442. Trazos III

Poema #442.

Trazos.

 

III.

Blanco

en cada pliegue

en cada minúscula

hendidura

 

Ana María del Re.

Repetimos a la autora, en una continuidad de trazos, así que ya lo saben: poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura por la Universidad de La Sorbona (París).

Antonio Gamoneda insiste con mucha frecuencia en que la poesía es “lo que ocurre entre una inexistencia y otra inexistencia”, esa brecha que abrimos, ese espacio entre silencios, entre blancos. Estos trazos abren ese espacio, conscientes de que vuelve, de que existen entre las hendiduras y los resquicios del silencio, de la inexistencia, de la blancura de fondo sobre la que trazamos con forma de palabras una chispa de existencia. Efímero ejercicio.

@SaetasdeLuis

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440. Trazos I

Poema #440.

Trazos.

 

I

No escribes el poema

sino su nostalgia

su íntima penuria

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura por la Universidad de La Sorbona (París). Ha traducido poetas italianos como Ungaretti, Saba, Montale y Mussapi. También tradujo al poeta francés Eugène Guillevic.

Pintar la vida -y la escritura- a trazos que alumbren la blanca oscuridad de su lienzo. Escribir en presente la nostalgia del pasado, la añoranza de eternidad, el instante convertido en permanencia efímera. Abrir la ventana de la inexistencia, compartir ese fragmento de nostalgia que es también parte de nosotros, gesto, trazo.

@SaetasdeLuis.

422. Verano 1966

Poema #422.

Verano 1966.

 

Cuando me extiendo junto al mar,

existe el agua y su palpitación

y un cielo azul cuya profundidad

es demasiado grande para mí.

 

Sentir el mar, su lentitud viviente,

es la magnificencia y el olvido,

pero sentir la vida de los camaradas

en ser el camarada de uno mismo.

 

El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,

pero la razón que hay en nosotros

existirá aún cuando este cielo

hay sido borrado por el viento y el frío.

 

Antonio Gamoneda.

 

Poeta español nacido en Oviedo, en 1931. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ciudad donde reside desde hace más de tres años. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1988; el Premio Europa 1993; y el Premio Cervantes, en 2006. Formó parte de la resistencia intelectual al franquismo. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las voces importantes de la poesía española actual.

Soberbia es pensar que las razones contenidas en nosotros perdurarán luego de que el cielo se borre. Ese cielo, sin embargo, el de ese verano del ’66, se borra pronto, con el cambio de las estaciones; y continúa la razón de los camaradas, la lucha ante injusticias y durezas. Las estaciones cambian con vertiginosa velocidad, y uno aprende con ellas a escuchar sus ritmos, a seguirlos, a adaptarse a ellos. Todo aquel que ha escuchado hablar a Gamoneda por un rato, sabe ya que él insiste en decir que un poema es, para él, lo que ocurre entre una inexistencia y otra inexistencia. El poema “abre” allí un espacio, y se instaura, nada más que un instante, un trazo de la memoria.

@SaetasdeLuis

390. Lo no dicho

Poema #390.

Lo no dicho.

 

ahora empezamos la conversación

las palabras ocultan

lo que ha pasado

antes

más allá de nosotros

sin salida

 

todavía no lo sabes

 

extiendes los brazos

piensas que estoy

en el mismo lugar

en que me dejaste

 

miras alrededor

te alejas

por un callejón sin salida

 

estás ahí

inmóvil poco clara

la verdad llega despacio

a tu corazón

 

nuestras palabras se quedan sin techo

 

Tadeusz Rózewicz.

 

Nace en Polonia en el año 1921, poeta y escritor perteneciente a la primera generación que nació y creció después de la independencia de su país en 1918. Ha escrito una extensa obra, incursionando en múltiples géneros literarios, y ha recibido una considerable cantidad de premios y menciones significativos a lo largo de su carrera. Este poema pertenece a Siempre fragmento, poemario publicado en 1996.

Las palabras no dichas nos aplastan de intemperie, de vastedad inexorable. Podemos intentar comenzar de nuevo la conversación, pero la inexistencia nos abruma. Caemos en cuenta de que ya no hay salida, no hay palabras, no estamos en ningún lugar.

@SaetasdeLuis

197. Musa

Poema #197

Musa

Cuando consigo enmudecer

Cavas mi garganta

dispones de mi casa

Azotas mi memoria con tu inexistencia

dibujas en mi rostro la serenidad de un árbol

festejas mis llagas

me provocas a la escarpadura de tu laberinto

estremeces cada suelo que ordeno

me quieres meteorito contra tu vientre

convocas multitudes a mi pecho

atraes mi nave hacia tu abismo

hincas tu voz en este cúmulo de sables que soy

Tornas en quietud cuando te sacias

ordenas el polvo del fragor divino

..

Creas el silencio

Hernán Zamora

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en 1964. Arquitecto, egresado de la Universidad Simón Bolívar en 1988. Participó en el taller de poesía del Centro de Estudios Rómulo Gallegos entre 1998 y 1999. Con su primer poemario, “Desde el espejo del baño” obtuvo el XIII Premio de Poesía Fernando Paz Castillo.

La danzarina del abismo. Cuando dormita el silencio inicia tu canto, musa. Embelesas mientras conduces hacia el abismo.  Arrebatas inesperadamente y embelleces un momento fugitivo. A tu ritmo mueves la hechura y el ánimo a lugares insospechados. Te haces presencia, luego cuerpo, te diluyes, ardes y desapareces. Es que eres fuertemente inasible. De tu danza nos queda el recuerdo, el último resplandor y el silencio.

@LauraAlessR