507. En la vida del más allá

Poema #507

En la vida del más allá

Ella estuvo conmigo por años, ¿o fue un momento? No puedo recordar. Tal vez la amé, tal vez no. Hubo una casa, después no hubo casa. Hubo árboles, pero ninguno permanece. Cuando nadie recuerda, ¿qué resta? Tú, cuyos momentos se han ido, que vagas como humo en la vida del más allá, dime algo, dime cualquier cosa…

Mark Strand

Nace en Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es considerado una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, también ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990 y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Actualmente da clases en Columbia University.

Recuerdos, piezas de historias, imágenes que hacen único a cada elemento. Entonces, ¿qué resta? Si aquello que los define desaparece han dejado de ser. Es así como ya no habrá árboles, ni casas, ni amor. Al no existir quién los recuerde, quien que los dibuje o los narre, no habrá quien los sueñe.

@LauraAlessR

458. Comiendo poesía

Poema #458.

Comiendo poesía.

 

Fluye tinta de las comisuras de mi boca.

No hay felicidad igual a la mía.

He comido poesía.

 

La bibliotecaria no puede creer lo que ve.

Sus ojos están tristes

y camina con las manos ocultas en su vestido.

 

Ya no están los poemas.

Es tenue la luz.

Los perros suben por las escaleras del sótano.

 

Sus pupilas en blanco,

sus patas rubias ardiendo como leños.

La pobre mujer patea y solloza.

 

Ella no entiende.

Cuando me arrodillo y lamo su mano,

grita.

 

Soy un hombre nuevo.

Le gruño, le ladro.

Salto alegremente en la libresca oscuridad.

 

Mark Strand.

Nace en Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es considerado una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, también ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Actualmente da clases en Columbia University.

Así como el espacio, el tiempo no es lineal. Vamos por la vida haciendo espirales o algunas otras figuras aún más incomprensibles, trazando un laberinto desorientado, incesante. En ocasiones, volvemos a puntos en los que ya hemos estado, y los encontramos de nuevo, diferentes, renovados. Mark Strand presenta hoy 26 de sus primeros poemas, después de tanto tiempo y, quién sabe qué poesía le gustará comer hoy en día. Devorar las palabras del poeta nos permite, en ciertas ocasiones, volver a la esencia, renovarnos en un eterno retorno atemporal.

@SaetasdeLuis

358. Incendio

Poema #358.

Incendio.

 

A veces había un incendio y yo entraba en él

y salía ileso y seguía mi camino,

y para mí era tan solo otra cosa que hacer.

En cuanto a apagar el fuego, dejaba eso a los demás,

que se precipitaban a la oleada de humo con escobas

y mantas para sofocar las llamas. Cuando atravesaban el fuego

se amontonaban para hablar de lo que habían visto

-cuán afortunados habían sido al ser testigos de los lustres del calor,

cómo acallaban las cenizas, pero más aún por haber conocido la fragancia

del papel en llamas, el sonido de las palabras en su último respiro…

 

Mark Strand.

Poeta canadiense de nacionalidad estadounidense, nace en 1934 y se dedica a la poesía, la narrativa, el ensayo, la crítica del arte y la escritura en general. Ha traducido, entre otros, a Rafael Alberti y Carlos Drummond de Andrade. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990, en 1991 obtuvo el Premio Bollingen y en 1999 su poemario Blizzard of one obtuvo el Premio Pulitzer. Vive en Nueva York, donde es profesor de la Columbia University.

El papel en llamas, el sonido de las palabras en su último respiro, el ejercicio de adentrarse en el incendio y seguir el camino. Hay algo en el fuego, en su danza secreta, en sus misterios, que nos habla con otro aire, con otra fragancia que pocos llegan a conocer. En cuanto a apagar el fuego, dejo eso a los demás, quizás sólo hacía falta una escalera para incendios.

@SaetasdeLuis

252. Luna

Poema #252.

Luna.

 

El hombre en la luna es un conejo en México

La luna es la hija olvidada del sol

Un incendio en la luna jamás es visible

La luna añora la visita de los pájaros

El sueño de la luna termina en oscuridad

La luna es el ojo del erudito

Vista de un lado, la luna aún es la luna

La luna tiembla en el cielo invernal

Las alas de la luna fueron lanzadas por la borda

El político de la luna -¡qué triste!

Vacía la luna y vacía tu corazón

La luna es una piedra que flota

La luna usa un capuz para dormir

Hubo un tiempo en que la luna tuvo piernas

Piero della Francesca nació en la luna

Un pavorreal vive en la luna cuando puede

Los caballos de la luna sólo tienen tres patas

Todas las almohadas de la luna se han vuelto piedra

Oh, y si la luna pudiera hablar sólo diría ‘Oh’

El dinero es basura en la luna

Los mormones sueñan con más lunas

Una mujer acostada con la luna llora mucho

El museo de la luna tiene iluminación deficiente

La luna toma las cosas a la ligera

Si la luna cayera, no impactaría la tierra pero solo por pulgadas

Cuídate de las barbudas secretarias de la luna

En un millón de años la luna cantará

 

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, y ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Vive en Nueva York, donde se desempeña como profesor de la Columbia University. Este poema pertenece a su libro “Chicken, Shadow, Moon & more” de 1999.

Los poemas de este libro tienen, en general, un estilo que recuerda a la unión libre de André Breton: a partir de una palabra (pollo, sombra, luna y más) surgen una sucesión de imágenes diversas que podrían ser continuadas infinitamente, de quererse así, mientras se continúe escuchando el murmullo incesante. De las imágenes que surgen para cada poema, algunas son más impactantes que otras, y muchas resultan enigmáticas e interesantes de descubrir y desarrollar. De todas ellas, cada lector tendrá, seguramente, las que más disfruta.

