596. Nocturno 2

Poema #596.

Nocturno 2.

 

Respira la noche,

bate sus claros espacios,

sus criaturas en menudos ruidos,

en el crujido leve de las maderas,

se traicionan.

Renueva la noche

cierta semilla oculta

en la mina feroz que nos sostiene.

Con su leche letal

nos alimenta

una vida que se prolonga

más allá de todo matinal despertar

en las orillas del mundo.

La noche que respira

nuestro pausado aliento de vencidos

nos preserva y protege

“para más altos destinos”.

 

Álvaro Mutis.

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Considerado uno de los grandes escritores hispanoamericanos contemporáneos. En 1953 aparece por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: “Los elementos del desastre”, personaje  que acompaña al escritor a lo largo de toda su obra. Ente los premios que ha obtenido destacan: Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997 y y el Premio Cervantes en 2001. Este poema pertenece a “Los trabajos perdidos”.

La noche. Para algunos es sólo un lugar donde refugiarse y desaparecer, para otros es el despertar de todos los fuegos. La noche renueva y altera la vida. Sus oscuridad nos envuelve y nos preserva, nos habla de los hilos que nos unen, que a veces pensamos que podemos ver en el reflejo de la luna. Y aguardamos, y esperamos, y nos mecemos en ella y sus respiraciones. ¿Qué dice la noche? Es un himno de silencio que nos preserva y espera.

@SaetasdeLuis

587. Nombres

Poema #578

Nombres

te llamas hoja húmeda, noche de apartamento
solo, vicisitud, campana, tersura y lascivia,
ingenuidad, lisura de la piel, luna llena, crisis
oh mi cueva, mi anillo de saturno, mi loto de
mil pétalos
Éufrates y Tigris, erizo de mar, guirnalda, Jano,
vasija, tórtola, S. y trébol
ovípara
uva, vellocino y petrificación
podrías llamarte…
pero tu nombre es
lecho, lavamanos, dentífrico, café, primer cigarrillo,
luego sol de taxis, acacia, también te llamas acacia
y six pi em -em- or half past six or seven,
cerveza y Shakespeare
y vuelves a llamarte hoja húmeda, noche de
apartamento solo
día tras día,
sí, tienes tantos nombres
y no te puedo llamar
todo tan absurdo como esas mañanas sin amor
que el espejo de los baños recoge y protege
todo tan desoladamente inabordable
todo tan causa perdida.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nacido en Barquisimeto, en el año 1930. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV, entre otras muchas cosas. Este poema pertenece a su poemario de 2004, “Poemas selectos”. Varios poemas de este autor han sido publicados anteriormente en Trazos de la memoria.

Variedad de palabras enlazadas para trazar la necesidad de llamar, de encontrar y de asir al otro. Pero aún sembrado en la belleza de la poesía es una causa perdida.  Existen hermosas obras gracias a causas perdidas.

 @LauraAlessR

566. Romance de la luna, luna

Poema #566.

Romance de la luna, luna.

 

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

 

Niño, déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,

que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises

mi blancor almidonado.

 

El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.

 

Cómo canta la zumaya,

¡ay cómo canta el árbol!

Por el cielo va la luna

con un niño de la mano.

 

Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la está velando.

 

Federico García Lorca.

mportante miembro de la Generación del 27. Poeta, prosista y dramaturgo español, nacido en Granada en 1898 y ejecutado en 1936 tras la sublevación militar de la guerra civil española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Con este poema abre su “Romancero gitano”, libro de amplio reconocimiento y que contiene algunos de sus más populares poemas.

Lo sabemos: la luna nos ha hipnotizado desde el origen de los tiempos, sus cambios nos hablan de nosotros mismos, ella nos refleja y nos altera, nos define. La luna parece aquí, en este romance, arrullar al niño, arrancarle lentamente la vida, que queda fuera del alcance de sus gitanos, incapaces de alcanzarlo antes de que cierre los ojos. La historia, muchas veces contada y muchas veces vivida, se vierte en una nueva forma, en las palabras de García Lorca.

@SaetasdeLuis

Romancero Gitano

Romancero gitano de Federico García Lorca, en Trazos de la memoria

565. Verano

Poema #565

Verano

La corta noche;

en el bajío permanece

la luna creciente.

