564. Un caballo de ojos azulverdosos

Poema #564.

Un caballo de ojos azulverdosos.

 

Lo que ves es lo que ves:

los manicomios raramente

se exhiben.

 

Que todavía paseemos y

nos rasquemos y encendamos

cigarrillos

 

es más milagroso

 

que bellezas bañándose

que las rosas y las mariposas.

 

Sentarse en una habitación pequeña

y beberse una lata de cerveza

y liar un cigarrillo

mientras se escucha a Brahms

en una pequeña radio roja

 

es haber regresado

con vida

de una docena de guerras

 

oír el ruido

de la nevera

 

mientras las bellezas bañándose

se pudren

 

y las naranjas y las manzanas

ruedan.

 

Charles Bukowski.

 

Nace en Alemania en 1920 y a los dos años es trasladado a Los Ángeles, Estados Unidos, donde fallecerá en 1994. Es considerado uno de los grandes exponentes del “realismo sucio” norteamericano, así como de la literatura independiente. Publicó más de cincuenta libros, entre novelas, poemarios, cuentos y demás. Logro (sobre)vivir de su escritura por buena parte de su vida.

Un guiño a esa gente que lee a Bukowski, que escucha sus consejos y ahonda en su realidad sucia”, que se deja asombrar por lo que ve en las líneas y entre ellas. En ocasiones, basta una pequeña habitación para hablar de guerras, del sueño americano, de quién somos y a dónde vamos, de todo y de nada. Lo que ves es lo que ves: la realidad, tu realidad.

@SaetasdeLuis

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172. Sólo para decir

Poema #172.

Sólo para decir.

 

Que me comí

las ciruelas

que estaban

en la nevera

 

y que

tal vez

guardabas

para el desayuno

 

Perdóname

estaban deliciosas

tan dulces

y tan frías.

 

William Carlos Williams.

Ejerció como médico y escribió dramas y prosa antes de convertirse en uno de los poetas más innovadores del siglo XX. Nació en Nueva Jersey, Estados Unidos, en 1883 y falleció en 1963. Se asocia en sus primeros años al modernismo y al imaginismo, pero pronto abandona la veta experimental para jugar con las posibilidades coloquiales del inglés. Su buen oído para los ritmos naturales del inglés, que se evidencia en toda su obra, le permite liberarse de la métrica de la versificación y hacer al lenguaje fluir en el poema.

Con absoluta cotidianidad y sencillez, el poema transmite igualmente su cualidad de poema, que resulta innegable. No habla de un tema rebuscado, no es hermético, no es trascendental, no es más que una nota que podría encontrarse cualquier mañana en la nevera, y es más que eso: en la construcción del poema, la selección de las palabras y el lenguaje, el ritmo y la estructura resalta la belleza de las mismas. Y así, brota la poesía de la cotidianidad.

@SaetasdeLuis