572. Del sentido

Poema #572.

Del sentido.

 

Muslo lo que toco, muslo

y pétalo de mujer el día, muslo

lo blanco de lo traslúcido, U

y más U, y más y más U lo último

debajo de lo último, labio

el muslo en su latido

nupcial, y ojo

el muslo de verlo todo, y Hado,

sobre todo Hado de nacer, piedra

de no morir, muslo:

leopardo tembloroso.

 

Gonzalo Rojas.

Nació y murió en Chile (1917-2011), aunque viajó como diplomático, profesor y poeta por varios países. Entre ellos, dio clases en la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, en varias universidades chilenas y extranjeras. Fue diplomático en China y Cuba. Obtuvo importantes premios literarios como el Cervantes (2003) y el José Hernández (1998).

En todos los sentidos nos quedamos con lo que prevalece: el temblor. Temblor sentido y sobrenatural, encuentro que quiebra todos los paradigmas, y el muslo de verlo todo. Sentir, sentir y vibrar en el encuentro.

@SaetasdeLuis

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404. Las hermosas

Poema #404.

Las hermosas.

 

Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,

turgentes, desafiantes, rápida la marea,

pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones

y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,

y echan su aroma duro verdemente.

 

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas

ni arcángeles: muchachas del país, adivinas

del hombre, y algo más que el calor centelleante,

algo más, algo más que estas ramas flexibles

que saben lo que saben como sabe la tierra.

 

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería

de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile

de las calles veloces. Hembras, hembras

en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos

para sacar apenas el beso de la espuma.

 

Gonzalo Rojas.

 

Nació y murió en Chile (1917-2011), aunque viajó como diplomático, profesor y poeta por varios países. Entre ellos, dio clases en la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, en varias universidades chilenas y extranjeras. Fue diplomático en China y Cuba. Obtuvo importantes premios literarios como el Cervantes (2003) y el José Hernández (1998).

Ya nos ha hecho preguntarnos, en el blog, qué se ama cuando se ama, y hemos visto su relación con el silencio, y su pasión por la mujer. Las mujeres como un objeto de admiración inacabable, siempre floreciente, acercándonos y alejándonos de la fortuna. Las hermosas germinan como plantas silvestres en la calle, y nosotros arrojamos las redes de los cinco sentidos.

@SaetasdeLuis

402. Juguemos al gran juego

Poema #402.

Juguemos al gran juego.

 

Juguemos al gran juego de volar

en esta silla: el mundo es un relámpago.

 

Entro en Pekín, y caigo de cabeza en el Támesis.

Duermo en la tumba etrusca de Tarqüinia.

 

Me troncho el pie en Caracas si te busco en París

y despierto en un muelle de Nueva York sangrando.

 

Pero me sale a abrir la muchacha bellísima

de Praga, cuando el viento me arrebata en Venecia.

 

Arcángeles y sputniks saltan el frenesí

y me estallan los sesos. Déjame en Buenos Aires.

 

Todo y todo es en México lo que empieza en Moscú

y en la rueda, de un trago, llego a Valparaíso.

 

Gonzalo Rojas.

 

Poeta y profesor chileno, estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Nació en el año 1917 y falleció en el 2011. Ha recibido premios internacionales como el I Premio de Poesía y Ensayo Octavio Paz, en 1998; el Cervantes, en 2003 y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992.

Recorrer el mundo y dejar en cada uno de los lugares visitados un trozo de uno mismo, intercambiarlo por un fragmento de esa tierra que permanecerá con nosotros; constituirnos como un mapamundi: una misma tierra con perspectivas diferentes, con rasgos característicos. Hay que jugar, porque la vida es juego, y los juegos, juegos son.

@SaetasdeLuis

246. Los letrados

Poema #246.

Los letrados.

 

Lo prostituyen todo

con su ánimo gastado en circunloquios.

Lo explican todo. Monologan

como máquinas llenas de aceite.

Lo manchan todo con su baba metafísica.

 

Yo los quisiera ver en los mares del sur

una noche de viento real, con la cabeza

vaciada en frío, oliendo

la soledad del mundo,

sin luna,

sin explicación posible,

fumando en el terror del desamparo.

 

Gonzalo Rojas.

 

Poeta chileno (1917-2011), ganador del Premio Nacional de Literatura de Chile y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992, entre otros. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue diplomático en China y Cuba, y profesor en universidades chilenas y extranjeras, incluyendo la Universidad Simón Bolívar, en Caracas.

Para adentrarse en círculos literarios, en premios, en menciones, “hay que prostituirse”, me dijo enfáticamente una amiga. No creo que tenga que ser tanto así, aunque creo que, sin lugar a dudas, muchos escritores se prestan a la prostitución literaria, buscando escribir obras que satisfacen el gusto de los críticos: un poema largo hoy, un poema sobre la memoria mañana, un texto sobre el suceso de moda, buscando sin duda, sólo gustar a los críticos.

Quisiera verlos -a los letrados- en los mares del sur, rodeados de horizontes, sin explicación posible y entregados a la intemperie. Quisiera vernos, estar ahí, descubrir el desamparo absoluto que cala hasta el alma y sacude, y nos sacude de toda esa baba metafísica. Como dice Bukowski, “siempre habrá dinero y putas y borrachos hasta que caiga la última bomba”, y también seguirán los letrados y la prostitución literaria.
@SaetasdeLuis

232. Al silencio

Poema #232.