@SaetasdeLuis

158. Poema

Poema #158.

Poema.

 

Él entra a tientas por la puerta trasera,

camina en puntillas por la cocina,

la sala, el corredor,

sube las escaleras y entra

en la habitación. Se inclina

sobre mi cama y dice que ha venido

a asesinarme. El trabajo

se hará por etapas.

 

Primero, las uñas de mis pies

serán recortadas, luego los dedos de mis pies,

y así seguirá hasta que

nada reste de mí.

De su llavero, toma un pequeño instrumento

y comienza.

Escucho el Lago de los Cisnes

en el estéreo de un vecino, y comienzo a tararear.

 

No podría decir

cuánto tiempo ha pasado. Pero cuando despierto

le escucho decir que ha alcanzado mi cuello

y que no podrá continuar

porque está cansado. Le digo

que ha hecho suficiente,

que debe irse a casa y descansar.

Me da las gracias y se marcha.

 

Siempre me sorprende

cuán fácilmente se sacian

algunas personas.

 

Mark Strand.

Nace en Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es considerado una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, también ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Actualmente da clases en Columbia University.

No puedo evitar pensar en la Causa perdida de Armando Rojas Guardia, ¿lo será realmente? “Siempre me sorprende cuán fácilmente se sacian algunas personas”. Comenzamos con un ímpetu indetenible, pero a medida que vamos avanzando, y cuando ya nos acercamos al final, carecemos de las fuerzas para concretar aquello que realizamos. Quedamos saciados antes de cumplir lo que llegamos a hacer, convencidos de que era importante y necesario, y aceptamos que cualquiera nos dé dos palmadas y nos envíe a descansar. ¿Qué pasaría si no nos saciaramos tan fácilmente? Nos entregaríamos a lo que hacemos hasta finalizarlo, y probablemente pensaríamos mejor a qué nos entregamos.

@SaetasdeLuis

102. El regreso del gran poeta

Poema #102.

El regreso del gran poeta.

 

Cuando la luz cayó por un agujero en las nubes,

supimos que el gran poeta iba a llegar. Y lo hizo.

Una limusina con llantas blancas y vidrios ahumados

lo dejó. Y entonces, con una fluidez clara y muda

Él entró en la sala. Hubo un silencio. Sus alas eran grandes.

El corte de su traje, el ancho de la corbata, estaban fuera de moda.

Cuando habló, el aire parecía blanqueado por gritos imaginarios.

El gusano del deseo hurgaba en el corazón de todos los presentes.

Había lágrimas en sus ojos. El gran hombre estaba mejor que nunca.

“No hay que precipitarse”, dijo al terminar la lectura, “el fin

del mundo es sólo el fin del mundo tal como lo conocemos”.

Tan típico de él, pensaron todos. Luego se fue,

y el mundo fue un espacio en blanco. Hacía frío y el aire estaba en calma.

Díganme, ustedes allá afuera, de todos modos, ¿qué es la poesía? ¿puede alguien morir sin si quiera un poco?

 

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, así como ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”, al que pertenece este poema.

¿Qué es la poesía? Si alguien de los que lee estas palabras lo sabe con certeza, dígamelo. Recuerdo la frase que Eugenio Montejo repetía con frecuencia: “la poesía es la última religión que nos queda”. En este poema de Strand, vemos al gran poeta como un dios que desciende a la Tierra desde un agujero en las nubes, con enormes alas y una atmósfera blanca y celestial. ¿Qué lectura podría concedernos un hacedor como éste? Todos experimentamos la poesía de alguna manera, y en la voz del poema que escuchamos resuenan otras voces, “gritos imaginarios” que nos conectan con otras imágenes y con nuestras vivencias. Esto es lo que permite que el poema sea, a la vez, universal e individual. “No hay que precipitarse, el fin del mundo es sólo el fin del mundo como lo conocemos”.

@SaetasdeLuis

58. La noche, el porche

Poema #58.

La noche, el porche.

Mirar al vacío es aprender de memoria

el lugar donde todos habremos de terminar, y quedarnos al descubierto

ante el viento es sentir lo inasible en algún lugar cercano.

Los árboles pueden mecerse o estar quietos. El día o la noche pueden ser lo que deseen.

Lo que deseamos, más que una estación o un clima, es el consuelo

de ser extraños, al menos ante nosotros mismos. Éste es el quid

del asunto. Incluso ahora parece que esperamos algo

cuya aparición sería su desaparición, el sonido, digamos,

de unas pocas hojas que caen, o simplemente una hoja, o menos.

No hay fin a lo que podemos aprender. El libro allá afuera

nos lo dice, y nunca fue escrito con nosotros en mente.

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Publiqué otro de sus poemas aquí. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one” al que pertenece este poema. Vive en Nueva York, donde es profesor de la Universidad de Columbia.

“Incluso ahora parece que esperamos algo”, ¿qué? Estamos siempre a la expectativa, de que el poema genere algo en nosotros, de que el comentario nos responda algo, de que suceda algo. “No hay fin a lo que podemos aprender”, una imagen recurrente en la poesía de Strand es la de la vida como un libro, “el libro” que nos habla, que existe y en el que sólo somos unos personajes pasajeros, que continúa siempre y en el que sólo somos una breve aparición, el libro “nunca fue escrito con nosotros en mente”, como si eso, también, nos permitiera escapar a las palabras que ya están escritas y anotar, nosotros mismos, nuestra colaboración en ese libro que, de seguro, muchos desearíamos encontrar y hojear. El vacío siempre está ahí, la página en blanco, la incertidumbre y el lugar en el que terminaremos, quizás por eso cuando nos asomamos al vacío lo sentimos, también, dentro de nosotros.

@SaetasdeLuis