386. A largo plazo

Poema #386.

A largo plazo.

 

Valiente en la medida de su maldad,

la gota se arriesga

a perforar la montaña

en los próximos cien mil años.

 

José Emilio Pacheco.

Nació en Ciudad de México en el año 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la “Generación de los años 50”. Coeditó las principales revistas culturales de los sesenta mexicanos, como “México en la Cultura”. Obtuvo, entre otros, los Premios Nacionales de Poesía y de Periodismo Literario de su país, así como el Premio Octavio Paz en el 2003 y el Cervantes en el 2009. Este poema pertenece a su libro publicado en 1996, “El silencio de la luna”.

¿Cuánto coraje se necesita para alcanzar una utopía, para realizar un imposible? Es una labor a largo plazo… Pero es posible que la gota perfore la montaña, que algo insignificante ocasione un gran impacto, que algo inesperado suceda.

@SaetasdeLuis

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381. Poema XXIX

Poema #381

Poema XXIX

En cada grano de arena hay un derrumbamiento de montaña.

Dulce María Loynaz

Poeta cubana. Nació en La Habana el 10 de diciembre de 1902. Doctora en leyes. Una de las principales figuras de la poesía lírica cubana y universal. Publicó sus primeros poemas en 1920. En 1986 recibió el premio Nacional de Literatura de su país, en 1991 el Premio de la Crítica y en 1992 el premio Cervantes, convirtiéndose desde entonces en directora de la Academia Cubana de la Lengua. Fallece el 27 de abril de 1997.

Del grano la montaña, de la arena el derrumbamiento. De lo pequeño a lo grande, en imagen y en palabra. Un poco de cartografía de la palabra y del significado. Poner en palabras la esencia de la vida.

@LauraAlessR

98. Caracas

Poema #98.

Caracas.

 

Tan altos son los edificios

que ya no se ve nada de mi infancia.

Perdí mi patio con sus lentas nubes

donde la luz dejó plumas de ibis,

egipcias claridades,

perdí mi nombre y el sueño de mi casa.

Rectos andamios, torre sobre torre,

nos ocultan ahora la montaña.

El ruido crece a mil motores por oído,

a mil autos por pie, todos mortales.

Los hombres corren detrás de sus voces

pero las voces van a la deriva

detrás de los taxis.

Más lejana que Tebas, Troya, Nínive

y los fragmentos de sus sueños,

Caracas, ¿dónde estuvo?

Perdí mi sombra y el tacto de sus piedras,

ya no se ve nada de mi infancia.

Puedo pasearme ahora por sus calles

a tientas, cada vez más solitario;

su espacio es real, impávido, concreto,

sólo mi historia es falsa.

 

Eugenio Montejo.

Ya hemos publicado anteriormente poemas de Montejo en Trazos de la memoria. Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas en 1938 y murió en Valencia en 2008. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Publicó más de diez libros de poesía, incluyendo algunos bajo heterónimos como Sergio Sandoval, Tomás Linden, Blas Coll y Eduardo Polo. El poema de hoy pertenece a su poemario Terredad.

Caracas… “esa maravillosa equivocación española”, como la llama Cabrujas en cierta ocasión. Hay tanto que decir sobre esta ciudad que es caos y cuyo único punto cierto parece ser el Ávila. Todo lo demás se deshace, cambia, se destruye… Y quizás nos preguntamos si no somos nosotros los que nos deshacemos en esta ciudad, y nuestra historia se vuelve falsa al no encontrar ya las señas de nuestra memoria. Ese parque infantil donde nos caímos, esa calle donde dimos nuestro primer beso, el lugar donde trabajamos por primera vez, todo eso se va desmoronando con el paso inexorable de Caracas, todo eso se pierde. Se pierden los patios, las calles, las casas. Todo se deconstruye y va ocultando, con edificios cada vez más altos y más hostiles, eso único que nos hace reconocernos en Caracas: la montaña. Caracas, ¿dónde estuvo? La ciudad en nuestra memoria es una ciudad diferente a la que recorremos. Cada vez estamos más aislados, cada vez la ciudad se concreta, cada vez nuestra historia se difumina más, mientras seguimos caminando…

@SaetasdeLuis