388. Adiós al siglo XX

Poema #388.

Adiós al siglo XX.

A Alvaro Mutis

 

Cruzo la calle Marx, la calle Freud;

ando por una orilla de este siglo,

despacio, insomne, caviloso,

espía ad honorem de algún reino gótico,

recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros

tatuados de rumor infinito.

La línea de Mondrian frente a mis ojos

va cortando la noche en sombras rectas

ahora que ya no cabe más soledad

en las paredes de vidrio.

Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;

miro el instante donde muere un milenio

y otro despunta su terrestre dominio.

Mi siglo vertical y lleno de teorías…

Mi siglo con sus guerras, sus posguerras

y su tambor de Hitler allá lejos,

entre sangre y abismo.

Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios

por un trago, por un poco de jazz,

contemplando los dioses que duermen disueltos

en el serrín de los bares,

mientras descifro sus nombres al paso

y sigo mi camino.

 

Eugenio Montejo.

Poeta y ensayista venezolano (1938-2008), profesor universitario, diplomático, gerente literario de la Editorial MonteÁvila. En el año 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura. Desarrolló varios heterónimos entre los que destacan Blas Coll y Eduardo Polo. La primera edición del poemario del mismo nombre, “Adiós al siglo XX”, fue publicada en Lisboa en 1992, seguida de una edición en Sevilla cinco años después, y una en Bogotá en el año 2000.

Ya van doce años desde que despedimos al siglo XX, y unos cuantos más desde que Eugenio Montejo escribió estas palabras, pero aún así es lenta la transición a un nuevo siglo, y es poco a poco cómo se van develando los rasgos característicos de una nueva etapa. Proseguimos entre las piedras que nos hablan del siglo que dejamos atrás, de todo lo que trajo consigo y su historia, y seguimos nuestro camino, abriendo paso a un futuro incierto que va construyendo nuevas historias.

@SaetasdeLuis

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94. Unión libre

Poema #94.

Unión libre.

 

Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño

con pensamientos de centellas de calor

con talle de reloj de arena

mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre

mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas

de última magnitud

con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca

con lengua de ámbar y vidrio frotados

mi mujer con lengua de hostia apuñalada

con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos

con lengua de piedra increíble

mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño

con cejas de borde de nido de golondrina

mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero

y de cristales empañados

mi mujer con hombros de champaña

y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo

mi mujer con muñecas de cerillas

mi mujer con dedos de azar y de as de corazón

con dedos de heno segado

mi mujer con axilas de marta y de bellotas

de noche de San Juan

de ligustro y de nido de escalarias

con brazos de espuma de mar y de esclusa

y de combinación de trigo y molino

mi mujer con piernas de cohete

con movimientos de relojería y desesperación

mi mujer con pantorrillas de médula de saúco

mi mujer con pies de iniciales

con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el

momento de beber

mi mujer con cuello de cebada sin pulir

mi mujer con garganta de Valle de Oro

de cita en el lecho mismo del torrente

con senos nocturnos

mi mujer con senos de montículo marino

mi mujer con senos de crisol de rubíes

con senos de espectro de la rosa bajo el rocío

mi mujer con vientre de apertura de abanico de los días

con vientre de garra gigante

mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical

con espalda de azogue

con espalda de luz

con nuca de canto rodado y de tiza mojada

y de caída de un vaso en el que acaban de beber

mi mujer con caderas de barquilla

con caderas de lustro y de plumas de flecha

y de canutos de pluma de pavo real blanco

de balanza insensible

mi mujer con nalgas de greda y amianto

mi mujer con nalgas de lomo de cisne

mi mujer con nalgas de primavera

con sexo de gladiolo

mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco

mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones

mi mujer con sexo de espejo

mi mujer con ojos llenos de lágrimas

con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada

mi mujer con ojos de pradera

mi mujer con ojos de agua para beber en prisión

mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha

con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

 

André Breton.

(Versión de Aldo Pellegrini)

 

Fue un escritor, poeta, ensayista y teórico francés (1896-1966), perteneciente al surrealismo, reconocido como el fundador y principal referente de este movimiento artístico. Estudió medicina y trabajó en hospitales psiquiátricos durante la Primera Guerra mundial, aplicando sus conocimientos de la teoría freudiana. Desde muy joven trabó amistad con importantes figuras intelectuales de Francia convirtiéndose en el gran impulsor del surrealismo y el dadaísmo.

Este poema, como el mismo nombre lo dice, busca crear una unión libre de imágenes en base a la mujer que va describiendo. Es un poema que podría extenderse infinitamente, según comentan los mismos surrealistas, puesto que el “murmullo constante”, que podría ser visto como la misma inspiración, puede ser escuchado y “sintonizado” por el poeta al conectarse con su inconsciente y permitirlo aflorar en una escritura automática, alejada de todo pensamiento racional, que deja fluir todas las imágenes que vengan a la mente. El surrealismo ha tenido una enorme influencia mundial desde su creación, y todavía hoy en día se mantiene como una interesante manera de crear imágenes. Sus muchos ejercicios y técnicas continúan practicándose. Qué tan real y posible resulta escribir de manera completamente automática para crear grandes poemas, es todo un dilema que no parece tener una respuesta clara.

La mujer sigue siendo nuestro objeto de inspiración, la mujer que da mil imágenes, que podemos describir una y otra vez sin agotarnos, que no es cualquier mujer, sino “mi mujer”, con todas sus características, sus atributos, e incontables imágenes; algunas resultan más sorprendentes que otras, todas conectan este poema en una armonía y un ritmo excepcionales. El poema, técnicamente, podría ser continuado por cualquiera que se permita escuchar al “murmullo constante”, y escriba versos sobre su mujer.

@SaetasdeLuis