519. Detener la palabra…

Poema #519

Detener la palabra…

Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.

Roberto Juarroz

Fue un ensayista, traductor y crítico literario argentino. Nació el 5 de octubre de 1925. Fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras y catedrático universitario por más de treinta años. La parte más importante de su obra está reunida en un volumen numerado bajo el título de Poesía vertical. Fallece el 31 de marzo de 1995. Publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

Detener la palabra un segundo antes para que nazca lo imposible. Entre la evocación y el silencio habita el instante de creación, el refugio de la imagen. Esperar para que palabra y su expresión sean realmente sustancia de la imaginación.

@LauraAlessR

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432. El lugar del crimen

Poema #432.

El lugar del crimen.

 

Más allá de la sombra

te delatan tus ojos,

y te adivino tersa,

como un mapa extendido

de asombro y de deseo.

Date por muerta

amor,

es un atraco.

Tus labios o la vida.

 

Luis García Montero.

 

Poeta y ensayista granadino, nacido en 1958. Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1994 y, entre otros, el Premio Loewe y el Premio Adonais. Es considerado una de las voces más significativas de la poesía española contemporánea.

Un fragmento del infinito que extraemos como un mapa extendido, un fragmento del enigma que se nos concede, una secuencia de palabras que nos delatan como los rufianes que somos: tus labios o la vida.

@SaetasdeLuis

394. Leyenda

Poema #394.

Leyenda.

 

Mis enemigas prudentes, mis guantes que decapitan días

lluviosos, un valle negro para la huida de mis sienes.

Anoche multitud de pájaros y bueyes invadieron estas

calles sumisas. Yo miraba y me decía: ‘Bajo la tempestad

una rueca hila niños delgados, el demonio enloquece las

aguas taciturnas’. Anoche yo no había nacido todavía. De

allí el desfile, las nupcias terriblemente lejanas, el parque de

fulminante rocío.

 

No existimos; sin embargo el mar aplacaría tu graciosa

cabellera, y los remolcadores izarían tulipanes llameantes

para abrevar en tus labios deshechos por el amor.

 

Juan Sánchez Peláez.

 

Elena y los elementos, su primer poemario, fue publicado en 1951. En 1922, en Altagracia de Orituco, nació este poeta venezolano que publicaría a lo largo de su vida una serie de libros que lo llevarían a obtener el Premio Nacional de Literatura en el año 1975. Vivió un tiempo en Chile, donde se relacionó con el grupo de poetas surrealistas La mandrágora.

Una sucesión de potentes imágenes relatan una historia que va de un pasado de ensueño a una inexistencia presente. El poema niega el mundo que abre, y aún así en él se mueven la noche, el amor, el (des)encuentro.

@SaetasdeLuis