452. Prueba de fuego

Poema #452.

Prueba de fuego.

 

Regresar a la esquina de la torpeza y el miedo

Sin medir los años de viudez

-con mujeres de luto

trasegando sus cantos bajo el parral-

Ni oír la flauta de la tierra

Desde hace tanto detenida en su sola melodía

 

Nos volveremos esa melodía

Pues nuestra línea dice que sólo permanecen

El adiós y el reencuentro

Canje cuyo fin es un pequeño funeral

En un cine de barrio

Y quizás el afán no sea sino volverse

Para encontrar entre las imágenes desvaídas

El propio rostro cambiado

Y cada vez más lejana toda maravilla

Y ya la suerte echada en dos o tres lances

-al menudeo como siempre-

Y sin nada virgen bajo la palabra

Salvo el desasosiego y la aventura

 

Cancelar el futuro

Ésa es la prueba de fuego

 

Luis García Morales.

Escritor venezolano nacido en Ciudad Bolívar, en 1929. Formó parte del gruo literario Sardio en 1958. Fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura en 1963, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). Este poema pertenece a la sección “Pasajes a paisajes imprevistos”, de su libro “De un sol a otro”.

Sucede que, con el paso del tiempo, uno se va dando cuenta de que sabe menos de lo que pensaba, de que la invencibilidad se agota, de que se vuelve sobre algunos errores y se cae con frecuencia. En ocasiones sucede que la melodía se acaba, que se cancela el futuro. Uno se vuelve, se encuentra -cambiado- entre las imágenes desvaídas y se enfrenta a la prueba de fuego. No parece haber otra alternativa.

@SaetasdeLuis

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66. Siempre

Poema #66.

Siempre.

 

Y escúchame zarpazo

Vieja fisonomía del tigre

en cuatro lenguas afiladas

soy tuyo y de tu pasión

indefenso

látigo sobre látigo

y el quejido abriéndose paso

entre sílabas inciertas

sílabas madres

y la espuma que se forma en los labios

de un idioma servil donde caigo

en busca de fuego

alimento útil    estrafalario alimento

del delirio y la duda

y no hallo sino la huella temblorosa

de un animal sin forma

interrumpido por tu zarpa

y una divagación que no envejece

 

Luis García Morales.

 

Nació en Ciudad Bolívar en 1929. Formó parte del famoso grupo literario Sardio en 1958. Fue jefe de Redacción de la “Revista Nacional de Cultura” en 1963, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). Este poema pertenece a su libro “De un sol a otro”.

El poema pertenece a la última parte de su poemario, “Pasajes a paisajes imprevistos”. En primera instancia, me parece que hablara del paisaje, del animal y de sí mismo, al mismo tiempo. Los versos del poema muestran la naturaleza en esas tres perspectivas, y percibo al poeta hablando de su “vieja fisonomía de tigre”, que siempre se juega la vida en el lenguaje, “entre sílabas inciertas”, en busca de fuego, de llama, de chispa, y en donde consigue “la huella temblorosa”, “una divagación que no envejece”. La experiencia de repetirse en la incertidumbre del poema, en siempre entregarse al zarpazo y a la pasión, a la esencia misma del acto creador.

Eterniza el instante, junto con la naturaleza del paisaje, del animal y de sí mismo, en esa búsqueda del fuego, “del delirio y la duda”, que siempre se repite y siempre se interrumpe en una divagación que no envejece. Las palabras son esa llama que queremos encender, un fulgor que no envejece mientras nos entregamos al lenguaje y a la imagen.

@SaetasdeLuis