526. Mañana y entrada

Poema #526.

Mañana y entrada.

 

La gaviota marina, el capitán del sol, dirige el curso.

Bajo ella está el mar.

El mundo sigue dormitando como una

piedra multicolor en el agua.

Día no descifrado. ¡Días

como la escritura azteca!

 

La música. Y yo estoy atrapado

en su gobelino, los brazos

al aire, como una figura

del arte rural.

 

Tomas Tranströmer.

Poeta sueco nacido en Estocolmo, el 15 de abril de 1931. Es psicólogo, poeta y traductor. Su obra ha sido traducida en más de 50 lenguas. Entre sus poemarios podemos nombrar: El cielo a medio hacer (1962), La barrera de la verdad (1978), La plaza salvaje (1983), entre otros. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los cuales destaca el Premio Nobel de Literatura 2011.

Hablar de imágenes que están presentes en todas las pupilas, inclusive aquellas que no las han visto. Hablar de ellas trazando una relación no esperada, pero íntima, esencial. Hablar creando algo que ya sentimos dentro y que está no sólo en nosotros sino también en nuestra historia. El camino entre nosotros y los otros no es largo, la distancia que nos diferencia siempre ha sido breve.

@SaetasdeLuis

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502. Mar eterno

Poema #502.

Mar eterno.

 

Digamos que no tiene comienzo el mar

Empieza donde lo hallas por vez primera

y te sale al encuentro por todas partes

 

José Emilio Pacheco.

Poeta, novelista, cuentista, ensayista y traductor mexicano. Nació en el año 1939 en Ciudad de México y perteneció a la llamada “generación de los años 50″. Con un estilo conversacional y claro, ganó reconocimiento después de demostrar su habilidad en el manejo de las formas clásicas. Su obra le ha valido importantes galardones como el Premio Nacional de Poesía de su país, el Premio Octavio Paz y el Premio Cervantes.

Somos seres de mar, le pertenecemos a sus aguas que se mueven, como nosotros, siguiendo la marea. Verlo es vernos, y ver en nosotros nuestra historia y la del mundo. Y ahí seguimos, insistiendo, encontrándonos.

@SaetasdeLuis

482. [Nos cegará la luz]

Poema #482.

 

Nos cegará la luz

la transparencia

del alba

entre las islas

 

Pasará una gaviota

sobre un velero blanco

y una voz muy lejana

 

El mar     el mar

la costra ardiente

de un sueño

milenario y abolido

 

Honda será la travesía

Hondo el grito

bajo las aguas

Hondo el hallazgo

 

Ana María del Re.

Nació en Caracas y se licenció en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Cursó la maestría en literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar y el doctorado en literatura de la Universidad de La Sorbona. Ha traducido a los poetas italianos Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugeno Montale, Mario Luzi, Roberto Mussapi; a J.R. Wilcock y a Eugène Guillevic. Realizó también la traducción al italiano del libro Amante, de Rafael Cadenas.

Hondo será el encuentro después de haberme sumergido en las profundidades de siete mares, después de una larga travesía por la Tierra, después de ahondar en tus ojos oceánicos. Hay que reconocerlo, nos cegará la luz.

@SaetasdeLuis

462. Poema 7

Poema #462.

Poema 7.

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes

a tus ojos oceánicos.

 

Allí se estira y arde en la más alta hoguera

mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

 

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes

que olean como el mar a la orilla de un faro.

 

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,

de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

 

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes

a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

 

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas

que centellean como mi alma cuando te amo.

 

Galopa la noche en su yegua sombría

desparramando espigas azules sobre el campo.

 

Pablo Neruda.

Su nombre de nacimiento era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Nació en 1904 en Chile y publicó los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” en 1924, con tan solo 20 años, siendo éste su segundo libro de una extensa obra de más de cuarenta poemarios. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1945 y en 1971 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. Murió en el año 1973. Participó activamente en el Partido Comunista.

Ojos oceánicos, una mirada de la que enamorarse y perderse más allá de redes y navíos. Galopa la noche y en su mirada oceánica está todo el encuentro y la intemperie. Desde la costa, hace señales a la mirada ausente, la busca y la invoca. Evoca ese mar en el cual sumergirse y entregarse.

