532. [De fijo nadie sabía sus orígenes]

Poema #532.

 

De fijo nadie sabía sus orígenes.

Era un ser crepuscular,

remoto.

Absuelta de toda edad

y vueltos los ojos al pasado,

cruzó y desapareció por estas calles solas

como caída de otros mundos.

Era una errancia sin nombre

y sin destino que trajinaba

hasta el fin sus propios pasos.

¿Un signo mitológico?

Secretos hilos que nadie jamás

hubiese podido destejer

acaso la movían por la tierra,

ausente, huraña, abstraída

de su voluntad, ensimismada

en el rumor de otras memorias.

Ser irreal solapado en las penumbras.

¿Rara ave de invierno?

Figuración sombría del azar que pasaba rotando

como una rueda sobre sí misma

y rozaba apenas los bordes de la vida.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

El laberinto de los orígenes, los infinitos hilos que nos conectan con los demás, con otros tiempos, con otras opciones. La infinidad de las posibilidades reducida a una en cada instante; signados por la mitología, la historia y el tiempo buscamos avanzar sin tener muy claro hacia dónde.

@SaetasdeLuis

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509. En nosotros…

Poema #509

En nosotros
la plenitud
del relámpago

Ana María del Re

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura en La Universidad de La Sorbona (París).

En la noche más oscura, cuando la imagen insiste en esconderse, cuando ya no exista esperanza. Cuando estalle la tormenta, cuando la intemperie sea aún más inclemente y el laberinto se extienda en el horizonte, deseo: en nosotros la plenitud del relámpago…

@LauraAlessR

458. Comiendo poesía

Poema #458.

Comiendo poesía.

 

Fluye tinta de las comisuras de mi boca.

No hay felicidad igual a la mía.

He comido poesía.

 

La bibliotecaria no puede creer lo que ve.

Sus ojos están tristes

y camina con las manos ocultas en su vestido.

 

Ya no están los poemas.

Es tenue la luz.

Los perros suben por las escaleras del sótano.

 

Sus pupilas en blanco,

sus patas rubias ardiendo como leños.

La pobre mujer patea y solloza.

 

Ella no entiende.

Cuando me arrodillo y lamo su mano,

grita.

 

Soy un hombre nuevo.

Le gruño, le ladro.

Salto alegremente en la libresca oscuridad.

 

Mark Strand.

Nace en Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es considerado una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, también ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Actualmente da clases en Columbia University.

Así como el espacio, el tiempo no es lineal. Vamos por la vida haciendo espirales o algunas otras figuras aún más incomprensibles, trazando un laberinto desorientado, incesante. En ocasiones, volvemos a puntos en los que ya hemos estado, y los encontramos de nuevo, diferentes, renovados. Mark Strand presenta hoy 26 de sus primeros poemas, después de tanto tiempo y, quién sabe qué poesía le gustará comer hoy en día. Devorar las palabras del poeta nos permite, en ciertas ocasiones, volver a la esencia, renovarnos en un eterno retorno atemporal.

@SaetasdeLuis

428. Laberinto

Poema #428.

Laberinto.

 

Yo he bebido aguas de oro de la mujer amada

Yo he bebido sangre sudor y lágrimas

de la amistad de la mujer amada

Vapuleado por los celos y las incomprensiones

he bajado a los dos infiernos y he visto

una gran sombra y una puerta secreta

 

Víctor Valera Mora.

Poeta venezolano, nació en Valera en 1935 y falleció en Caracas en 1984. Se graduó en sociología por la Universidad Central de Venezuela, en 1961. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez estuvo preso durante cinco años por motivos políticos. También fue miembro fundador de la Pandilla de Lautréamont. En 1969 reside en Mérida, donde trabaja por un tiempo en la Dirección de Cultura de la Universidad de los Andes.

Desciende uno y se pierde en el laberinto, deseando tener la fortuna de poder seguir el hilo de Ariadna, luz suficiente en la desorientada oscuridad a la que se baja vapuleado. Ronda por ahí una gran sombra, y parece haber muchos más caminos de los que vemos. Estamos, sin duda, en un laberinto.

@SaetasdeLuis

359. Ningún amor cabe en un cuerpo solamente

Poema #359

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque abarquen sus venas el tamaño del mundo;
siempre un deseo se queda fuera,
otro solloza pero falta.

Lo sabe el mar en su lamento solitario
y la tierra que busca los restos de su estatua;
no basta un solo cuerpo para albergar sus noches,
quedan estrellas fuera de la sangre.

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque el alma se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos entregue la hora que retiene.
Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra;
dos ojos ven apenas pocas nubes
pero no saben dónde van, de dónde vienen,
qué país musical las une y las dispersa.
Ningún amor, ni el más huidizo, el más fugaz,
nace en un cuerpo que está solo;
ninguno cabe en el tamaño de su muerte.

Eugenio Montejo

Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Se han publicado varios de sus poemas anteriormente en Trazos de la memoria. Fallece en Valencia, el 5 de junio de 2008.

En un cuerpo que está solo no puede nacer el amor. El amor necesita compañía, espacio, tiempo… El amor necesita del otro, de su forma y de su sustancia. Cuando se ama existe otro que nos acompaña de mil maneras diferentes, y se multiplican las formas de ver el mundo, de contemplar la belleza y de aceptar la muerte. El amor crea un universo donde todo está y todo falta, un lugar para encontrarse y para perderse, un laberinto muy pesado. Este universo, esta creación, no cabe en un cuerpo solamente.

@LauraAlessR

338. Buenos Aires

Poema #338.

Buenos Aires.

 

Y la ciudad, ahora, es como un plano

de mis humillaciones y fracasos;

desde esa puerta he visto los ocasos

y ante ese mármol he aguardado en vano.

 

Aquí el incierto ayer y el hoy distinto

me han deparado los comunes casos

de toda suerte humana; aquí mis pasos

urden su incalculable laberinto.

 

Aquí la tarde cenicienta espera

el fruto que le debe la mañana;

aquí mi sombra en la no menos vana

 

sombra final se perderá, ligera.

No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.

 

Jorge Luis Borges.

 

Es considerado uno de los más importantes escritores argentinos del siglo XX. Nació en Buenos Aires en 1899 y falleció en Ginebra en 1986. Su primer poemario se titula “Fervor de Buenos Aires”, y lo publica en 1923.

Siempre existe, aunque viajemos mucho, aunque seamos nómadas infatigables, esa ciudad, esa memoria a la que estamos atados, ese lugar que guarda algo de nosotros. Está entramada de recuerdos y de imágenes, un laberinto por el que caminamos entre distintos tiempos. Y, pues sí, en ocasiones no sabemos si lo que nos une a una ciudad es el amor o el espanto… y caminamos.

@SaetasdeLuis

228. [Algo]

Poema #228.

 

Algo

invisible

vuela

de pronto

frente

a ti

mientras

tu mano dibuja

en el vacío

una inexistente

mañana

que no pudiste

retener

en tu memoria.

 

José Ramón Medina.

Poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en Venezuela y en el extranjero. Miembro del grupo Contrapunto y de la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a la segunda parte de su libro “Aún en el otoño” titulada “El sutil hilo de Ariadna”.

En ocasiones, el poema es sólo eso: algo. Algo invisible, inasible, que vuela de pronto frente a nosotros, que apenas percibimos, casi de manera sobrenatural, y de repente pasa; y si no lo plasmamos, si no lo logramos retener, se nos escapa de la memoria, se quiebra como el sutil hilo de Ariadna y quedamos perdidos en los laberintos del tiempo y del recuerdo, en el vacío.

@SaetasdeLuis