405. Huelga

Poema #405

Huelga

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga
de obreros de palomas
de chóferes de flores
de técnicos de niños
de médicos de mujeres.

Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.

Gioconda Belli

Nació en Managua, Nicaragua, en el año 1948. Una significativa parte de su obra posee un cargado tono erótico. Junto con Ernesto Cardenal y Claribel Alegría renovaron buena parte de la poesía en su país. Se opuso a la dictadura de Somoza, por lo que fue condenada a prisión, y la llevó a refugiarse políticamente en varios países, como México y Costa Rica. Ha publicado más de diez libros, principalmente de novela y de poesía.

Una huelga naciendo de cada cuerpo, una huelga para detener(nos). Crear un espacio de cuerpos desdibujados, donde no se reconozcan las individualidades: un momento para diluir(nos). Una huelga donde nazca el silencio para escuchar por primera vez: la ausencia.

@LauraAlessR

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322. Inmortalidad del reloj

Poema #322.

Inmortalidad del reloj.

 

Lo terrible es que,

aún cuando

el reloj se para,

sigue andando.

 

Fina García Marruz.

 

“Nociones elementales y algunas elegías” es el nombre del libro en el que esta poeta e investigadora cubana nacida en 1923 incluye este poema. Busca recuperar algunas de las certezas simples de la escuela básica (o elemental), y a través de esas sorpresas infantiles y esos juegos con el lenguaje, descubrir la esencia de la “primera y suficiente poesía”. Así, cada palabra parece cobrar una dimensión nueva, contener el asombro con el que aprendemos algo por primera vez, retomando esa sensibilidad de quien nunca ha sido tocado.

Tiempo. Una palabra que resuena en las agujas del reloj, que todos hemos escuchado alguna vez. Inmortalidad. Una búsqueda de adultos. La inmortalidad del reloj es simple: aún cuando se detiene, sigue andando. Y ahí está nuestro peso, nuestra imposibilidad. Si perdemos el tiempo, el tiempo nos perderá a nosotros, y lo terrible, también, es que nada que pueda hacer nuestro preciso invento al respecto. Somos hombres, y el tiempo sigue latiendo.

@SaetasdeLuis