488. Mayo

Poema #488.

Mayo.

 

No se marchitan los besos

como los malinches,

ni me crecen vainas en los brazos;

siempre florezco

con esta lluvia interna,

como los patios verdes de mayo

y río porque amo el viento y las nubes

y el paso del los pájaros cantores,

aunque ande enredada en recuerdos,

cubierta de hiedra como las viejas paredes,

sigo creyendo en los susurros guardados,

la fuerza de los caballos salvajes,

el alado mensaje de las gaviotas.

Creo en las raíces innumerables de mi canto.

 

Gioconda Belli.

 

Nació en Managua, Nicaragua, en el año 1948. Una significativa parte de su obra posee un cargado tono erótico. Junto con Ernesto Cardenal y Claribel Alegría renovaron buena parte de la poesía en su país. Se opuso a la dictadura de Somoza, por lo que fue condenada a prisión, y la llevó a refugiarse políticamente en varios países, como México y Costa Rica. Ha publicado más de diez libros, principalmente de novela y de poesía.

Todavía falta un mes para ese mes. La primavera y los cambios de las estaciones son absolutamente perceptibles. Sentimos el tiempo pasar de otra manera en la presencia de las estaciones, en los distintos lugares del mundo. E igual que el tiempo pasa diferente, también nosotros lo hacemos. Florecer por siempre en el canto, en sus raíces innumerables y sus frutos sorprendidos. Llegará mayo, y seguirán las palabras, los meses y las estaciones brotando cantos.

@SaetasdeLuis

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405. Huelga

Poema #405

Huelga

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga
de obreros de palomas
de chóferes de flores
de técnicos de niños
de médicos de mujeres.

Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.

Gioconda Belli

Nació en Managua, Nicaragua, en el año 1948. Una significativa parte de su obra posee un cargado tono erótico. Junto con Ernesto Cardenal y Claribel Alegría renovaron buena parte de la poesía en su país. Se opuso a la dictadura de Somoza, por lo que fue condenada a prisión, y la llevó a refugiarse políticamente en varios países, como México y Costa Rica. Ha publicado más de diez libros, principalmente de novela y de poesía.

Una huelga naciendo de cada cuerpo, una huelga para detener(nos). Crear un espacio de cuerpos desdibujados, donde no se reconozcan las individualidades: un momento para diluir(nos). Una huelga donde nazca el silencio para escuchar por primera vez: la ausencia.

@LauraAlessR

370. Signos

Poema #370.

Signos.

Es el amor; tendré que ocultarme o huir.

Jorge Luis Borges

Lento,

violento,

rumoroso

temblor

de hojas

en la intrincada selva de mis espinas.

Invasión de ternura en los huesos.

Ola dulce de agua

reventándome en el fondo del pecho,

encrespándose

y volviendo a extenderse

espuma

sobre mi corazón.

 

Es el amor con su viento cálido,

lamiendo insistente la playa sola de mi noche.

Es el amor con su largo ropaje de algas,

enredándome el nombre, el juicio, los imposibles.

Es el amor salitre, húmedo,

descargándose contra la roca de mi ayer impávida dureza.

Es la marea subiendo lentamente

las esquinas de piedra de mis manos.

Es el espacio con su frío

y el vientre de mi madre palpitando su vida en el silencio.

Es el grupo de árboles en el atardecer,

el ocaso rojo de azul,

la luna colgada como fruta en el cielo.

Es el miedo terrible,

el pavor de abrir la puerta

y unirse a la caravana

de estrellas persiguiendo la luz

como nocturnas, erráticas mariposas.

Es la tiniebla absoluta

o la más terrible y blanca nova del Universo.

Es tu voz como soplo

o el ruido de días ignorando los rumbos de tu existencia.

Es esa palabra conjuro de todas las magias,

látigo sobre mi espalda tendida al filo del sol,

desencajando el tiempo con sus letras recónditas,

desprendida del azar y de la lógica,

loca palabra, espada,

torbellino revolviéndome tibias memorias

apaciblemente guardadas en el desván de los sueños,

estatuas que de pronto se levantan y hablan,

duendes morados saliendo de todas las flores,

silbando música de tambor de guerra,

terribles con sus largos zapatos puntudos,

burlándose de mí

que, inútilmente,

cavo tenaz, enfurecida, incapaz,

llorando en mi espanto,

esta última trinchera.

 

Gioconda Belli.

Nació en Managua, Nicaragua, en el año 1948. Una significativa parte de su obra posee un cargado tono erótico. Junto con Ernesto Cardenal y Claribel Alegría renovaron buena parte de la poesía en su país. Se opuso a la dictadura de Somoza, por lo que fue condenada a prisión, y la llevó a refugiarse políticamente en varios países, como México y Costa Rica. Ha publicado más de diez libros, principalmente de novela y de poesía.

