343. Hay dos caminos en mi vida…

Poema #343

Hay dos caminos en mi vida…

II
Hay dos caminos en mi vida. Siempre
los hubo. En cada uno hallé un ánfora
con el agua hasta los bordes. De las dos
aguas he bebido hasta saciarme. Mas
ahora, he llegado al final de cada trecho
y las aguas han sido consumidas.
Me coloco el peplo y te escojo a ti, vida,
como tercer camino.

Mía Gallegos

Poeta costarricense. Nació en San José en 1953. A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro “Golpe de Albas”, luego el premio Alfonsina Storni en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Sus poemas han sido traducidos al inglés e incluidos en antologías de poesía latinoamericana. Autora de “Los reductos del sol” 1985, “El claustro elegido” 1989 y “Los sueños y los días” 1995.

Como mujer de la Grecia antigua… escojo la vida.

@LauraAlessR

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188. Esperando a los bárbaros

Poema #188.

Esperando a los bárbaros.

 

¿A qué esperamos, reunidos en el fórum?

 

A los bárbaros que deben llegar hoy.

¿Por qué no ocurre nada en el senado?

¿Por qué los senadores están sentados sin legislar?

 

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿De qué serviría que los senadores hicieran ahora leyes?

Una vez que estén aquí, ellos harán la legislación.

¿Por qué se ha levantado tan temprano nuestro Emperador?

¿Y por qué está sentado en el trono en la puerta de la ciudad,

con gran pompa y corona?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y el Emperador espera recibir a su jefe.

Incluso tiene un pergamino que darle,

repleto de títulos, con nombres imponentes.

¿Por qué hoy salen nuestros dos cónsules y pretores

vistiendo sus escarlatas togas bordadas?

¿Por qué se han puesto pulseras con tantas amatistas,

sortijas relucientes con magníficas esmeraldas?

¿Por qué hoy salen con elegantes varas

hermosamente trabajadas en oro y plata?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y cosas como éstas les deslumbran.

¿Por qué no vienen nuestros distinguidos oradores de costumbre

a hacer sus discursos, a decir lo que tengan que decir?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y les aburre la retórica y los discursos públicos.

¿Por qué esta repentina perplejidad, esta confusión?

(Qué serias se han vuelto las caras de la gente.)

¿Por qué las calles y las plazas se vacían tan rápidamente,

todo el mundo volviendo a casa absortos en meditación?

 

Porque ha caído la noche y los bárbaros no han llegado.

Y algunos de nuestros hombres recién llegados de la frontera dicen

que ya no hay bárbaros.

¿Y ahora qué va a ser de nosotros sin los bárbaros?

Aquellas gentes eran una especie de solución.

 

Constantino Cavafis.

 

Su nombre puede encontrarse escrito de distintas formas: Kavafy, Kavafis, y otras variaciones. Es un poeta griego que vivió entre 1863 y 1933. Hoy en día es considerado una de las figuras más importantes de la poesía del siglo XX. Su obra consta de 154 poemas que consideró acabados y forman la edición canónica, más un cierto grupo de composiciones que, para él, no habían alcanzado su forma definitiva. Poemas como éste hablan de grandes momentos históricos y de la decadencia de los mismos, pero, a su vez, salen de la historia y se muestran intemporales.

Lo bárbaro resulta de suma importancia para el equilibrio de la vida humana. Ésta se armoniza con el encuentro de la civilización con la barbarie; ambas tienen y requieren su espacio. En la Grecia Antigua, cuando las polis se encontraban en una relativa decadencia, fueron conquistadas por razas bárbaras que le dieron una vitalidad diferente: sucedió, en primera instancia, en el caso de los Macedonios, que llevó al imperio de Alejandro Magno, y posteriormente a la conquista romana que llevó a la civilización que conocemos. De alguna forma, “aquellas gentes” fueron una especie de solución, y en muchas otras ocasiones los hemos considerado “una especie de solución”, cuando la civilización se está desmoronando, cuando cierta manera de vivir en sociedad se vuelve obsoleta, es necesario un período de caos que reformule y replantee la vida humana. ¿Qué pasaría si no llegase este cambio cuando es necesario? La decadencia seguiría su avance hasta que no quedasen sino ruinas. El cambio es nuestra esencia, el cambio es necesario.

Aún así, importa también que no esperemos, reunidos y sentados, a que llegue. Si continuásemos realizando nuestras actividades, si siguiésemos con los discursos, y la cultura, y no nos detuviésemos pensando que “a los otros les aburre”, sino que creyésemos en el valor de nuestra cultura, en la importancia de preservarla y de continuarla, ¿quién sabe qué sucedería? En el compartir de las culturas está el enriquecimiento de la humanidad, como ha sucedido a lo largo de la historia.

@SaetasdeLuis.

Trazos de la memoria (trazosdelamemoria.wordpress.com)

“La invasión de los bárbaros” o “Los Hunos en Roma”, cuadro de Ulpiano Checa.

46. El amor después del amor

Poema #46.

El amor después del amor.

 

El tiempo vendrá

cuando, con gran alegría,

te saludarás a ti mismo al llegar

a tu puerta, en tu espejo,

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

 

y dirá, siéntate aquí. Come.

Amarás de nuevo al extraño que fue tú mismo.

Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor

a ti mismo, al extraño que te ha amado

 

toda tu vida, a quien ignoraste

por otro amor, y que te conoce de memoria.

Baja las cartas de amor de las repisas,

 

las fotografías, las líneas desesperadas,

arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Haz un festín con tu vida.

 

Derek Walcott.

 

Poeta, dramaturgo y artista visual caribeño, nació en Castries, Santa Lucía, en 1930. En 1992 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. Su obra tiene cierta relación con el simbolismo de los mitos y la cultura, pero se mantuvo independiente de las escuelas de realismo mágico que se desarrollaron alrededor de la misma época de su escritura. Tiene un poema épico titulado Omeros, que es una reescritura alusiva de la tradición homérica sobre un viaje por el Mar Caribe. Sobre este poema se pueden encontrar traduciones muy diversas que se acercan en mayor o menor grado al poema en su idioma original y lo que transmite.

Le sucede a muchas personas que, al entregarse a amar a otra persona, se olvidan de sí mismos y de quienes son, creen que su vida y su manera de ser y de existir está en conocer a la otra persona, en compartir siempre con ella y en no separarse jamás, porque cuando la otra persona se va, se sienten vacíos. Es lo mismo que le sucede a quienes no pueden convivir con el silencio, porque el silencio los invita a enfrentarse a sí mismos, a lo que son, y a conocerse, lo que resulta insoportablemente incómodo para algunos. Según veo, el poema plantea que “el amor después del amor” es el que sucede cuando las personas comprenden que se han estado ignorando a sí mismos durante toda la vida, buscándose en una relación de pareja tras otra, pensando que se encuentran a sí mismos cuando la relación funciona bien, y sintiéndose desorientados cuando no es así.

Hasta que llega el día, y “el tiempo vendrá”, en el que se encuentran a sí mismos en el espejo, se saludan y se dedican a conocer al “extraño” que siempre fueron para sí mismos, y que finalmente cobra vida más allá del espejo, y entonces toda la vida cambia, la que fue, la que es y la que será, y parece ser entonces cuando realmente es posible ser y entregarse; cuando hacemos caso a la inscripción que estaba sobre el templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”, y partimos de allí.

@SaetasdeLuis