237. Sólo al fondo del furor…

Poema #237

Sólo al fondo del furor…

Sólo al fondo del furor. A Ella, que burla mi carne, que
….desvela mi hueso, que solloza en mi sombra.

A Ella, mi fuerza y mi forma, ante el paisaje.

Tú que no me conoces, apórtame el olvido.
Tú que resistes,
resplandor de un grito, piernas en éxtasis, yo te destruyo,
….sangre amiga, enemiga mía, cruel lascivia.

Nuestras voces de bestias infieles trepando en una
habitación suntuosa sin puertas ni llaves.
Cuando me desgarra un soplo náutico de abejas, yo pierdo
tus óleos, tus imanes, una calesa de esteras en el vergel.

Mi Primera comunión es el hambre, las batallas.
¿Rueda mi frente en un aro,
….saltan mis ojos sobre la nieve pacífica?
¿Florecen campanas melodiosas en un abismo de miedo?

Después, sin designio, el rocío extiende por el mundo su
gran nostalgia de húmedos halcones.

Juan Sánchez Peláez

Poeta venezolano (1922-2003), nacido en Altagracia de Orituco, Guárico. Premio Nacional de Literatura en 1975, doctor honoris causa de la Universidad de Los Andes en el 2001. Entre sus poemarios se pueden nombrar: Elena y los elementos, Animal de costumbre, Aire sobre el aire, entre otros. En Trazos de la memoria publicamos ya varios de sus poemas. Se considera introductor de la modernidad poética en Venezuela.

Sólo al fondo del furor… renace la voz que pregunta por ella: sangre amiga, enemiga mía, cruel lascivia.  Ella que representa, que evoca, que describe. Esa persistencia que muestra la verdad del que habla, del que escribe. Se reconoce en su presente y pasado, desea que le aporten el olvido.  Ella, la que representa el desquite, no hace más que despertar las preguntas y extender el abismo: ¿Florecen campanas melodiosas en un abismo de miedo? Pero luego de las dudas y el miedo, sin designio el rocío extiende por el mundo su gran nostalgia. 

@LauraAlessR

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107. XVIII (Trilce)

Poema #107

XVIII (Trilce) 

Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloraras,
di, libertadora.

Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que tienen esta noche
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.

Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambas manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.

César Vallejo

Escritor peruano. Nace el 16 de marzo de 1892.Es como una de las grandes figuras de la poesía hispana, Su poemario “Trilce” (1922)  se inscribe dentro de las primeras obras de vanguardia. Fue enjuiciado y encarcelado. Escapando de las persecuciones de que fue víctima en el Perú, recorrió Francia, Rusia y España. Entre sus poemarios se encuentran: “Los Heraldos Negros” (1918), “España, aparta de mí este cáliz”  y  “Poemas Humanos”, los dos últimos publicados después de su muerte. Trabajó como periodista, docente y traductor.  Fallece en París,  un viernes 15 de abril de 1930.

Por esa voz que trasciende… porque aún nos quedas, en tu voz, en tus versos. Gracias Vallejo.

@LauraAlessR