418. Nada dos veces

Poema #418.

Nada dos veces.

 

Nada sucede dos veces

ni va a suceder, por eso

sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos.

 

En esta escuela del mundo

ni siendo malos alumnos

repetiremos un año,

un invierno, un verano.

 

No es el mismo ningún día,

no hay dos noches parecidas,

igual mirada en los ojos,

dos besos que se repitan.

 

Ayer mientras que tu nombre

en voz alta pronunciaban

sentí como si una rosa

cayera por la ventana.

 

Ahora que estamos juntos,

vuelvo la cara hacia el muro.

¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?

¿Como una flor o una piedra?

 

Dime por qué, mala hora,

con miedo inútil te mezclas.

Eres y por eso pasas.

Pasas, por eso eres bella.

 

Medio abrazados, sonrientes

buscaremos la cordura,

aun siendo tan diferentes

cual dos gotas de agua pura.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012). A los ocho años fue trasladada a Cracovia, donde fijó su residencia. En los años 40 publicó sus primeros poemas en periódicos locales. En 1953 formó parte del equipo de la revista “Vida literaria”, donde trabajó hasta 1981. Fue colaboradora del periódico parisino Kultura. En el año 1996 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su obra. Publicó pocos poemas, pero minuciosamente elaborados.

No puedo evitar preguntarme si la rima es tan obvia en su idioma original, o si debemos esa cadencia particular del poema a esta traducción. De cualquier forma, y apartando ese hecho, surge en el poema el tema del instante, tan relevante para el poeta y para la poesía. El instante que sucede -que nunca ha sucedido y que no volverá a repetirse- está cargado de poesía, y podemos resaltar de él cuestiones pequeñas pero trascendentes, universales pero singulares cada una, “cual dos gotas de agua pura”.

@SaetasdeLuis

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330. Si acaso

Poema #330.

Si acaso.

 

Podía ocurrir.

Tenía que ocurrir.

Ocurrió antes. Después.

Más cerca. Más lejos.

Ocurrió; no a ti.

 

Te salvaste porque fuiste el primero.

Te salvaste porque fuiste el último.

Porque estabas solo. Porque la gente.

Porque a la izquierda. Porque a la derecha.

Porque llovía. Porque había sombra.

Porque hacía sol.

 

Por fortuna había allí un bosque.

Por fortuna no había árboles.

Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,

un marco, una curva, un milímetro, un segundo.

Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

 

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.

Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,

a un paso, por un pelo,

por casualidad.

 

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?

¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?

No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.

Escucha

cuán rápido me late tu corazón.

 

Wislawa Szymborska.

Nació en 1923 en Polonia y falleció el 1 de febrero de este mismo año. Traductora, ensayista y, por supuesto, poeta. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 1996 por una obra poética que, con ironía y precisión, logró iluminar fragmentos de la realidad humana.

La red de conexiones se extiende invisible sobre nosotros, nos movemos dentro de ella y descubrimos coincidencias, encuentros fortuitos, casualidades. Sorprenden todas las conexiones, todas las (im)posibilidades de cada instante, que suceden, que nos llevan a donde estamos. ¿Qué pasaría si… cualquier otra cosa? Por fortuna, la rueda gira y todo lo que sucede está conectado en una red con infinitos condicionantes y detalles que se suman en cada instante, haciéndolo posible. No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

La fortuna siempre es precisa.

60. Si

Poema #60.

Si.

 

Si las cosas hablaran

-pero si hablaran, también podrían mentir.

Sobre todo las más corrientes y poco apreciadas,

para llamar finalmente la atención.

 

Da pánico pensar

qué me diría tu botón descosido,

y a ti, la llave de mi puerta,

esa vieja mitómana.

 

Wislawa Szymborska.

Éste no es, ni remotamente, el mismo Si de Rudyard Kipling. Este condicional se acerca más al que se dice en la intimidad, abrazado a la amante, en silencio, sin elevar la voz más allá de un susurro. Wislawa Szymborska es una poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996, de quien ya tenemos un poema en Trazos de la memoria.

¡Con qué intimidad y con qué simpleza escribe Szymborska estos versos! Es imposible recitar este poema grandilocuentemente, ni siquiera pensarlo. Leerlo nos transporta a la intimidad, a palabras dichas a media voz, a esas reflexiones ociosas cuando tenemos la calma para ver el mundo de otra manera. ¿Qué pasaría si las cosas hablaran? No las grandes cosas sino las pequeñas, las íntimas, las que podrían llamar la atención narrando historias escandalosas que, quizás, conocen. El segundo verso muestra con sutileza que todo lo que habla “también podría mentir”, como si fingir, inventar, exagerar fuese inseparable de la comunicación, como si, frecuentemente, sucediera así. Quizás algunas cosas podrían inventar historias extraordinarias. ¿Qué podría narrar un botón descosido, un bolígrafo, una vieja lámpara? Pero la poeta, como si de verdad nos estuviese hablando de esto en la intimidad de una habitación, se cubre la espalda al hablar de la llave de su puerta, “esa vieja mitómana”… Da pánico pensar lo que podrían decir algunas cosas sólo por llamar la atención.

