557. Estamos tan intoxicados uno del otro…

Poema #557

Estamos tan intoxicados uno del otro
que de improviso podríamos naufragar,
este paraíso incomparable
podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
dios nos ha de perdonar
a pesar de la paciencia infinita
los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
miramos en él, como en un aljibe insondable,
más profundo que los libros admirables
que surgen de pronto y lo contienen todo.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917.

Y si la historia estuviera justificada, si Desdémona efectivamente hubiera engañado al moro. Si el crimen estuviera justificado. Si cuando los barcos de cada uno naufragaron, la fuerza del agua apagara sus pasiones para siempre. Entonces, estos enamorados llevan el corazón empozado, apagado. Allí se aproxima el pecado y el crimen. Ella, busca consuelo en otro y así deviene la intoxicación, la perversión. La pasión siempre tiene caminos ocultos: “los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.”

@LauraAlessR

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540. El capitán

Poema #540.

El capitán.

 

El viejo capitán sale a cubierta

y dice adiós.

Es la última tormenta.

Se hundirá con su barco.

 

José Emilio Pacheco.

 

Escritor mexicano, perteneciente a la llamada “generación de los años 50″. Nació en 1939 en Ciudad de México. Ha obtenido importantes galardones a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de Periodismo Literario y el Premio Octavio Paz. Este poema pertenece a “El silencio de la luna”, poemas entre 1985 y 1996.

El capitán lo sabe: se ha entregado de tal manera a su oficio, que el barco es parte de sí mismo. Han de permanecer juntos, sobre o bajo la superficie. De todas las tormentas, alguna tiene que ser la última.

@SaetasdeLuis

387. Corceles de fuego

Poema #387

Corceles de fuego

¡Mi corazón
amo de naufragios
no sabe cómo sobrevivir a la esperanza!

María Clara González

Poeta colombiana nacida en Bogotá en 1952. Realizó estudios de Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Nominada en el Programa Poesía de dos Continentes en 1991. Entre sus poemarios se encuentran: “Pulso Interno” 1990, “Corte en el Tiempo” 1993, “Pasajeros del Viento” 1996, “Blanca Travesía.

Fuera del elemento no se recurre a la esperanza, todo fluye. Con menos fuerza y posibilidades solo es propicia la entrega.

@LauraAlessR

357. Poema 739

Poema #357

Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan desahuciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-

Emily Dickinson

Poeta norteamericana nacida en Amherst, Massachusetts en 1830. Hija de prominentes figuras políticas e intelectuales, fue educada en un ambiente puritano y pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en Amherst. Admiró a los poetas Robert y Elizabeth Barrett Browning, así como a John Keats. Aunque su producción poética fue muy amplia, sólo fue editada en 1890 después de su muerte, ocurrida en el año de 1886 en la ciudad de Amherst.

Cuántas costas ficticias antes de llegar… muchas retrasan el ritmo, hacen largo el regreso a tu isla. Ese pequeño pedazo de tierra que te ha dado todo desde la ausencia, es necesario siempre tenerla en mente, llegar a ella es tu destino. Para vivir es necesario perder el camino, para arder hay que naufragar…

@LauraAlessR

267. Bitácora

Poema #267

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el  12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

Olas recurrentes.

Es que la mar es mujer y cambia con las faces de la luna.

Mujer, ¿cuántas playas te conforman?

Entonces, no has de llamarte marinero, hasta que quedes náufrago en una de esas orillas.

¿Cuántos barcos sumergidos llevas entre tus faldas?

En este naufragio, el sobreviviente puede ser todos y ninguno.

@LauraAlessR

211. Pequeñas lecciones de erotismo

Poema #211

Pequeñas lecciones de erotismo

 .

I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil  -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

 .

II
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

 .

III
Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

 .

IV
Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

 .

V
Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

.

VI
Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

 .

VII
Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz

 .

VIII
Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

 

Gioconda Belli.

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948. Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra; así como un tono fuertemente político, puesto que se opuso abiertamente a la dictadura del general Somoza. Durante años fue refugiada política, y militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sobre el cuerpo y su lenguaje. En el naufragio de dos cuerpos en uno, en el encuentro (desencuentro), permítase el despertar de los sentidos. Piel, miradas, gemidos, sabores se disponen para el baile de los cuerpos.  Detenerse en cada momento y dejar que el cuerpo hable por sí mismo.  Así, se conoce la libertad, cuando se es por instantes cuerpo. Después de entregarlo todo al ardiente deseo de las olas, “sin otro paraíso ni otro infierno que el fugaz epitafio de la espuma y la carne que muere en otra carne…” se duerme náufrago.

@LauraAlessR

71. Naufragio inconcluso

Poema #71.

Naufragio inconcluso

Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas

de mis ojos, esta pequeña historia de amor que

se cierra como un abanico que abierto mostraba a la

bella alucinada: la más desnuda del bosque en el

silencio musical de los abrazos.

Alejandra Pizarnik

Poeta argentina nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936.  Anteriormente publicado aquí su poema: “L’obscurité des eaux”.  Tradujo a autores como: Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, entre otros. Entre sus poemarios destacan: “La tierra más ajena” (1955),  “Árbol de Diana” (1962), “Los trabajos y las noches” (1965),  “El infierno musical” (1971),  “El deseo de la palabra” (1975). Fallece el 25 de septiembre de 1972 debido a una intensa depresión.

Ayer @SaetasdeLuis dijo que el momento del naufragio sucede cuando: “dos cuerpos se encuentran, y los amantes se entregan en el “fugaz epitafio de la espuma”, de dos carnes sumergidas una en la otra, enfrentadas.”  Y es quizás este naufragio el que ahora se aplaza y se pierde. Una historia de amor que se cierra… la misma que mostraba a una mujer entregada, a la más desnuda. Si, ella, la que quería escuchar la música de: “los enlazados cuerpos que zozobran / bajo una misma tormenta solitaria” E.M.

Y es que los naufragios están a merced de las mareas.  Ellas que saben del tiempo, esas aguas que si bien son opuestas al fuego lo propician o lo detienen.  Mareas que deslizan entre el roce de dos cuerpos o que conducen a dos barcos hacia diferentes horizontes.

@LauraAlessR