Vacaciones

Vacaciones.

Estimados lectores, queremos informarles que nos hemos tomado unas vacaciones que durarán hasta el 01 de enero del 2013. Queremos aprovechar esta publicación para agradecerles a quienes nos leen constantemente, a quienes comentan, comparten y a quienes han cooperado con publicaciones. Gracias a todos ustedes estos Trazos de la memoria tienen forma y sentido, cobran cuerpo desde la niebla y nos motivan a seguir publicando para todos ustedes que han venido siguiendo al blog desde hace más de 388 días.

Agradecemos su comprensión, y los invitamos a (re)leer publicaciones antiguas durante estos días, que de aquí al año entrante quedan muy pocos días. Estaremos atentos igual a sus comentarios. Les deseamos unas felices fiestas, y un extraordinario año nuevo lleno de poesía y experiencias, entre otras muchas cosas.

Nos seguimos leyendo,

@LauraAlessR

@SaetasdeLuis

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317. Leí hasta altas horas de la noche

Poema #317

Leí hasta altas horas de la noche

Olvidada de las cuentas del día
y flotando en el ritornello de la lluvia
y del silencio
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
Mientras el agua parodiaba
la paz de las tuberías
y los demás se entregaban a la brutalidad
del sueño
y cada quien se perdonaba
mascullando indecencias
y yo también con ellos
me conciliaba y parecía
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
así Eliot
en medio de elevadas transcendencias
registraba
el trivial placer de haber leído
.                                    hasta altas horas de la noche
.
Pero yo
profana y atea
de trascendencia ninguna
sólo me multiplico en milagros
cuando leo
.                                  hasta altas horas de la noche

Lo he decidido con todas las garras:
.                                  será el único hueso de la belleza
.                                  que no entregaré
.                                  ni en el postrero aliento.
Márgara Russotto

Nacida en Palermo, Italia, en el año de 1946. Russotto se ha desempeñado como poeta, profesora universitaria y crítico literario. Ha sido reconocida con el Premio de Poesía de la Bienal “José Rafael Pocaterra” por su obra Brasa (Fundarte, 1979); con el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal por Tópicos de la retórica femenina (Monte Ávila, 1993); y con el Premio de Poesía de la Bienal “José Antonio Ramos Sucre” por Épica mínima (UDO, 1996). También podemos mencionar los poemarios Restos del viaje (Monte Ávila, 1979), Viola d’amore (Fundarte, 1986) y Éxtasis. Poemas apócrifos de Sor Juana (El pez soluble, 2000).

La noche, siempre cómplice de la literatura, se refleja en el poema de Russotto como ese sitio seguro, ajeno a cualquier perturbación de la vida cotidiana que le roba a la mujer tiempo preciado para disfrutar los placeres de la lectura. La voz poética encuentra, entre el susurro de la lluvia y la quietud de la madrugada, una trinchera protegida por el sueño de los otros, un espacio en el que la vida alrededor carece de importancia y sólo en las páginas de un libro pueden ocurrir milagros, trascendencias; encuentra, además, un lugar al que resulta casi delictivo renunciar. El contrapunto entre la condición femenina que requiere espacios para nutrir el alma y los “deberes” impuestos a la misma por la sociedad son el pilar de este poema que sirve como alegato, manifiesto, protesta, que busca defender con arrojo el sentimiento de plenitud que regala leer “hasta altas horas de la noche”.

Ezioly Serrano.

(Contribución)

102. El regreso del gran poeta

Poema #102.

El regreso del gran poeta.

 

Cuando la luz cayó por un agujero en las nubes,

supimos que el gran poeta iba a llegar. Y lo hizo.

Una limusina con llantas blancas y vidrios ahumados

lo dejó. Y entonces, con una fluidez clara y muda

Él entró en la sala. Hubo un silencio. Sus alas eran grandes.

El corte de su traje, el ancho de la corbata, estaban fuera de moda.

Cuando habló, el aire parecía blanqueado por gritos imaginarios.

El gusano del deseo hurgaba en el corazón de todos los presentes.

Había lágrimas en sus ojos. El gran hombre estaba mejor que nunca.

“No hay que precipitarse”, dijo al terminar la lectura, “el fin

del mundo es sólo el fin del mundo tal como lo conocemos”.

Tan típico de él, pensaron todos. Luego se fue,

y el mundo fue un espacio en blanco. Hacía frío y el aire estaba en calma.

Díganme, ustedes allá afuera, de todos modos, ¿qué es la poesía? ¿puede alguien morir sin si quiera un poco?

 

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, así como ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”, al que pertenece este poema.

¿Qué es la poesía? Si alguien de los que lee estas palabras lo sabe con certeza, dígamelo. Recuerdo la frase que Eugenio Montejo repetía con frecuencia: “la poesía es la última religión que nos queda”. En este poema de Strand, vemos al gran poeta como un dios que desciende a la Tierra desde un agujero en las nubes, con enormes alas y una atmósfera blanca y celestial. ¿Qué lectura podría concedernos un hacedor como éste? Todos experimentamos la poesía de alguna manera, y en la voz del poema que escuchamos resuenan otras voces, “gritos imaginarios” que nos conectan con otras imágenes y con nuestras vivencias. Esto es lo que permite que el poema sea, a la vez, universal e individual. “No hay que precipitarse, el fin del mundo es sólo el fin del mundo como lo conocemos”.

@SaetasdeLuis

92. Poema 12

Poema #92.

Poema 12.

 

Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se respiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, se despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

se retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden, y se entregan.

 

Oliverio Girondo.

Poeta argentino (1891-1967) nacido en Buenos Aires, en el seno de una familia adinerada que le procuró una esmerada educación en importantes centros educativos europeos. Estudió Derecho y, muy pronto, a raíz de sus contactos con los poetas exponentes de la vanguardia europea, publicó en 1922 su primer libro de poemas, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”.

Éste es uno de esos poemas que resultan especialmente difíciles de declamar, por sus repeticiones y por lo que va narrando se vuelve, además de complicado, único en su lectura. Cada persona a la que he escuchado recitar este poema lo hace a su manera, con sus ritmos y con sus pausas que alteran la imagen y le dan una sensualidad particular al texto. Esto me parece admirable del poema, que pueda ser declamado de tantas formas distintas, y de parecer un poema diferente en muchas ocasiones. Por supuesto, con el tema del que se habla siempre claro, pero a la vez tan diferente como puede ser entre distintas personas. A través de la enumeración, del ritmo y de la forma particular con la que estructura e hilvana cada una de las palabras, Girondo crea este magnífico y sensual poema.

@SaetasdeLuis