@SaetasdeLuis

250. Regreso al mar

Poema #250.

Regreso al mar.

 

Siempre es el mar donde mejor se quiere,

fue siempre el mar donde mejor te quise;

al amor, como al mar, no hay quien lo alise

ni al mar , como al amor, quien lo modere.

 

No hay quien como la mar familiarice

ni quien como la ola persevere,

ni el que más diga en lo que vive y muere

nos dice más de lo que el mar nos dice.

 

Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte

la hora más azul para besarte

y el lugar más allá para quererte,

 

donde el agua es al par agua y abismo,

en la alta mar, en donde el aire mismo

se da un aire al amor y otro a la muerte.

 

Andrés Eloy Blanco.

 

Este abogado, escritor, humorista y político venezolano nació un 6 de agosto como hoy, pero de 1896 en Cumaná, y falleció en México en el año 1955. Desde muy joven se dedicó a la actividad política con una postura crítica, y formó parte de la disidencia ante la dictadura de Juan Vicente Gómez, hecho que lo llevó a estar preso por un tiempo, y también a estar constantemente fuera del país.

Sin duda “siempre es el mar donde mejor se quiere”, lo sabemos bien, por eso siempre volvemos y siempre queremos volver, como nos dice este soneto. Es que hay tanto en el océano que se extiende hasta más allá del horizonte que es indudable que nos apasionemos ante eso; que es una fuerza imposible de moderar, alisar o controlar, que se desborda y nos desborda. Sumergirnos en la mar es hacerlo también en nosotros mismos, en algo que nos conecta al mundo, un lugar sin duda para amar. El amar y la mar algo se parecen.

Un fragmento de “El viejo y el mar” de Hemingway, dice la siguiente genialidad: “Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban alto, empleaban el artículo masculino, lo llamaban el mar. Hablaban del mar como de un contendiente o un lugar, o incluso un enemigo, pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía evitarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer.”

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

Mar cerca de Le Havre – Claude Monet

204. Mutaciones

Poema #204.

Mutaciones.

 

Mi corazón diseminado en todos los puertos, con la palabra abierta en el oleaje. Me levanto y escucho voces extrañas. Tomo por confidentes a las olas, digo flores como dinamita sin contaminaciones peligrosas. Sin embargo, algo ocurre ahora y siempre.

Atento a los movimientos del sol, nunca oí los pájaros. Súbitamente desperté frente a mí. Allí se prolongaban tejidos secretos, sueños de una vida anterior. Cierta madrugada que no termina nunca y un mismo grito de la sangre.

Estoy separado de mí mismo. Señor de los árboles, el viento se inclina entre las hierbas. Soy de los últimos guerreros. Armado hasta la muerte. Vigilando un horizonte que no es más que la memoria.

Rumor de ola cerrada. Soplo de peces más antiguos que la vida. Y el oro de la luna bajo una lluvia demente.

 

César David Rincón.

Poeta, crítico, ensayista y narrador venezolano, nacido en Maracaibo en 1938, donde fallece en 1992. Publicó varios libros de poesía, algunos que quedaron inéditos y que fueron publicados por la revista “Puerta de Agua” en el año 1992 en un tomo de “Poesía completa”. Perteneció a los grupos literarios Apocalipsis y 40 grados a la sombra. Apocalipsis fue un grupo literario zuliano que existió entre 1955 y 1958, se propuso romper con la poesía zuliana del momento, representada principalmente por los continuadores del legado de Udón Pérez. Fue una generacion renovadora para las letras zulianas, y de las agrupaciones que se esforzaron por introducir el surrealismo a la poesía nacional. La revista El Salmón realizó una interesante compilación al respecto.

Mutaciones que nos llevan al Apocalipsis. Cambios constantes en lo que somos, en lo que se es. La realidad vista de otra manera, vista a través de los puertos que se repiten, de lo que vuelve a ocurrir y de lo que altera la realidad, como si las imágenes se superpusieran unas a otras y nos dieran una realidad que es muchas y ninguna, que es ahora y siempre. Los días pasan y mutan, se mantiene el rumor, siempre distinto, de las olas; se mantiene el horizonte que vigilamos, y nuestra memoria.

@SaetasdeLuis