403. La higuera

Poema #403

La higuera

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste…

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
“Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto”.

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
“Hoy a mí me dijeron hermosa”.

Juana de Ibarbourou

Conocida popularmente como Juana de América. Nació en Melo, Uruguay, en 1892 y murió en Montevideo en 1979. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura uruguayo en 1959. En 1950 fue designada para presidir la Sociedad Uruguaya de Escritores. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer de su país en obtener tal distinción.

Poemas de momentos. Hay versos que rememoran tiempos pasados, este poema es quizás el primero que leí en mi vida. Lo memoricé porque mi madre siempre lo repetía. Ella estuvo de visita esta temporada navideña y entre conversaciones salieron a relucir estos versos. Hoy comparto este pequeño pa(i)saje mi vida con vosotros.

@LauraAlessR

Anuncios

114. SOLO LA LIBERTAD

Poema #114.

SOLO LA LIBERTAD.

 

Ni la agilidad zurciendo venados en el resuello.

Ni la juventud a trancos de durazno y sonrosada andadura.

Ni la belleza en su nicho de aire implacable.

 

SOLO LA LIBERTAD.

SOLO LA LIBERTAD.

 

Ana Enriqueta Terán.

 

Poeta venezolana, nacida en Valera, el 4 de mayo de 1918. De una poética muy personal, con una visión mágica del universo cotidiano, incorpora no sólo un novedoso trabajo del verso, sino también la posibilidad de indagar lo real tomando como punto de partida la imagen como objeto alquímico. Comienza escribiendo sonetos y siguiendo las formas tradicionales, que va quebrando a lo largo de su obra. Este poema pertenece a su libro “Casa de hablas”, con poemas escritos entre 1975 y 1980. Monte Ávila realizó una compilación de su poesía en un libro titulado de la misma manera.

Tanto escribir, para ir dándonos cuenta a medida que transcurre el tiempo que es poco lo que queda en nosotros, que es muy probable que nos hayamos equivocado incontables veces; que nos queda poco de tanto delirio, de tanta alquimia y tanta escritura; que acumulamos errores y aciertos por igual en experiencias ya pasadas, y nada objetivas. Hay palabras a las que nos aferramos creyendo que nos liberan, esperanzados, buscando que ellas nos justifiquen más allá del tiempo. ¿Qué nos queda, después de todo? Cuando ya la agilidad, la juventud, la belleza se fueron… Algunos quizás aún tengamos el consuelo de la libertad, solo la libertad

@SaetasdeLuis

La vejez

Poema selecto.

La vejez.

 

¿Acaso puedo sacudir esta historia arrugada con olor a polvo?

Peinando los hilos que la bordean recuerdo tardes de naftalina,

lámparas barrocas con bombillos en forma de vela, y la sala que gira

alrededor de los muebles que no cambian, que no se mueven.

 

¿Es el delirio de esta alfombra multicolor el que matiza mis sueños?

Estoy atrapado, de alguna forma, en este cuarto que da vueltas

Ventanas en todos lados, pero ninguna puerta. El espacio sacude

olores de antigüedad y una nube gris que me cierra los párpados.

 

Toso. Recuerdo. Sueño. Toso delirios de otros tiempos que se escabullen.

Sobre la alfombra, con los brazos y las piernas estirados, veo una luz que me ronda.

Es el tiempo: el ensueño envuelve mis recuerdos, y no es más que un sudario.

 

Juan Luis Mamen Llumás.

 

Especialmente reconocido por sus cuentos y novelas, pero también un notable poeta, Juan Luis Mamen Llumás nace en Argentina, en 1901 y muere en Lisboa, en 1986. Colaboró durante toda su vida en múltiples revistas en todo el continente latinoamericano, y publicó una veintena de libros en ediciones de poco tiraje que no se consiguen con facilidad. Ha sido antologado en algunas ediciones de literatura argentina, especialmente señalando sus relaciones con otros escritores como Jorge Luis Borges y Gonzalo Rojas.

Este poema, que a primera vista nos parece algo vetusto, algo cansado, algo desbordado, fue escrito cuando el poeta contaba con veinte años. Cuenta la anécdota que fue escrito para su abuelo, quien estaba cerca de la muerte, y en quien veía claramente la forma de la vejez, como justificación vital para hablar de un tiempo que no es más que una construcción en la que estamos atrapados: un reloj de arena que nos aplasta.

@Trazosdelamemoria