Yosa Buson

Poeta y pintor japonés. Su auténtico nombre fue  Taniguchi Buson, nació en Osaka en 1716. Uno de los grandes maestros del Haikú en el siglo XVIII. Huérfano desde pequeño, fue recorriendo varios lugares de Japón aprendiendo sobre pintura y poesía. A la edad de 45 años contrae matrimonio y tiene una hija.  Dictaba clases sobre lírica japonesa. Falleció a los 68 años de edad.

El tiempo y la naturaleza. Una breve noche de verano, aunque la oscuridad se desvanece la luna permanece en el horizonte. Aún nos espera la luna, la noche no ha sido suficiente.

@LauraAlessR

537. Si no viene…

Poema #537

Si no viene
si no llega
déjalo estar

Ello está allí, siempre
como convocatoria

Si no viene
espera
La canción de la luna tiene su tiempo.

Hanni Ossott

Poeta venezolana. Nació el 14 de febrero de 1946. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la U.C.V. Entre sus poemarios se encuentran: “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”, “El reino donde la noche se abre”, “Casa de agua y de sombras”, entre otros. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre y el Premio Nacional de Poesía. Fallece el 31 de diciembre de 2002. Podrás encontrar otros poemas de ella publicados en Trazos de la memoria.

Esperar, a la luna solo hay que esperarla. Cuando llega se entrega poco a poco y por completo. Solo esperar y dejar que ello habite en nosotros como convocatoria. Quizás ello nos permita realizar de la noche la luz.

@LauraAlessR

533.Gota de lluvia

Poema #533

 Gota de lluvia

Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.

Toda la noche estaba en esa humedad sombría

que de repente

iluminó la luna.

José Emilio Pacheco

Escritor mexicano, perteneciente a la llamada “generación de los años 50″. Nació en 1939 en Ciudad de México. Ha obtenido importantes galardones a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de Periodismo Literario y el Premio Octavio Paz. Ya varios de sus poemas publicados en Trazos de la memoria.

Y toda la luz de la luna reposa en una simple gota de lluvia. La luz de la noche trasforma la humedad.

@LauraAlessR

439. La noche junto a mí…

Poema #439

La noche junto a mí
y tanto sol
adentro.

Ana María del Re

Nació en Caracas y es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Estudió la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde ejerció como docente desde 1975 hasta el año 2000. Cursó un Doctorado en Literatura en la Universidad de La Sorbona, en París y ha traducido a múltiples poetas italianos, así como textos del poeta francés Eugène Guillevic.

Sentir así, sin importar la hora o la fecha. En ocasiones, la noche es ella y se permite acompañarnos a plena luz del día. Durante la noche, es todavía más noche. La luna nos mira con envidia.

@LauraAlessR

392. Olmo

Poema #392.

Olmo.

Para Ruth Fainlight

 

Conozco el fondo, dice ella. Lo conozco con mi gran raíz labrada:

es lo que temes.

Yo no le temo: he estado allí.

 

¿Será el mar lo que oyes dentro de mí,

sus desazones?

¿O la voz de nada, que fue tu locura?

 

El amor es una sombra.

Cómo mientes y gimes por él

escucha: he aquí sus cascos: se fue, como un corcel.

 

Galoparé así toda la noche, impetuosamente,

hasta que tu cabeza sea una roca, tu almohada un prado pequeño,

resonando, resonando.

 

¿O prefieres que traiga el sonido de venenos?

He aquí la lluvia, con su gran sigilo.

Y aquí su fruto: blanco de estaño, como arsénico.

 

He sufrido la atrocidad de los atardeceres.

Calcinada hasta la raíz

mis filamentos rojos arden erguidos, un manojo de cables.

 

Ahora me fragmento en trozos que revolotean como estacas.

Un viento de tanta violencia

no tolerará espectador alguno: tengo que gritar.

 

La luna, también es despiadada: me arrastraría

con crueldad, por ser estéril.

Su fulgor me calcina. O quizás la he agarrado.

 

La suelto. La suelto

consumida y llana, como salida de cirugía mayor.

Cómo me poseen y dotan tus malos sueños.

 

Estoy habitado por un grito.

Cada noche alza vuelo

buscando, con sus ganchos, algo que amar.

 

Me horroriza este objeto oscuro

que duerme en mí;

el día entero siento sus suaves contornos emplumados, su malignidad.

 

Pasan nubes y se dispersan.

¿Serán aquellos los rostros del amor, aquellas palideces irrecuperables?