Un torbellino, una tormenta de imágenes. Es el amor y, en ocasiones, no nos queda otra opción más que enfrentarnos a él, dejar que nos invada; entregarnos y descifrarlo, para no ser devorados en nuestra última trinchera.

@SaetasdeLuis

326. Definición

Poema #326.

Definición.

 

Podríamos tener una discusión sobre el amor.

Yo te diría que amo la curiosa manera

en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen,

exploradores que renuevan

el más antiguo acto del conocimiento.

 

Diría que amo tu piel y que mi piel te ama,

que amo la escondida torre

que de repente se alza desafiante

y tiembla dentro de mí

buscando la mujer que anida

en lo más profundo de mi interior de hembra.

 

Diría también que amo tus ojos

que son limpios y que también me penetran

con vaho de ternura o de preguntas.

 

Diría que amo tu voz

sobre todo cuando decís poemas,

pero también cuando sonás serio,

tan preocupado por entender

este mundo tan ancho y tan ajeno.

 

Diría que amo encontrarte

y sentir dentro de mí

una mariposa presa

aleteándome en el estómago

y muchas ganas de reírme

de la pura alegría de que existía y estás,

de saber que te gustan las nubes

y el aire frío de los bosques de Matagalpa.

Podríamos discutir si es serio

esto que te digo.

Si es una quemadura leve, de segundo,

tercer o primer grado.

Si hay o no que ponerle nombre a las cosas.

Yo sólo una simple frase afirmo

Te amo

 

Gioconda Belli.

Poeta y novelista nicaragüense. Nació en Managua en 1948. Se opuso a la dictadura de Somoza, por lo que fue condenada a prisión, lo que la llevó a refugiarse políticamente, primero en México y luego en Costa Rica. Perteneció desde 1970, año en el que dice que comenzó a escribir poemas, al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Toda su obra poética está cargada de un fuerte erotismo y de un marcado tono femenino.

Di, mujer. Redefine este mundo, tan ancho y tan ajeno…

@SaetasdeLuis

211. Pequeñas lecciones de erotismo

Poema #211

Pequeñas lecciones de erotismo

 .

I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil  -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

 .

II
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

 .

III
Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

 .

IV
Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

 .

V
Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

.

VI
Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

 .

VII
Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz

 .

VIII
Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

 

Gioconda Belli.

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948. Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra; así como un tono fuertemente político, puesto que se opuso abiertamente a la dictadura del general Somoza. Durante años fue refugiada política, y militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sobre el cuerpo y su lenguaje. En el naufragio de dos cuerpos en uno, en el encuentro (desencuentro), permítase el despertar de los sentidos. Piel, miradas, gemidos, sabores se disponen para el baile de los cuerpos.  Detenerse en cada momento y dejar que el cuerpo hable por sí mismo.  Así, se conoce la libertad, cuando se es por instantes cuerpo. Después de entregarlo todo al ardiente deseo de las olas, “sin otro paraíso ni otro infierno que el fugaz epitafio de la espuma y la carne que muere en otra carne…” se duerme náufrago.

@LauraAlessR

106. Luciérnagas

Poema #106.

Luciérnagas.

 

A las cinco de la tarde

cuando el resplandor se queda sin brillo

y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día

oigo el grupo bullicioso de niños

que salen a cazar luciérnagas.

 

Corriendo sobre el pasto

se dispersan entre los arbustos,

gritan su excitación, palpan su deslumbre

se arma un círculo alrededor de la pequeña

que muestra la encendida cuenca de sus manos

titilando.

 

Antiguo oficio humano

este de querer apagar la luz.

 

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar

la noche?

 

El tiempo nos ha vaciado de fulgor.

Pero la oscuridad

sigue poblada de luciérnagas.

 

Gioconda Belli.

 

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948. Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra; así como un tono fuertemente político, puesto que se opuso abiertamente a la dictadura del general Somoza. Durante años fue refugiada política, y militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El conflicto entre la luz y la oscuridad ha existido desde el origen de los tiempos, en incontables mitos. “Antiguo oficio humano este de querer apagar la luz”, dice el poema, mostrando a la humanidad más inclinada hacia la oscuridad. En ocasiones, los niños, en su inocencia, son crueles en sus juegos porque buscan alcanzar los límites de todo lo que hacen, experimentar todo lo que podría pasar.

Continúa el conflicto en el poema. La fuerza de la juventud reside en creerse capaz de hacerlo todo, como de poder iluminar la noche entera. El tiempo, dice la poeta, se encarga de vaciarnos de ese fulgor, y de hacernos caer en cuenta de la vastedad. Pero -y es un “pero” clave, que mantiene la vida-, “pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas”. Quizás no seamos capaces de iluminar la noche, pero somos capaces de poblarla de luz.

@SaetasdeLuis