444. Trazos V

Poema #444.

Trazos.

 

V.

 

Un tiempo

de silencio

hiere

la memoria

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura por la Universidad de La Sorbona (París).

¿Hiere, sana, cicatriza? Se forman costras en la memoria, desaparecen, vuelve la herida. El silencio escinde nuestra vida, nuestros tiempos, los recuerdos. Esos espacios vacíos -realmente vacíos- se nos escapan, como archivos deteriorados en el sistema, vacíos entre tanto contenido. Son necesarias todas estas heridas.

@SaetasdeLuis

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284. Cantos nuevos

Poema #284.

Cantos nuevos.

 

Dice la tarde: “¡Tengo sed de sombra!”

Dice la luna: “¡Yo, sed de luceros!”

La fuente cristalina pide labios

y suspira el viento.

 

Yo tengo sed de aromas y de risas,

sed de cantares nuevos

sin lunas y sin lirios,

y sin amores muertos.

 

Un cantar de mañana que estremezca

a los remansos quietos

del porvenir. Y llene de esperanza

sus ondas y sus cienos.

 

Un cantar luminoso y reposado

pleno de pensamiento,

virginal de tristeza y de angustias

y virginal de ensueños.

 

Cantar sin carne lírica que llene

de risas el silencio

(una bandada de palomas ciegas

lanzadas al misterio).

 

Cantar que vaya al alma de las cosas

y al alma de los vientos

y que descanse al fin en la alegría

del corazón eterno.

 

Federico García Lorca.

Poeta, dramaturgo y prosista español, parte de la llamada Generación del 27. Nace en Granada en 1898 y muere en 1936 ejecutado tras la sublevación militar de la Guerra Civil Española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Cantos nuevos pertenece a su “Libro de poemas” publicado en 1921.

¿Quién no quiere un amor nuevo, un amor que no cargue amores muertos, al que no le pesen los recuerdos ni los cantos viejos sino que pueda ir con el alma al viento y llena de alegría, entregándose cuando encuentra el amor, sin tristezas, sin angustias ni tormentos pasados. Algunos no superan jamás lo que han vivido, y se estancan en amores muertos, con lirios –usuales ornamentos de las tumbas– y otros pesos. Todos queremos cantares nuevos -aromas, risas, vida y esperanza- con los que podamos entregarnos a la alegría sin heridas no cicatrizadas. ¿No?

@SaetasdeLuis

90. [La memoria]

Poema #90.

La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás.

Eduardo Galeano.

La memoria

tiene sus rincones

espacios para poder llorar

y no rendirse.

Sus héroes verdaderos

esos que no nombramos

los que agotaron su aliento en cada pulso

aquí y allá

los que dieron paso a toda su sangre por una herida

los que no han dado forma a ninguna estatua

los de cruces desconocidas

los que nunca fueron encontrados

los que fueron hallados sin nombre, ni linaje

los que fueron ocultados

los que fueron soldados, ahora desconocidos

nos miran.

Con ojos que no caben en la muerte…

nos entregan una historia

una herida al sur

que nunca cicatriza.

 

María Alejandra Rendón.

 

Poeta y licenciada en educación, mención lengua y literatura, por la Universidad de Carabobo. Nació en Valencia, Venezuela, en 1986. Ha publicado “Sótanos” (2005) y “Otros altares” (2007).

En los rincones de la memoria, en la historia, en esos espacios donde tomamos aliento para seguir caminando con la herida abierta hay mucho más de lo que conscientemente conocemos. Para nosotros, que caminamos en una ciudad podrida, en un país que está lleno de “héroes verdaderos que no nombramos”, “que dieron paso a toda su sangre por una herida”, reconocer esta herida que no cicatriza y que recorre todo el sur, resulta importante.

Es una herida que nunca cicatriza, abierta, que nos separa y nos hace caminar por la vida como animales heridos, con nuestra historia sangrando. Los héroes verdaderos son, quizás, quienes ven “con ojos que no caben en la muerte”, que se atreven a denunciar y a hablar de lo que está en las calles y que agotan “su aliento en cada pulso”, haciendo lo que es posible para ellos, pequeños gestos con la esperanza de sanar la herida, mientras descansan en esos rincones, esos espacios para poder llorar y no rendirse, para seguir creyendo, creando, y haciendo lo (im)posible por un país que se escribe con V de violencia, dividido y cada día con más necesidad de sanar. No podemos callar ante la necesidad de conseguir una cura a esta herida que no cicatriza, una cura mediante el arte y la cultura, que denuncian y solucionan.

@SaetasdeLuis