la niebla

Octavio Paz

Poeta y ensayista mexicano. Nace en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Considerado como una de las grandes figuras del siglo XX. Entre sus libros destacan: “El Laberinto de la Soledad” (1950), “El arco y la lira” (1956), “Tiempo nublado” (1983), “La llama doble” (1993), entre otros. Recibe el Premio Nobel de Literatura en 1990. Fallece en Ciudad de México el 19 de abril de 1998.

En ocasiones no me dirijo hacia ninguna parte. Momentos en que contemplo lo maravilloso del paisaje y secretamente ya no añoro mi Ítaca. Dejo de lado el camino, demoro el viaje, pierdo el tiempo. De pronto un detalle mínimo: el mosaico de una pared, el cruce de una esquina, la fachada de una casa o una sencilla mirada aviva el recuerdo. Así, regresa la emoción y el deseo. Mis pasos resuenan en otra calle y todo lo admirado lejos del camino se disuelve. Queda de nuevo un espacio en mí, vuelvo a mi travesía.

@LauraAlessR

253. La calle

Poema #253

La calle

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.

Octavio Paz

Poeta, ensayista y diplomático mexicano. Nace en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra abarcó géneros diversos entre los que destacan sus ensayos, textos poéticos y traducciones. Es considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX. Fallece en Ciudad de México el 19 de abril de 1998. Ya publicados varios poemas de Octavio Paz en Trazos de la memoria.

Dentro y afuera. Ubicando el sentimiento, ese elemento que acompaña una sensación, una pregunta o una respuesta. El afuera que expresa una necesidad interna. El poeta se ubica, el entorno habla de él, habla con él. La calle acompaña la otredad desde la que el poeta se reconoce. La calle deja de ser un lugar cualquiera o casual, para ser la metáfora de un encuentro. Afianza la inquietud y el sentimiento. Un espacio público pasa a ser íntimo, privado, un sitio para saberse: nadie.

@LauraAlessR

213. Como quien oye llover

Poema #213

Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover,

ni atenta ni distraída,

pasos leves, llovizna,

agua que es aire, aire que es tiempo,

el día no acaba de irse,

la noche no llega todavía,

figuraciones de la niebla

al doblar la esquina,

figuraciones del tiempo

en el recodo de esta pausa,

óyeme como quien oye llover,

sin oírme, oyendo lo que digo

con los ojos abiertos hacia adentro,

dormida con los cinco sentidos despiertos,

llueve, pasos leves, rumor de sílabas,

aire y agua, palabras que no pesan:

lo que fuimos y somos,

los días y los años, este instante,

tiempo sin peso, pesadumbre enorme,

óyeme como quien oye llover,

relumbra el asfalto húmedo,

el vaho se levanta y camina,

la noche se abre y me mira,

eres tú y tu talle de vaho,

tú y tu cara de noche,

tú y tu pelo, lento relámpago,

cruzas la calle y entras en mi frente,

pasos de agua sobre mis párpados,

óyeme como quien oye llover,

el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,

es la niebla errante en la noche,

como quien oye llover

es la noche dormida en tu cama,

es el oleaje de tu respiración,

tus dedos de agua mojan mi frente,

tus dedos de llama queman mis ojos,

tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,

manar de apariciones y resurrecciones,

óyeme como quien oye llover,

pasan los años, regresan los instantes,

¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?

no aquí ni allá: los oyes

en otro tiempo que es ahora mismo,

oye los pasos del tiempo

inventor de lugares sin peso ni sitio,

oye la lluvia correr por la terraza,

la noche ya es más noche en la arboleda,

en los follajes ha anidado el rayo,

vago jardín a la deriva

entra, tu sombra cubre esta página.

Octavio Paz

Poeta, ensayista y diplomático mexicano. Nace en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra abarcó géneros diversos entre los que destacan sus ensayos, textos poéticos y traducciones. Es considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX. Fallece en Ciudad de México el 19 de abril de 1998. Publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

Escúchame, se va mi voz, mi pensamiento en cada gota. Lluvia que desborda el paisaje, donde tu sombra viaja. Desde lejos, distancia que es tiempo, te siento y escucho venir. Llegas a cubrir esta página. Eres música y letra que empapa estas horas, dormida con los cinco sentidos despiertos.

Óyeme como quien oye llover, así:

200. Viento

Poema #200.

Viento.

 

Cantan las hojas,

bailan las peras en el peral;

gira la rosa,

rosa del viento, no del rosal.

 

Nubes y nubes

flotan dormidas, algas del aire;

todo el espacio

gira con ellas, fuerza de nadie.

 

Todo es espacio;

vibra la vara de la amapola

y una desnuda

vuela en el viento lomo de ola.

 

Nada soy yo,

cuerpo que flota, luz, oleaje;

todo es del viento

y el viento es aire siempre de viaje.

 

Octavio Paz.

Poeta, ensayista y diplomático mexicano (1914-1998). Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra abarcó géneros diversos entre los que destacan sus ensayos, textos poéticos y traducciones. Es considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX, y en su extensa obra se aprecia un extenso y constante proceso de experimentación con la palabra.

Con la musicalidad del viento que gira y nos mueve, se construye el ritmo del poema. Es necesario exaltar al elemento que nos rige, darle su espacio, su anchura, permitirle que nos eleve. “Nada soy yo”, nada somos, parte de todo, a la vez, y “todo es del viento”, todo se hilvana gracias a él. Nos mantenemos en movimiento, cambiando, experimentando, flotando a la luz con vaivenes que nos señalan distintos caminos. La rosa de los vientos gira, la ruta cambia, todo gira con ella. Es por eso, quizás, que siempre estamos en movimiento, en constante cambio, porque “el viento es aire siempre de viaje“.

@SaetasdeLuis

173. Decir, hacer

Poema #173

Decir, hacer

                                              A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
entre lo que digo y callo,
entre lo que callo y sueño,
entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

Octavio Paz

Poeta y ensayista mexicano. Nace en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Considerado como una de las grandes figuras del siglo XX. Entre sus libros destacan: “El Laberinto de la Soledad” (1950),  “El arco y la lira” (1956), “Tiempo nublado” (1983), “La llama doble” (1993), entre otros. Recibe el  Premio Nobel de Literatura en 1990.  Fallece en Ciudad de México el 19 de abril de 1998. Publicado anteriormente su poema “Silencio”.

La poesía, cómo definirla, es como definir el amor o el dolor, estoy empezando a creer que son conceptos que se definen por contraposición. Una unión de palabras-sentimientos, contradicción de sentidos, una unión en desapego del cuerpo y del pensamiento. Pero en definitiva, creo que la poesía es como el amor o el dolor, la alegría o la tristeza, más que razonarla, hay que sentirla. La poesía se mueve, se hace allí en un “entre”: entre lo que somos, lo que hacemos, lo que sentimos, para dar cuenta de eso, de la vida, de todo. Para nacer de nosotros y trascender por sí misma.

@LauraAlessR