Al silencio.

 

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,

todo el hueco del mar no bastaría,

todo el hueco del cielo,

toda la cavidad de la hermosura

no bastaría para contenerte,

y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera,

oh majestad, tú nunca,

tú nunca cesarías de estar en todas partes,

porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,

porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,

y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

 

Gonzalo Rojas.

Profesor y poeta chileno (1917-2011), estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue profesor en varias universidades chilenas y extranjeras. Estuvo un tiempo por Venezuela y dio clases en la Universidad Simón Bolívar. Recibió premios internacionales como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1992). Perteneció a la llamada “Generación de 1938”.

Este poema es una oración, un canto a lo incantable: el silencio. Nos muestra, también, otro matiz del silencio, uno casi religioso, de adoración por esa única voz que lo puedo cubrir todo y que es incontenible. El silencio está ahí, pero cesa durante el canto que busca exaltarlo, las palabras lo quiebran (o abren un espacio en el que se ausenta, deja de estar), aunque busquen alcanzarlo, pero permanece la certeza de que siempre, al final, estará ahí otra vez, impoluto.

@SaetasdeLuis

142. ¿Qué se ama cuando se ama?

Poema #142.

¿Qué se ama cuando se ama?

 

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida

o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué

es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,

o este sol colorado que es mi sangre furiosa

cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

 

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer

ni hay hombre sno un solo cuerpo: el tuyo,

repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces

de eternidad visible?

 

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra

de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar

trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,

a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

 

Gonzalo Rojas.

Anteriormente publicamos un poema de este poeta chileno (1917-2011), cuya vasta obra literaria se enmarca dentro de las vanguardias literarias latinoamericanas y el surrealismo. Fue profesor en universidades chilenas y extranjeras, e inclusive dio clases en la Universidad Simón Bolívar de Venezuela. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Su obra se ve extensamente marcada por la presencia de la(s) mujer(es).

Alguna vez todos nos hemos preguntado qué es lo que se ama cuando se ama. En los mejores de los casos, no podemos responder certeramente a la pregunta, pues el misterio está presente, y es un misterio que nos lleva hasta lo primigenio, hasta esa mujer ancestral y misteriosa a la que estamos condenados, esa única que me diste en el viejo paraíso”. El poeta hace la pregunta a un Dios, preguntándose qué es lo que ama, si el amor mismo, si la hondura, los volcanes o algún momento en particular… Pero continúa preguntándose, porque nada le da una respuesta absoluta, no la hay. ¿Qué se ama cuando se ama? Sólo podemos continuar preguntándonoslo mientras ahondamos en la dicha, “en esta guerra de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar trescientas a la vez…”

@SaetasdeLuis

26. Retrato de mujer

Poema #26.

Retrato de mujer.

Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,

sola, en tu espejo, libre de marido, desnuda

en la exacta y terrible realidad del gran vértigo

que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,

y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

 

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire

para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,

sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo

que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,

aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

 

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,

y quémame en el último cigarrillo del miedo

al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste

con la herida visible de tu belleza. Lástima

de la que llora y llora en la tormenta.

 

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago

tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,

una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa

que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela de tu frente,

mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

 

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,

y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo

de la noche, y me besas lo mismo que una ola.

Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás

conmigo. Aquí, mujer, te dejo tu figura.

 

Gonzalo Rojas.

Poeta chileno (1917-2011) que falleció recientemente, ganador del Premio Nacional de Literatura de Chile y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992, entre otros premios. Su vasta obra literaria se enmarca dentro de las vanguardias literarias latinoamericanas y el surrealismo. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue diplomático en China y Cuba y profesor en universidades chilenas y extranjeras, incluyendo la Universidad Simón Bolívar, en Caracas.

En toda su obra la mujer es de suma importancia: encontramos poemas con títulos de mujeres, con dedicatorias, preguntas, afirmaciones y planteamientos sobre la mujer con cuerpo, nombre e instantes particulares. Su poesía, además, tiene muchas imágenes surrealistas y un ritmo particular en muchos de sus poemas que no es fácil de mantener al leerlos en voz alta. Para mí, además, el asunto del “retrato” en la poesía me parece muy interesante, puesto que es algo muy difícil de lograr y, a su vez, muy enriquecedor. A través de versos y palabras, el poeta crea “la figura”, la imagen de la mujer como si fuese un retrato y de manera que el lector pueda verla al leer el texto, y en esos casos no sólo ve lo físico, sino las emociones, gestos y aspectos más internos de la persona retratada en el poema.

Esto es, me parece, lo que hace Gonzalo Rojas en este poema… Retrata no sólo la figura de la mujer, que “pinta en un relámpago” de cuatro líneas “tal como es”, sino que también habla de su cuerpo, de su vestido rojo y de su historia con ella, de su personalidad, de sus besos y de eso que, siempre, es toda mujer para nosotros: enigma. “Enigma fuiste. Enigma serás.” O la desciframos, o somos devorados.

 

@SaetasdeLuis