@SaetasdeLuis

6. Amor feliz

Poema #6.

Amor feliz.

Un amor feliz. ¿Es normal,

serio, útil?

¿Qué saca el mundo de dos personas

que no ven el mundo?

 

Encumbrados hacia sí mismos sin mérito alguno,

dos al azar entre un millón, pero seguros

de que así tenía que ocurrir. ¿Cómo premio de qué?, de nada;

la luz llega desde ninguna parte.

¿Por qué cae precisamente sobre ellos y no cae sobre otros?

¿Ofende eso a la justicia? Así es.

¿Viola principios cuidadosamente almacenados, derriba

de su cima a la moral? Viola y derriba.

 

Mirad qué felices:

¡si disimularan aunque fuera un poco,

si fingieran aflicción para animar a los amigos!

Escuchad cómo ríen. Es insultante.

Qué lenguaje utilizan, aparentemente comprensible.

Y esas ceremonias suyas, esas celebraciones,

sus rebuscadas obligaciones de unos para con otros,

¡parece una conspiración a espaldas de la humanidad!

 

Resulta incluso difícil prever qué sucedería

si pudiera cundir su ejemplo.

Qué podrían hacer religiones, poesías;

qué se recordaría, qué se abandonaría,

quién querría permanecer en el círculo.

 

Un amor feliz. ¿Es necesario?

El tacto y el sentido común nos obligan a callar al respecto

como si de un escándalo en las altas esferas de la Vida se tratara.

Espléndidos bebés nacen sin su ayuda.

Nunca podría poblar la tierra,

no es, digamos, muy frecuente.

 

Que la gente que no conoce un amor feliz

afirme que no existe un amor feliz en ningún sitio.

 

Con esa creencia les será más llevadero vivir, y también morir.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923. Hasta la fecha no ha publicado más de 250 poemas, pero cada uno de sus textos posee precisión extraordinaria, así como un ritmo que se mantiene a pesar de la traducción. Me encantaría escucharla en su idioma original, para poder apreciar su ritmo y su delicada elaboración, que es capaz de mantenerse en sus traducciones. Traducir poesía resulta sumamente difícil por estos aspectos que resaltan en su poesía: mantener la precisión con la que la poeta articula el poema, conservar el ritmo interno del mismo y su musicalidad, los versos y la estructura de las frases… Las palabras, en general, no suenan igual en distintos idiomas.

Ganó el premio Nobel en 1996 por “una poesía que, con precisión irónica, permite que el contexto histórico y biológico salga a la luz en fragmentos de realidad humana”. Podríamos preguntarnos, por muchos de sus textos, también: ¿Una poesía feliz? ¿Es normal, seria, útil? He escuchado a varios lectores de literatura y, en particular, de poesía decir que, prácticamente, no existe tal cosa como un poeta feliz… Han insistido en el asunto y, como mucho, han logrado decir que Whitman podría serlo. ¿Podría? Hanni Ossott dice esto: “El único poeta feliz que he conocido es Whitman y percibo en sus profundidades una suerte de esfuerzo por conquistar la alegría”. No digo que Szymborska sea, únicamente, una poeta feliz, pues muchos de sus poemas hablan sobre la guerra, el terrorismo, y están llenos de ironía, así como de cotidianidad. Una escritora polaca de postguerra tiene que pasar por muchas de estas cosas, pero en sus poemas se nota la felicidad del instante, así como temas de importancia para el ser humano. La poesía feliz existe, y es visible en muchos autores que, inclusive, hablan muchas veces del dolor, pero que consiguen la armonía entre estas fuerzas y, muchas veces, desarrollan ambas en su poesía. Nos encontramos, y nos relacionamos más, con los autores que están en sintonía con nosotros, que hablan de los temas con los que mejor nos llevamos.

Szymborska cuestiona a la sociedad con este poema, nos hace cuestionarnos a cada uno. ¿Conocemos algún amor feliz? ¿Lo hemos visto, lo hemos vivido? Hemos, probablemente, experimentado el impacto que éste genera en quienes lo ven, en quienes encuentran una pareja feliz, aislada del mundo… ¿Alguien puede atreverse a afirmar que nunca ha visto un amor feliz en el mundo? ¿O que ha sido un amor falso, forzado, falaz? Si es así, espero que esa creencia les haga más llevadera la vida… y la muerte.

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 1996 (en inglés): http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1996/

@SaetasdeLuis