412. Gacela VII. Del recuerdo de amor

Poema #412.

Gacela VII. Del recuerdo de amor.

 

No te lleves tu recuerdo.

Déjalo solo en mi pecho,

 

temblor de blanco cerezo

en el martirio de enero.

 

Me separa de los muertos

un muro de malos sueños.

 

Doy pena de lirio fresco

para un corazón de yeso.

 

Toda la noche, en el huerto

mis ojos, como dos perros.

 

Toda la noche, comiendo

los membrillos de veneno.

 

Algunas veces el viento

es un tulipán de miedo,

 

es un tulipán enfermo,

la madrugada de invierno.

 

Un muro de malos sueños

me separa de los muertos.

 

La niebla cubre en silencio

el valle gris de tu cuerpo.

 

Por el arco del encuentro

la cicuta está creciendo.

 

Pero deja tu recuerdo,

déjalo solo en mi pecho.

 

Federico García Lorca.

Escritor granadino considerado parte de la Generación del 27. Nace en 1898, y en 1936 es ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española. Este poema pertenece a su libro Diván del Tamarit, escrito entre 1931 y 1934.

Si te vas, deja tu recuerdo, déjalo solo en mi pecho, que con eso me encargaré de mantenerte con vida, de tenerte presente (como la llama de una vela), porque hay lazos más fuertes de lo que podemos comprender, lazos que atan mientras así lo queramos, a pesar del dolor, del miedo y de los malos sueños, única diferencia entre este amante que recuerda, y los muertos.

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

Viñeta de Quino sobre el recuerdo y el amor.

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378. Solsticio de invierno

Poema #378.

Solsticio de invierno.

 

Mi ropa irradia

un resplandor azul.

Solsticio de invierno.

Tintineantes panderetas de hielo.

Cierro los ojos.

Hay un mundo sordo,

hay una grieta

por la que los muertos

traspasan la frontera.

 

Tomas Tranströmer.

Psicólogo, traductor y poeta sueco. Nace en Estocolmo en 1931, publica su primer libro, “17 poemas”, en 1954. Ha obtenido múltiples premios por su obra, como el Bonnier, el Neustadt, Oevralids, Petrach y, finalmente, el Premio Nobel de Literatura en el año 2011. Su poesía, centrada en lo cotidiano, lo natural del ser humano, ha sido traducida a más de 50 lenguas. Este poema pertenece a su libro, publicado en 1996, “Góndola fúnebre”.

A propósito de una fecha que se acerca este año, cercana a su cierre, el solsticio de invierno; Tranströmer escribe un poema de frases cortas, precisas. Una palabra tan misteriosa y hermosa como lo es solsticio, en nuestro idioma; el significado que conlleva para nosotros la posición del sol en dos días particulares del año (verano y, en este caso, invierno) y sus connotaciones extrasensoriales. Con palabras que transmiten una sensación de frío y de detenimiento, se abre una grieta que traspasan los muertos, no sabemos en qué dirección. Es el preludio a un escalofrío, a la noche más larga del año, en el frío de Suecia.

@SaetasdeLuis

O "Mar helado"

“Naufragio del Esperanza” de Caspar David Friedrich.

119. Dedicatoria

Poema #119

 Dedicatoria

Varsovia 1945

Vosotros, a quienes no pude salvar,
escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
-Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
naciones o pueblos? Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
he descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis para que nunca más volváis.

Czesław Miłosz

Poeta polaco. Nació en Lituania el 30 de junio de 1911. También fue abogado y traductor. Tradujo al polaco obras de Baudelaire, T. S. Eliot, John Milton, Shakespeare, Simone Weil, y Walt Whitman. Miembro del grupo literario Żagary. Recibió el título de Doctor Honoris Causa en Letras por la Universidad de Míchigan en 1977 y el Premio Nobel de Literatura en 1980. Fallece el 14 de agosto de 2004.

El tiempo pasa y los cambios son necesarios. Es preciso dejar millo o alpiste a nuestros muertos y decir, finalmente, adiós. Hay que observar, sentir, a nuestra ciudad. Ella nos está hablando desde hace tiempo. ¿Dónde estamos? ¿Dónde está la poesía?

@LauraAlessR