47. Preguntas sobre la pasión

Poema #47

Preguntas sobre la pasión

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Haga usted el favor de explicarme por qué la pasión ciega

Por qué desconoce lo apacible

Por qué a destiempo nos ahoga

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Haga usted el favor de decirme si es verdad que lo es todo

o simple pobre polvo de mueble usado

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Dígame si no es una visión de antaño

Si fluye a despecho de la incertidumbre

Si no es princesa de vacías tinieblas

Si no sabe a leche de fugacidad

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o es la más puta de las ilusiones.

Gustavo Pereira

Poeta, ensayista y crítico literario venezolano nacido en Margarita en 1940. Doctorado en la Universidad de París y fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Fue miembro del grupo “Símbolo”. Ha recibido diversos  reconocimientos, entre ellos: el Premio Joven Poesía de las Universidades Nacionales (1965), el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1988), el Premio Fundarte de Poesía (1993), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Nacional de Literatura de Venezuela (2000). En 2008, el Festival Mundial de Poesía (5ªedición) fue dedicado a Gustavo Pereira.

       –       Escoja las palabras que quiera y el tono que mejor se le dé. Preferiría que fuera simple y conciso, y de ser posible, trasmita seguridad en lo que diga.  Y así entonces, “haga usted el favor de explicarme por qué la pasión…”

     –     Puente y abismo. Compañera y enemiga. Fuerza y debilidad.  La pasión, la pasión… ¡ah!… “la más puta de las ilusiones.”

@LauraAlessR

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28. Fugacidad

Poema #28.

Fugacidad.

sed mulier cupido quod dicit amanti,

in uento et rapida scribere oportet aqua.

Catulo

 

Lo doloroso no es saber que un día

te irás físicamente,

sino sentir que te vas marchando

a cada instante

detrás de las palabras

y los falsos requiebros.

Aunque quisiera

no alcanzo a retenerte,

y sólo intento rescatar,

escéptico,

los restos del naufragio

que la corriente impulsa hacia mi orilla.

 

Lo doloroso es comprender que un día,

harto por fin de atesorar despojos,

yo los pondré en el río,

y los veré alejarse, sin dolor,

entre el agua que fluye.

 

Jesús David Curbelo.

Poeta, narrador, crítico y traductor literario nacido en Camagüey, Cuba, en 1965. Es Jefe de la Redacción de Poesía en Ediciones Unión, en Ciudad de La Habana. Profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana. Ha obtenido diversos premios literarios, entre los que destaca el Premio Nacional de la Crítica por los libros de poesía El lobo y el centauro (en el 2001) y Parques (en el 2004). Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, neerlandés, checo y alemán.

La fugacidad de la vida, de los instantes, de la existencia. Todo está en constante cambio, todo nos resulta inasible, todo se transforma. Sin embargo, el ser humano insiste en querer preservar las cosas de una manera, en resistirse al cambio, en no permitir que la vida fluya. El deseo de control: sentimos la necesidad de controlar lo que sucede, de aferrarnos, de entender todo lo que está sucediendo, de dónde venimos, hacia dónde vamos, quiénes somos. Es importante preguntarse estas cosas, son de las preguntas más difíciles que podemos hacernos, y las que usualmente nos toma más tiempo respondernos. Quizás sería diferente si aceptáramos la fugacidad de los instantes en vez de retener, de aguantar, de rescatar “los restos del naufragio” que llegan a nosotros en el vaivén de la orilla; es doloroso soltar, dejar de aferrarnos y comprender que, queramos o no, todo fluye y, tarde o temprano, “harto(s) por fin de atesorar despojos” los pondremos en el río, y los veremos alejarse “sin dolor”, fluyendo. Al dejar ir, dejamos  ir, también, ese dolor al que nos aferramos. El río continúa fluyendo, querámoslo o no.

Con una escritura sumamente sencilla y precisa, Curbelo crea versos interesantes que representan emociones, sentimientos y experiencias, a través de imágenes que universalizan lo que expresa y nos permiten percibir lo que está percibiendo el autor del poema, en este caso, la fugacidad de los instantes, el sentir cómo esa persona se va marchando a cada instante, escurriéndose entre sus dedos, sin poder hacer nada.

@SaetasdeLuis