118. [Narciso y biombo]

Poema #118.

 

Narciso y biombo:

uno al otro ilumina,

blanco en lo blanco.

 

Matsuo Bashō.

Nacido como Matsuo Kinsaku en Ueno, 1644; fallecido en Osaka, 1694. Fue el poeta más famoso del período Edo de Japón. Durante su vida, Bashō fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga. Es considerado uno de los cuatro grandes maestros del haikú junto a Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki. Bashō cultivó y consolidó el haikú con un estilo sencillo y con un componente espiritual. Su poesía ha conseguido renombre internacional, y en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales.

Al respecto de este poema, Octavio Paz dice que “traza en tres líneas la figura de la iluminación y, como si fuese un copo de algodón, sopla sobre ella y la disipa. La verdadera iluminación, parece decirnos, es la no-iluminación.

El haikú ofrece, en su sencillez, infinitas interpretaciones, nos da un pequeño agujero en la página a través del cual podemos vislumbrar una realidad, un instante. En este poema, como dice Octavio Paz, pareciera que el poeta dibuja con nitidez la claridad y luego nos la difumina con otro de sus trazos. Dos blancuras superpuestas, y la negación de la espiritualidad como la mayor de las espiritualidades. Un rasgo clásico de las filosofías orientales que también vemos en el Tao Te King: “El Tao que puede ser expresado. no es el verdadero Tao.”

@SaetasdeLuis

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100. Sereno

Poema #100.

Sereno.

Bosque de Courton, julio 1918.

 

Después de tanta

niebla

una

a una

se revelan

las estrellas

 

Respiro

el fresco

que me deja

el color del cielo

 

Me reconozco

imagen

pasajera

 

Presa en un giro

inmortal

 

Giuseppe Ungaretti.

 

Poeta italiano. Nació en Alejandría, Egipto (1888), y murió en Milán, Italia (1970). Considera importante no sólo el desarrollo de una nueva métrica y una sintaxis diferente, sino la búsqueda de un nuevo valor de la palabra, reduciéndola a sus elementos esenciales. Busca la palabra desnuda, precisa: recupera su sentido, preserva su pureza. Ya publicamos un poema de él anteriormente: Mañana.

En días como hoy, especialmente, hemos de reconocernos como imágenes pasajeras, no más que trazos de la memoria. Cuando nos damos cuenta de la vastedad del mundo, de los giros inmortales de los que somos una parte ínfima, sólo nos queda eso. El ciclo de los días se repite, la niebla continuará despejándose y revelando el cielo estrellado mucho después de que ya no estemos, como también lo hizo mucho antes. El color del cielo permanecerá, inmortal, mucho más allá de cualquier acción que realicemos. Efímeros en todo lo que hacemos, aunque nos parezca una hazaña inconmensurable, somos una imagen pasajera en un paisaje enorme, inmenso, que nos ilumina.

@SaetasdeLuis

Gracias.

42. Mañana

Poema #42.

Mañana.

Me ilumino

de inmenso.

 

(Mattina.

M’illumino

d’immenso.)

 

Giuseppe Ungaretti.

 

Poeta italiano, nació en Alejandría, Egipto, y murió en Milán, Italia (1888-1970). Considera importante no sólo el desarrollo de una nueva métrica y una sintaxis diferente, sino la búsqueda de un nuevo valor de la palabra, reduciéndola a sus elementos esenciales. Busca la palabra desnuda, precisa: recupera su sentido, preserva su pureza

Debemos ser capaces de reconocer, en ocasiones, que no hay nada más que agregar.

@SaetasdeLuis