550. El arroyo

Poema #550.

El arroyo.

 

Ha pasado mucha agua bajo los puentes

y enormes cantidades de sangre

Pero a los pies del amor

corre un gran arroyo blanco

Y en los jardines de la luna

en los que cada día se celebra tu fiesta

ese arroyo canta mientras duerme

Y esa luna es mi cabeza

donde gira un enorme sol azul

Y ese sol son tus ojos

 

Jacques Prévert.

Poeta y guionista francés, nace en 1900 y fallece en 1977. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial, así como el tiempo de entreguerra y de posguerra, todo esto lo afectó y puede notarse en muchos de sus poemas, así como en los temas que trabaja en su escritura. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario.

Ha pasado mucha agua -y mucha poesía- bajo los puentes y los días. Ha pasado mucho y continúa fluyendo mucho; lo sabemos, es un cauce inagotable. Es así, el arroyo canta mientras duerme, y en cada trazo, en cada memoria, un enorme sol que son tus ojos, día tras día, trazo tras trazo. Las palabras, embuidas de sencillez, se extienden por el mundo abriendo perspectivas: lo importante es lo que te dice la palabra, lo que te hace ver.

@SaetasdeLuis

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247. Las hojas muertas

Poema #247

Las hojas muertas

Oh, me gustaría tanto que recordaras
los días felices cuando éramos amigos…
En aquel tiempo la vida era más hermosa
y el sol brillaba más que hoy.
Las hojas muertas se recogen con un rastrillo…
¿ves? no lo he olvidado…
Las hojas muertas se recogen con un rastrillo
los recuerdos y las penas, también.
Y el viento del norte se las lleva
en la noche fría del olvido
¿ves? no he olvidado
la canción que tú me cantabas.

Es una canción que nos acerca
tú me amabas y yo te amaba
vivíamos juntos
tú, que me amabas, y yo, que te amaba…
Pero la vida separa a aquellos que se aman
silenciosamente sin hacer ruido
y el mar borra sobre la arena
el paso de los amantes que se separan.

Las hojas muertas se recogen con un rastrillo.
Los recuerdos y las penas, también.
Pero mi amor, silencioso y fiel
siempre sonríe y le agradece a la vida.
Yo te amaba, y eras tan linda…
¿Cómo crees que podría olvidarte?
En aquel tiempo la vida era más hermosa
y el sol brillaba más que hoy
eras mi más dulce amiga,
mas no tengo sino recuerdos
y  la canción que tú me cantabas,
¡siempre, siempre la recordaré!

Jacques Prévert

Poeta y guionista francés, nace en 1900. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario. Fallece en 1977.

El placer de la palabra, el placer de la poesía. Esa infinita posibilidad de decir en el poema. El amor, el olvido, la poesía puede encerrar en sus versos un sentimiento. Y así, entre hojas sueltas, hojas de libros o cuadernos, la poesía espera paciente por el lector. Ese lector que avive el sentimiento, haciéndolo renacer en cada lectura. Poemas para ser recordados siempre, poemas como tiempos felices, como amores lejanos.

@LauraAlessR

198. El escolar perezoso

Poema #198.

El escolar perezoso.

 

Dice no con la cabeza

pero dice sí con el corazón

dice sí a lo que quiere

dice no al profesor

está de pie

lo interrogan

le plantean todos los problemas

de pronto estalla en carcajadas

y borra todo

los números y las palabras

los datos y los nombres

las frases y las trampas

y sin cuidarse de la furia del maestro

ni de los gritos de los niños prodigios

con tizas de todos los colores

sobre el pizarrón del infortunio

dibuja el rostro de la felicidad.

 

Jacques Prévert.

Poeta y guionista francés, nace en 1900 y fallece en 1977. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial, así como el tiempo de entreguerra y de posguerra, todo esto lo afectó y puede notarse en muchos de sus poemas, así como en los temas que trabaja en su escritura. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario.

El poeta se pone de lado del niño, de la creatividad y la felicidad y no del lado de la autoridad y del infortunio. El poema trae consigo, a mi parecer, un aire musical e infantil; es un juego, un juego con la poesía, con las palabras, con las imágenes y con la historia que cuenta. El alumno del que habla el poema se niega a ser “civilizado”, a pensar y entregarse al orden que conforma la escuela, el profesor y la sociedad. No es realmente perezoso, se entrega con el corazón “a lo que quiere”, a la carcajada, a borrar y a dibujar el rostro de la felicidad. Se entrega a lo que siente, y transforma, así, el “pizarrón del infortunio”. No deja de lado lo que lo apasiona: niega con la cabeza, pero asiente con el corazón.

Como dice la dedicatoria de El Principito: “Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan).”

@SaetasdeLuis