549. Uno vuelve a subir las escaleras…

Poema #549

Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.

Fina García Marruz

Poeta cubana nacida en 1923. Publicó sus primeros poemas en los años cuarenta, como parte del grupo “Orígenes”, en el que también estuvo su esposo, Cintio Vitier. Obtuvo el doctorado en Ciencias Sociales en 1961, dedicándose entonces a la investigación literaria. Ha recibido numerosas distinciones entre las que destacan el Premio Nacional de Literatura de su país, en 1990, el Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda”, en el 2007 y el XX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en el 2011.

Uno vuelve a visitar los escasos escombros de la infancia. Como un pozo sin fondo, donde nunca entro ni salió una pequeña corriente de agua. Se recuerda el llanto y el calor del horno. Se recuerda la casa, el espacio y el tiempo, detenidos cada uno en las marcas de las manos. Allí, donde confluyen el pasado y el futuro.

@LauraAlessR

Anuncios

452. Prueba de fuego

Poema #452.

Prueba de fuego.

 

Regresar a la esquina de la torpeza y el miedo

Sin medir los años de viudez

-con mujeres de luto

trasegando sus cantos bajo el parral-

Ni oír la flauta de la tierra

Desde hace tanto detenida en su sola melodía

 

Nos volveremos esa melodía

Pues nuestra línea dice que sólo permanecen

El adiós y el reencuentro

Canje cuyo fin es un pequeño funeral

En un cine de barrio

Y quizás el afán no sea sino volverse

Para encontrar entre las imágenes desvaídas

El propio rostro cambiado

Y cada vez más lejana toda maravilla

Y ya la suerte echada en dos o tres lances

-al menudeo como siempre-

Y sin nada virgen bajo la palabra

Salvo el desasosiego y la aventura

 

Cancelar el futuro

Ésa es la prueba de fuego

 

Luis García Morales.

Escritor venezolano nacido en Ciudad Bolívar, en 1929. Formó parte del gruo literario Sardio en 1958. Fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura en 1963, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). Este poema pertenece a la sección “Pasajes a paisajes imprevistos”, de su libro “De un sol a otro”.

Sucede que, con el paso del tiempo, uno se va dando cuenta de que sabe menos de lo que pensaba, de que la invencibilidad se agota, de que se vuelve sobre algunos errores y se cae con frecuencia. En ocasiones sucede que la melodía se acaba, que se cancela el futuro. Uno se vuelve, se encuentra -cambiado- entre las imágenes desvaídas y se enfrenta a la prueba de fuego. No parece haber otra alternativa.

@SaetasdeLuis

418. Nada dos veces

Poema #418.

Nada dos veces.

 

Nada sucede dos veces

ni va a suceder, por eso

sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos.

 

En esta escuela del mundo

ni siendo malos alumnos

repetiremos un año,

un invierno, un verano.

 

No es el mismo ningún día,

no hay dos noches parecidas,

igual mirada en los ojos,

dos besos que se repitan.

 

Ayer mientras que tu nombre

en voz alta pronunciaban

sentí como si una rosa

cayera por la ventana.

 

Ahora que estamos juntos,

vuelvo la cara hacia el muro.

¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?

¿Como una flor o una piedra?

 

Dime por qué, mala hora,

con miedo inútil te mezclas.

Eres y por eso pasas.

Pasas, por eso eres bella.

 

Medio abrazados, sonrientes

buscaremos la cordura,

aun siendo tan diferentes

cual dos gotas de agua pura.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012). A los ocho años fue trasladada a Cracovia, donde fijó su residencia. En los años 40 publicó sus primeros poemas en periódicos locales. En 1953 formó parte del equipo de la revista “Vida literaria”, donde trabajó hasta 1981. Fue colaboradora del periódico parisino Kultura. En el año 1996 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su obra. Publicó pocos poemas, pero minuciosamente elaborados.

No puedo evitar preguntarme si la rima es tan obvia en su idioma original, o si debemos esa cadencia particular del poema a esta traducción. De cualquier forma, y apartando ese hecho, surge en el poema el tema del instante, tan relevante para el poeta y para la poesía. El instante que sucede -que nunca ha sucedido y que no volverá a repetirse- está cargado de poesía, y podemos resaltar de él cuestiones pequeñas pero trascendentes, universales pero singulares cada una, “cual dos gotas de agua pura”.

@SaetasdeLuis

374. Así era

Poema #374.

Así era.

 

Canta, me dices. Y yo canto.

¿Cómo callar? Mi boca es tuya.

Rompo contento mis amarras,

dejo que el mundo se me funda.

Sueña, me dices. Y yo sueño.

¡Ojalá no soñara nunca!

No recordarte, no mirarte,

no nadar por aguas profundas,

no saltar los puentes del tiempo

hacia un pasado que me abruma,

no desgarrar ya más mi carne

por los zarzales, en tu busca.

