564. Un caballo de ojos azulverdosos

Poema #564.

Un caballo de ojos azulverdosos.

 

Lo que ves es lo que ves:

los manicomios raramente

se exhiben.

 

Que todavía paseemos y

nos rasquemos y encendamos

cigarrillos

 

es más milagroso

 

que bellezas bañándose

que las rosas y las mariposas.

 

Sentarse en una habitación pequeña

y beberse una lata de cerveza

y liar un cigarrillo

mientras se escucha a Brahms

en una pequeña radio roja

 

es haber regresado

con vida

de una docena de guerras

 

oír el ruido

de la nevera

 

mientras las bellezas bañándose

se pudren

 

y las naranjas y las manzanas

ruedan.

 

Charles Bukowski.

 

Nace en Alemania en 1920 y a los dos años es trasladado a Los Ángeles, Estados Unidos, donde fallecerá en 1994. Es considerado uno de los grandes exponentes del “realismo sucio” norteamericano, así como de la literatura independiente. Publicó más de cincuenta libros, entre novelas, poemarios, cuentos y demás. Logro (sobre)vivir de su escritura por buena parte de su vida.

Un guiño a esa gente que lee a Bukowski, que escucha sus consejos y ahonda en su realidad sucia”, que se deja asombrar por lo que ve en las líneas y entre ellas. En ocasiones, basta una pequeña habitación para hablar de guerras, del sueño americano, de quién somos y a dónde vamos, de todo y de nada. Lo que ves es lo que ves: la realidad, tu realidad.

@SaetasdeLuis

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562. Mujeres

Poema #562.

Mujeres.

 

La mujer imposible,

la mujer de dos metros de estatura,

la señora de mármol de Carrara

que no fuma ni bebe,

la mujer que no quiere desnudarse

por temor a quedar embarazada,

la vestal intocable

que no quiere ser madre de familia,

la mujer que respira por la boca,

la mujer que camina

virgen hacia la cámara nupcial

pero que reacciona como hombre,

la que se desnudó por simpatía

porque le encanta la música clásica

la pelirroja que se fue de bruces,

la que sólo se entrega por amor

la doncella que mira con un ojo,

la que sólo se deja poseer

en el diván, al borde del abismo,

la que odia los órganos sexuales,

la que se une sólo con su perro,

la mujer que se hace la dormida

(el marido la alumbra con un fósforo)

la mujer que se entrega porque sí

porque la soledad, porque el olvido…

la que llegó doncella a la vejez,

la profesora miope,

la secretaria de gafas oscuras,

la señorita pálida de lentes

(ella no quiere nada con el falo)

Todas estas walkirias

todas estas matronas respetables

con sus labios mayores y menores

terminarán sacándome de quicio.

 

Nicanor Parra.

 

Nació en 1914, en Chile. Poeta, matemático y físico, ha escrito también cuentos y ensayos. Es considerado el creador de la antipoesía, y ha recibido numerosos premios como el Premio Nacional de Literatura de su país, en 1969, y el Premio Cervantes, en 2011. Durante un tiempo vivió en Estados Unidos e Inglaterra, gracias a distintas becas.

Ennumerar, clasificar y desbordar. El ejercicio poético que extrae del murmullo constante algunas palabras, que podría extenderse hasta de forma infinita hacia adelante o hacia atrás. El don del poeta está en seleccionar y articular ese fragmento que extrae y plasma en el texto. ¿Cómo no perder el quicio, el juicio y la cordura?

404. Las hermosas

Poema #404.

Las hermosas.

 

Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,

turgentes, desafiantes, rápida la marea,

pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones

y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,

y echan su aroma duro verdemente.

 

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas

ni arcángeles: muchachas del país, adivinas

del hombre, y algo más que el calor centelleante,

algo más, algo más que estas ramas flexibles

que saben lo que saben como sabe la tierra.

 

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería

de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile

de las calles veloces. Hembras, hembras

en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos

para sacar apenas el beso de la espuma.

 

Gonzalo Rojas.

 

Nació y murió en Chile (1917-2011), aunque viajó como diplomático, profesor y poeta por varios países. Entre ellos, dio clases en la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, en varias universidades chilenas y extranjeras. Fue diplomático en China y Cuba. Obtuvo importantes premios literarios como el Cervantes (2003) y el José Hernández (1998).

Ya nos ha hecho preguntarnos, en el blog, qué se ama cuando se ama, y hemos visto su relación con el silencio, y su pasión por la mujer. Las mujeres como un objeto de admiración inacabable, siempre floreciente, acercándonos y alejándonos de la fortuna. Las hermosas germinan como plantas silvestres en la calle, y nosotros arrojamos las redes de los cinco sentidos.

@SaetasdeLuis