¿Será a causa de ellos que se agita mi corazón?

 

Soy incapaz de mayor sabiduría.

¿Qué es esto, este rostro

tan homicida en su ahogo enramado?

 

Sus ácidos viperinos besan.

Petrifica la voluntad. Estos son los errores aislados y lentos,

que matan, que matan, que matan.

 

Sylvia Plath.

 

Poeta y ensayista norteamericana. Nació en Boston en 1932 y se suicidó en Londres en 1963. Se casó con el poeta Ted Hughes en 1956 y se divorciaron en 1962, éste luego se encargó de promover la obra de Plath. Fue la primera poeta en recibir post-mortem el Premio Pulitzer.

¿Qué significa, si algo, el Olmo? Un gran árbol, imponente, que ha visto tanto, que conoce tanto, y que aún así ha padecido la dureza de ver su especie diezmada por la enfermedad. ¿Qué es la vida, la locura, el amor? Una imagen que nos habla de nosotros mismos, la naturaleza que nos responde lo que no preguntamos, que nos interpela sobre lo que somos, fuimos y podemos ser.

@SaetasdeLuis

356. Viento sobre la media luna

Poema #356.

Viento sobre la media luna.

 

El gran puente no llevaba hacia ti.

Te habría alcanzado hasta navegando

en las cloacas, a una orden tuya.

Pero ya las fuerzas, con el sol en los cristales

de los miradores, se iban agotando.

El hombre que predicaba bajo la Media Luna

me preguntó: “¿Sabes dónde está Dios?” Lo sabía

y se lo dije. Movió la cabeza. Desapareció

en un torbellino que arrastró a hombres y casas

y los alzó, muy altos, sobre la oscuridad.

 

Eugenio Montale.

Periodista, crítico musical y poeta italiano. Nace en Génova en 1896 y muere en Milán en 1981. Interrumpió sus estudios secundarios para estudiar canto, sirvió como oficial de infantería durante la Primera Guerra Mundial, en 1939 sus manifestaciones antifascistas hicieron que lo suspendieran como director del Gabinete Vieusseux, que dirigió desde 1929. Obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio Nobel de Literatura en 1975.

Hay media luna en Madrid. El gran puente no llevaba hacia ti. Aún desconozco hacia dónde lleva el camino. Sé dónde está Dios. El viento comienza a soplar.

@SaetasdeLuis

252. Luna

Poema #252.

Luna.

 

El hombre en la luna es un conejo en México

La luna es la hija olvidada del sol

Un incendio en la luna jamás es visible

La luna añora la visita de los pájaros

El sueño de la luna termina en oscuridad

La luna es el ojo del erudito

Vista de un lado, la luna aún es la luna

La luna tiembla en el cielo invernal

Las alas de la luna fueron lanzadas por la borda

El político de la luna -¡qué triste!

Vacía la luna y vacía tu corazón

La luna es una piedra que flota

La luna usa un capuz para dormir

Hubo un tiempo en que la luna tuvo piernas

Piero della Francesca nació en la luna

Un pavorreal vive en la luna cuando puede

Los caballos de la luna sólo tienen tres patas

Todas las almohadas de la luna se han vuelto piedra

Oh, y si la luna pudiera hablar sólo diría ‘Oh’

El dinero es basura en la luna

Los mormones sueñan con más lunas

Una mujer acostada con la luna llora mucho

El museo de la luna tiene iluminación deficiente

La luna toma las cosas a la ligera

Si la luna cayera, no impactaría la tierra pero solo por pulgadas

Cuídate de las barbudas secretarias de la luna

En un millón de años la luna cantará

 

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, y ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Vive en Nueva York, donde se desempeña como profesor de la Columbia University. Este poema pertenece a su libro “Chicken, Shadow, Moon & more” de 1999.

Los poemas de este libro tienen, en general, un estilo que recuerda a la unión libre de André Breton: a partir de una palabra (pollo, sombra, luna y más) surgen una sucesión de imágenes diversas que podrían ser continuadas infinitamente, de quererse así, mientras se continúe escuchando el murmullo incesante. De las imágenes que surgen para cada poema, algunas son más impactantes que otras, y muchas resultan enigmáticas e interesantes de descubrir y desarrollar. De todas ellas, cada lector tendrá, seguramente, las que más disfruta.

@SaetasdeLuis