 

Canta, me dices. Yo te canto

a ti, dormida, fresca y única,

con tus ciudades en racimos,

como palomas sucias,

como gaviotas perezosas

que hacen sus nidos en la lluvia,

con nuestros cuerpos que a ti vuelven

como a una madre verde y húmeda.

 

Eras de vientos y de otoños,

eras de agrio sabor a frutas,

eras de playas y de nieblas,

de mar reposando en la bruma,

de campos y albas ciudades,

con un gran corazón de música.

 

José Hierro.

Poeta español nacido en 1922 y fallecido en 2002. Su obra toca muchos temas sociales relacionados con la guerra desde su experiencia. Durante la guerra civil se dedicó a actividades clandestinas que lo llevaron a prisión en 1939. En 1942 fue liberado, y se dedicó a diversos oficios hasta asentarse en Madrid y dedicarse a la escritura. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1953, el Premio Adonais en 1947 y el Premio Cervantes en 1999, entre muchos otros. Este poema pertenece a uno de sus libros más reconocidos, “Alegría”.

Así era, así es y, quizás, así siga siendo. Canta, me dices, y yo canto. Sueña, me dices, y yo sueño. Eras todo, parte de todo, pero quizás, como las estaciones, des paso al invierno y, luego, a una nueva primavera. La música sigue en movimiento, y no siempre las aguas son profundas. Canta, me dices, y yo te canto, con mi ritmo.

@SaetasdeLuis

368. Postales negras

Poema #368.

Postales negras.

 

I

La agenda llena, futuro desconocido.

El cable canturre la canción popular sin patria.

Nieve sobre el mar inmóvil como plomo. Luchan

sombras en el muelle.

 

II

En mitad de la vida sucede que llega la muerte

a tomarle medidas a la persona. Esta visita

se olvida y la vida continúa. Pero el traje se va cosiendo en

silencio.

 

Tomas Tranströmer.

Nació en Estocolmo, Suecia, en 1931. Es psicólogo, traductor y poeta. En el año 2011 obtuvo el Premio Nobel de Literatura (información oficial en inglés al respecto). Su obra -centrada en lo cotidiano y lo natural del ser humano- ha sido traducida a más de 50 idiomas. Este poema pertenece a su poemario “La plaza salvaje”, de 1983.

Estas son las verdaderas postales negras: un conjunto de imágenes como sombras, que conocemos y desconocemos. Postales que nos deja la muerte en su visita de sastre, cuando viene a nosotros a tomarnos medidas; visitas de las que que sólo guardamos pequeños recuerdos, apenas vislumbrados. Pero aún así, el traje se va cosiendo en silencio. Quizás por eso, cuando la vemos llegar, resulta una vieja conocida que no reconocemos.

@SaetasdeLuis

366. Cerco

Poema #366.

Cerco.

 

Desempleado, sin un centavo en el bolsillo,

sin combates, sin nada que hacer,

digo, no tengo acceso a la alegría,

no tengo derecho al más pequeño de los saludos

y menos aún al amor.

 

Sólo la blasfemia me es dada, sólo la blasfemia

y las hambres más hondas me son dadas.

 

Pero sabedlo,

esto no va a durar toda la vida.

 

Vosotros devoradores de la canción,

que durante sombras seculares me habéis tenido

acorralado en este cerco de tristezas:

¡escuchadme bien!

es cierto que estoy hecho para grandes decepciones

y cierto también, preparado,

para inexorables alegrías que vendrán.

 

Tengo necesidad del mañana.

No me juzguéis cruel por mis actos.

 

Víctor Valera Mora.

Poeta venezolano, nació en Valera en 1935 y falleció en Caracas en 1984. Se graduó en sociología por la Universidad Central de Venezuela, en 1961. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez estuvo preso durante cinco años por motivos políticos. También fue miembro fundador de la Pandilla de Lautréamont. En 1969 reside en Mérida, donde trabaja por un tiempo en la Dirección de Cultura de la Universidad de los Andes. Este poema pertenece a su primer libro “Canción del soldado junto”, publicado en 1961.

Cargado de esperanza, con necesidad de futuro, busca abrirse paso más allá de su “cerco de tristeza”; para él, para el poeta joven que comienza a publicar, su canción es la canción de un soldado justo, pero también lo sabe: el tiempo lo juzgará por sus actos, por sus palabras y por su necesidad de mañana, como a todos.

@SaetasdeLuis

341. Contraelegía

Poema #341

Contraelegía

Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
.         sería de piedra.

José Emilio Pacheco

Escritor mexicano, perteneciente a la llamada “generación de los años 50″. Nació en 1939 en Ciudad de México. Ha obtenido importantes galardones a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de Periodismo Literario y el Premio Octavio Paz. Ya varios de sus poemas publicados en Trazos de la memoria.

Este variar perpetuo. Es sentir el ritmo de la vida, sentir el ir y venir. Entre el pasado y el futuro, lo perdido y lo que se tendrá, vivir es  la danza del presente. El contrapaso alegre de la vida, no hay más…

@LauraAlessR